La desaparición de Amy Bradley en un impactante documental de Netflix: fue al Caribe en un crucero con toda su familia y nunca más la volvieron a ver

La madrugada del 24 de marzo de 1998 Amy Bradley desapareció. Tenía 23 años y estaba a bordo de un crucero junto a sus padres y su hermano en pleno Caribe. Pasaron 27 años y todavía la siguen buscando. Una nueva docuserie de Netflix que se estrenó el 16 de julio recopila todas las pistas y testimonios, que explican por qué nunca se cerró el caso.

Amy nació en Virginia, Estados Unidos, y unas semanas antes de su desaparición se había graduado del profesorado de Educación Física. Quería estudiar un máster en psicología deportiva, y había alquilado un departamento para mudarse sola cuando volviera de las paradisíacas vacaciones.

También había adoptado una perra, que iba a ser su fiel compañera en su flamante hogar, y la iba a ir a buscar al refugio de animales el lunes siguiente, cuando regresara a Estados Unidos. Esos planes jamás se cumplieron, porque nunca regresó.

La familia Bradley en el crucero donde Amy desapareció. (Foto: Captura YouTube @Netflix)La familia Bradley en el crucero donde Amy desapareció. (Foto: Captura YouTube @Netflix)

“Amy Bradley is Missing”: qué le pasó a la joven de 23 años que desapareció en un crucero

La desgarradora cronología comienza con Ron Bradley, el padre de Amy, un ejecutivo de seguros que ganó un viaje al Caribe con todo incluido como bono extra en su trabajo, y creyó que era la oportunidad ideal para compartir tiempo con su esposa y sus dos hijos.

El sábado 21 de marzo de 1998, la familia Bradley se embarcó en la supuesta aventura de siete días en el crucero Rhapsody of the Seas de Royal Caribbean International Cruise Line, junto a 3000 pasajeros.

El imponente navío de varios pisos zarpó de San Juan, Puerto Rico, rumbo a Curazao. Todos se hospedaban en el mismo camarote, y la noche del 24 de marzo de 1998 Amy y su hermano fueron a la discoteca del barco, donde bailaron hasta cerca de las tres de la mañana y luego regresaron por separado a la habitación con muy pocos minutos de diferencia.

A las 5.30 de la madrugada su padre cuenta que vio a Amy dormida en una de las reposeras del balcón del camarote, y no quiso despertarla. Se volvió a dormir, y media hora más tarde cuando quiso ir a darle los buenos días, ella ya no estaba.

Tuvo un mal presentimiento de inmediato. Los zapatos de Amy estaban justo al lado de la reposera, no había dejado ninguna nota y era muy inusual que se fuera sin avisar. Y más aún, que anduviera deambulando descalza por el crucero.

Despertó a su esposa y a su hijo, que emprendieron un recorrido por cada uno de los espacios comunes del barco y todos los baños. La buscaron durante una hora y no hubo ningún indicio de su paradero. Avisaron al capitán y se emitió una alerta en todos los altavoces.

El crucero al que subió la familia Bradley: llegaron los cuatro juntos y volvieron solo tres.El crucero al que subió la familia Bradley: llegaron los cuatro juntos y volvieron solo tres.

“Le rogamos al personal del barco que no bajara la pasarela, que no permitiera que nadie abandonara el barco, pero bajaron de todos modos y hubo mucha gente que abandonó el barco en Curazao“, relata su madre, Iva, en el trailer de la docuserie, donde deja entrever que cree que esos minutos fueron claves para un posible secuestro.

El giro en la investigación sobre la desaparición de Amy Bradley, tras 27 años de búsqueda

Una de las teorías que se descartó fue que se haya caído por la borda: primero porque Amy era una socorrista y nadadora experta, por lo que los investigadores creen que habría sobrevivido a una caída accidental y hubiese podido llegar hasta tierra firme, y segundo, dada la ubicación geográfica del barco al momento de su desaparición, determinaron que en caso de ahogamiento la marea debería haberla llevado hacia alguna de las costas eventualmente.

Amy Bradley tenía 23 años y estaba de vacaciones con sus padres en el Caribe. (Foto: Captura YouTube @Netflix)Amy Bradley tenía 23 años y estaba de vacaciones con sus padres en el Caribe. (Foto: Captura YouTube @Netflix)

Lo mismo ocurrió con la posibilidad de un intento de quitarse la vida, por la gran cantidad de testimonios y pruebas de los planes que tenía por delante. Tampoco hallaron ningún signo aparente de problemas personales.

