La detención de Maduro desnuda una serie de asuntos pendientes entre el Gobierno y Venezuela


El rápido apoyo del gobierno de Javier Milei tras la incursión de un comando especial de los Estados Unidos en territorio venezolano, la captura del dictador Nicolás Maduro y su traslado con su esposa a Nueva York para juzgarlos por narcotráfico y corrupción, es no sólo el síntoma de una región sumamente dividida. Para el caso, Lula da Silva, en Brasil, lo condenó. Pero la posición de Milei también interpela a su Gobierno en otro sentido. Porque la asimétrica relación con los Estados Unidos, el alineamiento incondicional y la pérdida de poder diplomático de Argentina conlleva interrogantes sobre los asuntos pendientes para el país en la era pos Maduro.

Los temas merecen una enumeración.

Pocas horas después, Trump descartó a Corina Machado como la cara de la transición en Venezuela y por el contrario elevaba a la categoría de posible sucesora del dictador a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, a quien igual este domingo comenzó a presionar.

La situación dejó en off side al Gobierno argentino que, desde que Gerardo Werthein reemplazó a Diana Mondino como Ministra de Exterioeres fue desmantelado por completo el poder diplomático del país. Con ello, se quedaron sin interlocutores válidos, inclusive para estar informados de, por ejemplo, los movimientos de Trump, y de Estados Unidos, su principal aliado.

El Gobierno, no sólo no tiene vicecanciller, que en los hechos como Secretario de Relaciones Exteriores era el jefe del área política. No tiene subsecretario de política latinoamericana y todos los diplomáticos del área no son especialistas en ello, Juan Manuel Navarro, y la directora de América Sudamérica, Natalia Gunski, son diplomáticos operativos, sin poder de representación porque no son ni efectivos.



Fuente: www.clarin.com

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