La batalla imaginaria de Javier Milei y las conjeturas sobre la decisión que podría tomar Cristina Kirchner

A casi veinte años del triunfo que la convirtió en la primera mujer presidenta elegida por el voto directo, Cristina Fernández de Kirchner sigue instalada como una de las principales figuras políticas del país. Ni Mauricio Macri ni Javier Milei ni mucho menos Alberto Fernández lograron desplazarla del teatro político. Tampoco parecen haberla apartado de la escena la condena a prisión por corrupción ni la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos que dejó firme la Corte Suprema. Se acerca 2027 y la expresidenta se prepara para tratar de conducir la interna peronista desde su encierro, en San José 1111, cuando no para ser candidata, aunque más no sea una amenaza testimonial. Cuenta con algunas resistencias internas, pero tiene un aliado inestimable: el propio gobierno.
Apremiados por las circunstancias económicas y las proyecciones fallidas de los últimos meses, los cerebros de la campaña libertaria la empujan, la sostienen y la potencian para una batalla imaginaria con Milei. La confrontación con el pasado asoma, al igual que en la era macrista, como una tentación para quienes ya trabajan en la estrategia por la reelección de su líder.
Javier Milei, el Presidente argentino que va por la reelección, pero hay obstáculos en la economía.El razonamiento parte de que una polarización con el kirchnerismo sería un obstáculo para la aparición de un candidato blando que pueda unificar al peronismo. La consigna de que el único rival de Milei es Milei entró en revisión. El primer mandatario ha comenzado a internalizar que no habrá un despegue fenomenal de la actividad ni este ni el próximo año, como él creía y se vanagloriaba, que le permita generar una oleada de entusiasmo por un futuro mejor. Un outsider o un peronista menos contaminado con el pasado, o que pueda ser presentado como la renovación, podría hacer más hostil el camino mileísta.
“Si pudiéramos elegir, nuestro escenario ideal sería que Cristina conduzca y Kicillof sea el elegido”, admiten en la cima de la Casa Rosada. Tienen medido que, en el inconsciente colectivo, el gobernador bonaerense -más allá de las rispideces permanentes con La Cámpora y de la pelea con Cristina-, reúne, para fanáticos y detractores, los mismos atributos y defectos que su mentora, con excepción de la corrupción. Atributos: lealtad al proyecto, confrontación con el modelo libertario, identidad nacional y popular. Defectos: intervencionismo estatal, dogmatismo económico y confrontación social permanente.
Los tiempos de promesas desmesuradas por parte del oficialismo empiezan a languidecer. Ni la economía va a subir como pedo de buzo, como anunció Milei en abril de 2024, ni corren en la actualidad los mejores meses en décadas, como aseguró Luis Caputo en abril de este año. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), un informe mensual que elabora el Banco Central, proyectó esta semana que la actividad se contrajo entre 1 y 1,1% en el tercer trimestre del año. Ese dato, sumado a la caída del 0,6% que registrada entre abril y junio, coloca al país en recesión.
En pocos meses, los bancos y las consultoras privadas pasaron de proyectar una suba del Producto Bruto Interno (PBI) para este año de 3,5% al 1,5%. Ese crecimiento se sustenta en sectores que despegan mucho, como el energético, el agro y el minero, en detrimento de otros que caen muy fuerte. El propio gobierno debió asumir que la economía escala a un ritmo menor, aunque lo atribuye a la suba de las tasas internacionales, el shock petrolero y la incertidumbre política. Esta semana, al menos, hubo dos datos positivos. La industria y la construcción mostraron una recuperación mensual en agosto, luego de las fuertes caídas registradas en julio. De acuerdo con las cifras del Indec, la actividad manufacturera subió 1,9% y la construcción avanzó 0,4% en la medición desestacionalizada
Brigitte Macron y Karina Milei, en París, la semana pasada. El Ejecutivo se agarra de lo que puede para decir, como dijo Milei en París, que en 2028, con la reelección supuestamente consumada, vendrán los mejores años de la historia. La diferencia es que, hasta no hace tanto, toda la plana mayor de La Libertad Avanza recitaba el credo oficial. Ahora hay dudas. Más que eso: existen cuestionamientos hacia el rumbo trazado por Milei y Caputo. Hay quienes, incluso, se esconden detrás del supuesto malestar de Karina Milei con el ministro de Economía para hacer alguna crítica y mostrarse sorprendidos por la brecha entre promesas y realidad. La secretaria general de la Presidencia no se entromete en esa área, lo deja en manos exclusivas de su hermano.
Patricia Bullrich no está sola cuando marca distancia y pide medidas para aliviar a los sectores golpeados. Aunque nadie se atrevería a tanto, son unos cuantos los protagonistas libertarios que temen que la ortodoxia presidencial profundice la caída en la imagen del Gobierno y que, al final del camino, ponga en riesgo el proceso electoral y despierte una desconfianza mayor de los mercados.
Milei tomó nota del daño que le estaba haciendo Bullrich y la convocó el viernes a la Residencia de Olivos. El Presidente le dijo que había seguido todas sus declaraciones y, en especial, su presentación en el Coloquio de IDEA de Mar del Plata. Hubo coincidencias y divergencias entre ellos durante la charla. En un momento la conversación se puso demasiado tensa, aunque después hicieron una foto en la que se ve a los dos sonrientes. “Yo soy esto, estos son mis valores y no puedo cambiar a esta altura de mi carrera”, le dijo la senadora.
Patricia Bullrich y Javier Milei, este viernes en Olivos.Milei le pidió que fuera mesurada en público. Ya se lo había pedido Karina en anteriores ocasiones, delante de varios ministros. La hermanísima es la más molesta con la situación, como si alguien la hubiera convencido de que, tarde o temprano, estas cosas solo pueden agravarse.
Los hermanos Milei insisten en la suspensión de las PASO. Diego Santilli, el jefe de Gabinete, lleva un borrador con la posición de los gobernadores y cada uno de los legisladores. Se muestra, como siempre, muy optimista. Bullrich, que comanda la bancada oficialista en el Senado, es más cautelosa. El peronismo tiene su propia grieta sobre este asunto.
La mayoría preferiría mantener las primarias para definir su candidato presidencial. Es el deseo de Axel Kicillof, que procura salir fortalecido. ¿Y Cristina? Por momentos vacila y no descarta que, si se suspenden las PASO, ella misma podría presentarse en una interna partidaria, no obligatoria, para condicionar a sus rivales. Su casa, además de ser el centro de detención, funciona como una especie de búnker. ¿Será cierto que, entre tantas elucubraciones, analiza ser candidata a presidenta con Gerardo Zamora de vice? Es una de las fantasías que corren para enfrentar a Kicillof y, al final, bajarse para dejar a Zamora como postulante. Otros, en cambio, sostienen que podría alentar una interna Kicillof-Sergio Massa y apoyar al tigrense, solo por venganza hacia el gobernador.
Axel Kicillof, junto a Fernando Espinoza y Verónica Magario.Pero no son las únicas teorías. Una dirigente importante del espacio que la visitó hace poco se fue con la sensación de que no está todo dicho con Kicillof. Que es cuestión de que vuelvan a charlar a solas y a hacer las paces para que Cristina deje atrás el rencor. Esa dirigente y otros miembros del kirchnerismo han comenzado a deslizar su bronca contra Máximo Kirchner. Lo acusan de fomentar los odios de su madre y de perjudicar al espacio.
Un viejo peronista que trabaja para la unidad recuerda que un día llamaron a Gabriel García Márquez para solucionar un asunto en el que tenía que intervenir Fidel Castro. El escritor les dijo: “¿Saben lo que pasa? Fidel es un sentimental. Cuando te quiere es un sentimental positivo y cuando te rechaza es un sentimental negativo: te hunde o te pone allá arriba”. Para ese mismo peronista, Cristina se comporta igual que Castro. Dice que hay que trabajar para que Kicillof lo entienda y tenga un gesto de paz hacia ella.
Los cristinistas aguardan con ansiedad la cumbre del Comité de Derechos Humanos de la ONU, que tendrá cita este mes. El equipo de abogados pidió que se revisara la condena, las condiciones de detención y la prohibición para ejercer cargos públicos. Los constitucionalistas coinciden en que el Comité no es un tribunal superior ni puede anular fallos firmes. Su dictamen solo evalúa si se violaron garantías procesales, pero no modifica la situación judicial. Aun así, Cristina quiere alguna mínima reivindicación.
De los tres letrados que trabajan para Cristina, el más optimista resulta el español Javier Borrego, que fue el último en incorporarse a la defensa a instancias de un viejo conocido suyo, el brasileño Rafael Valim, que poco antes se había sumado al equipo de Carlos Beraldi. Valim trabajó para Lula y Borrego para la líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen. Delicias del derecho internacional.
Los tres esperan un gesto de la ONU para volver a acusar a la Justicia argentina y lograr un impacto en la política doméstica, que actúe como un trampolín para la alicaída jefa del peronismo. Hasta entonces, ella hará silencio.
Fuente: www.clarin.com