La Guardia Costera de las Antillas Neerlandesas condujo una búsqueda de cuatro días, que finalizó el 27 de marzo, y la compañía de barcos en la que Amy desapareció continuó con las tareas hasta el 29 de marzo. La familia, desesperada, se quedó en Curazao y siguió la pista de un taxista que les aseguró que había visto a su hija en la isla acompañada de varios hombres que la retenían por la fuerza.

De a poco, empezó a resonar más y más la teoría de un potencial secuestro. Los reportes de avistamientos -donde siempre aseguraron haberla visto junto a dos o tres hombres que la custodiaban-, se mantuvieron en el tiempo, con retratos hechos por el FBI, pero nunca hubo detenciones.

Amy Bradley junto a su hermano Brad, vestidos de gala antes de ir a divertirse a la discoteca del crucero. (Foto: Captura YouTube @Netflix)Amy Bradley junto a su hermano Brad, vestidos de gala antes de ir a divertirse a la discoteca del crucero. (Foto: Captura YouTube @Netflix)

Seis meses después de la desaparición, dos turistas canadienses dijeron haber visto una mujer muy parecida a Amy en un playa en Curazao, y la familia cree en ese testimonio, porque describieron una información que no habían compartido con tanto nivel de detalle: los cuatro tatuajes de la joven.

Los datos fueron idénticos: Amy tenía tatuado un demonio de Tasmania en el hombro, un sol en su espalda, un símbolo chino en el tobillo derecho, y un lagarto gecko en el abdomen, que paradójicamente en la cultura maorí se considera un protector de las personas de los malos espíritus y las enfermedades.

Los padres de la joven pasaron por todo. Lo peor fue cuando recibieron una foto anónima que mostraba el anuncio de una mujer físicamente muy parecida a Amy en una página de “turismo sexual” en un resort de República Dominicana que ofrecía un “servicio de vacaciones sexuales con todo incluido”, y la joven aparecía bajo un pseudónimo como invitada extranjera.

Se hicieron comparaciones biométricas, pero no se pudo comprobar que efectivamente sea ella. El FBI mantiene abierta esa línea de investigación, aún 27 años después de la desaparición.

Devastados, los padres de Amy incluso contrataron un detective privado, al que le pagaron un total de 210.000 dólares para una misión de rescate de una red de trata de blancas. El supuesto investigador resultó ser un estafador y lo condenaron a cinco años de cárcel.

Alister Douglas, el bajista de la banda del crucero, en la mira

La familia de la joven sospecha de la última persona con la que fue vista en público Amy, Alister Douglas, el bajista de la banda que tocaba aquella noche la en discoteca del barco, Blue Orchid.

El anuncio de búsqueda de Amy Bradley y la progresión de edad del FBI. (Foto: Netflix)El anuncio de búsqueda de Amy Bradley y la progresión de edad del FBI. (Foto: Netflix)

Varios pasajeros declararon que vieron a Amy sacando fotos en la cubierta antes del amanecer, y aseguraron que observaron el momento en que el músico ofreció una bebida. Otros testigos indicaron que los vieron juntos ingresando a un ascensor, en una zona donde los elevadores solo conducen al área de carga y descarga, dato que dejó aún más preocupada a la familia.

El músico, conocido como Yellow, realizó comentarios contradictorios sobre el tiempo que pasó con Amy. Las autoridades lo intimaron a someterse a la prueba del polígrafo, pero aprobó, y los resultados no fueron concluyentes.

Y todo se pone aún peor. La madre de Amy cuenta que una noche antes, el 23 de marzo de 1998, habían ido los cuatro a cenar, y notó que los mozos miraban mucho a su hija. “Uno de ellos vino a tocar la puerta a nuestra habitación horas más tarde, y preguntó por Amy, le dije que para qué quería verla y me contestó que querían invitarla a cenar al restaurante Carlos’n Charlie’s, en Aruba, cuando desembarcaran”, explicó.

“Le comenté a Amy lo que me habían dicho y me dijo: ‘Mamá, son unos raritos, ni loca salgo con ellos, me dan miedo‘”, reveló. Ese diálogo cobró un sentido estremecedor siete años después, cuando se reportó la desaparición de Natalee Holloway, una adolescente de 18 años, también norteamericana, que estaba de viaje de egresados y fue vista por última vez en aquel mismo restaurante al que habían invitado a Amy.

“Es como morir miles de veces cada día. Necesitamos respuestas”, exige la madre de Amy en el avance del documental, donde dice entre lágrimas que su hija hoy debería tener 50 años. Aún guarda toda la esperanza de que la encuentren y conservan intacto su auto en el garaje, con el tanque de gasolina cargado, listo para irse a su flamante hogar, tal como ella lo había dejado para su retorno.



Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior