La chica danesa que hizo historia: Lili Elbe, una precursora en la lucha por la identidad de género

El cine tiene el poder de recuperar historias olvidadas. Y redescubrir una película es parte de ese registro que muestra con claridad vivencias y significados.
Si se busca una vida que haya cuestionado las normas, la de Lili Elbe es ciertamente adecuada. Lo hizo con un gran sentir, como no puede ser de otra manera cuando lo que pide expresarse es uno de los elementos constitutivos del ser humano: la identidad.
El film que la inmortalizó es La chica danesa (2015), basada en la novela homónima del escritor David Ebershoff. El argumento se basa en la historia de amor de Elbe y su esposa, una reconocida pintora que fue artífice del desencadenamiento de esta historia sobre una persona transgénero.
Una luz que caminó a oscuras
En la Alemania de 1930, Lili Elbe fue la primera persona en realizarse una cirugía de cambio de sexo. Aunque en aquel lugar también aparece Dora Richter, quien confió en las manos del mismo médico, Magnus Hirschfeld, otro pionero en la organización de los derechos por la diversidad sexual.
Hirschfeld, sexólogo alemán, vio de cerca la tenacidad con la que Elbe se hizo paso en un mundo que desconocía lo que le pasaba. “No solo transitó por un camino inhóspito, sino que ella tuvo que ir poniendo los cimientos de ese camino”, llegó a comentar.
Elbe tuvo su primera cirugía cuando tenía cerca de 48 años.Es que por aquel entonces la pintora danesa no tenía siquiera lenguaje. No por carencia de inteligencia, sino por el paradigma de la propia sociedad. No había palabra para la falta de identificación con el sexo asignado al nacer.
Fue justamente Hirchsfeld el que introdujo el término “transexualismo” a comienzos de la década de 1920 (mucho después se hablaría de “transgénero”).
La ilustradora danesa -nacida en 1882 con el nombre Einar Wegener– se había acostumbrado a escuchar otro tipo de palabras. “Histérico” y “pervertido” eran algunos de los calificativos que utilizaron sus médicos anteriores.
Vestido de mujer
En 1904, Einar Wegener, un apasionado por el paisajismo, se casó con la pintora Gerda Wegener, a quien había conocido en la Escuela de Bellas Artes de Copenhague.
Ante el faltazo de una modelo en el departamento en la capital de Dinamarca donde vivían, su esposa le pidió que hiciera de reemplazo. El hombre, de cuerpo esbelto, posó con ropa de mujer y desde entonces algo cambió.
El actor Eddie Redmayne interpretó el papel de la danesa. Foto: Universal PictureEl contacto de su piel con la suave vestimenta le provocó una sensación que dejó plasmada en su diario: “Me sentí muy a gusto con ella desde el primer momento”, escribió según un fragmento rescatado por el medio británico The Telegraph.
Así apareció Lili, una importante inspiración creativa para Gerda –con quien se mudó a París en 1912-. De hecho, fue vital en “Las Mujeres fatales”, obras de la artista que se destacó, entre otros temas, por el erotismo lésbico.
En ese recorrido, Gerda fue su mayor compañía, aunque se separaron en 1930. Había pasado la primera etapa de su transición –en la que construyó una biografía ficticia-, y la identidad de Elbe, hecha pública, fue reconocida oficialmente. Dicho sea de paso, veintidós años después se conocería la historia de la actriz transgénero Christine Jorgensen, anunciada por la prensa como el soldado estadounidense que “se convirtió en una rubia hermosa”.
Lili Elbe en pinturas realizadas por Gerda Wegener.“Una parte de Lili amaba la atención y otra tan solo quería ser una chica danesa con una vida normal”, resumió su biógrafo Ernst Harthern. Este alemán escribió en 1932 el libro “Lili Elbe: Una persona cambia de sexo”, bajo su seudónimo Niels Hoyer.
La mujer que luchó hasta el final
La pintora inició su proceso médico en Berlín a sus casi 50 años. Luego del primer y sumamente experimental procedimiento de orquiectomía -bajo la supervisión del ya destacado médico-, atravesó otras cuartro intervenciones quirúrgicas.
Y un flujo natural de la ciudad en la que continuaron aquellas operaciones fue el motivo de elección del apellido “Elbe”. Así se llama el río que pasa por la ciudad alemana de Dresde, donde la operó el doctor Kurt Warnekros.
“Poplerne langs Hobro Fjord”, cuadro de Lili Elbe (1908)Si bien fueron numerosos los momentos en las salas quirúrgicas –en una época donde no existía penicilina ni analgésicos-, la liberación posterior fue superior, según sus propios dichos.
“He probado que tengo derecho a vivir existiendo como Lili durante 14 meses. Se podría decir que 14 meses no son mucho, pero para mí es una vida humana completa y feliz”, escribió a un amigo antes de morir, en referencia al tiempo en el que empezó con las operaciones.
Su muerte ocurrió en 1931 en Dresde. Su última operación, la implantación de útero en su cuerpo, derivó en una infección. El desenlace de Lili Elbe había partido de un deseo irrefrenable: el de, algún día, convertirse en madre.
Fuente: www.clarin.com



