La aduana de Rusia retuvo un meteorito de 3,6 millones de euros: lo habían declarado como un adorno de jardín


Las autoridades rusas pusieron el ojo en una “escultura de paisaje” de 2,8 toneladas que intentaban retirar del país desde el puerto de San Petersburgo, en Rusia.

Cuando solicitaron la documentación para la exportación del fragmento a Reino Unido detectaron irregularidades que los llevó a realizar controles especializados para confirmar su origen y valor.

El Servicio federal de aduanas de Rusia informó que los análisis posteriores realizados por especialistas determinaron que no se trataba de una pieza decorativa, sino de un fragmento auténtico del meteorito conocido como Aletai.

Tras los estudios, los peritos estimaron que la pieza tiene un valor aproximado de 3,6 millones de euros, dato que motivó la apertura de una causa penal por contrabando de bienes y recursos de importancia estratégica o cultural, delito que, según las autoridades, puede acarrear hasta tres años de prisión.

Las autoridades no difundieron la identidad del comprador final ni el precio exacto pactado por la supuesta venta.

Las investigaciones preliminares señalan además que el fragmento habría ingresado previamente a Rusia desde un país miembro de la Comunidad de Estados Independientes, lo que apunta a una cadena de movimientos internacionales antes del intento de exportación hacia Gran Bretaña, según informaron fuentes oficiales.

La agencia estatal rusa TASS indicó que el material pertenece al núcleo de un protoplaneta o de un gran asteroide formado hace aproximadamente 4.500 millones de años, por lo que su estudio resulta relevante para comprender la formación temprana del sistema solar.

Los meteoritos de este tipo, conocidos como sideritos, son ricos en hierro y níquel y contienen concentraciones elevadas de elementos raros como oro e iridio.

El Aletai recibe su nombre del área donde fue identificado y a lo largo del tiempo también fue conocido como Armanty o Xinjiang. Desde su descubrimiento en 1898 se recuperó varias piezas principales que, en conjunto, superan las 74 toneladas, y el mayor fragmento conocido pesa alrededor de 28 toneladas, de acuerdo con los registros históricos citados por las mismas fuentes.

El caso puso de relieve, añadieron las autoridades, el crecimiento del mercado ilegal de meteoritos, impulsado por la escasez de ejemplares y su alto valor para coleccionistas privados, y abrió nuevamente el debate sobre la necesidad de reforzar la cooperación internacional para proteger piezas que se consideran patrimonio científico y natural.

En el cierre del expediente, los investigadores deberán determinar el origen exacto de la pieza intervenida, la cadena de tenencia internacional y la posible responsabilidad penal de los implicados, mientras los organismos científicos esperan acceder al fragmento para su estudio y conservación.

Fuente: www.clarin.com

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