Karina y Santiago Caputo no paran y Milei se encierra

El descontrol es total. La paranoia cunde en los despachos de la Casa Rosada. La guerra sorda entre los principales funcionarios de La Libertad Avanza (LLA) es más explícita y brutal que nunca jamás. Las internas ya no se ocultan: se exacerban en público. El nuevo escenario es consecuencia del enredo en causas judiciales de posible corrupción que avanzan sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

La falta de transparencia y templanza del funcionario para explicar el crecimiento de su patrimonio y un viaje a Punta del Este junto a su amigo y contratado en los medios públicos, Marcelo Grandio, sumió al resto del funcionariado en un descontento e incertidumbre que expresan en privado, pero no en público, según admitieron al menos tres ministros a Clarín. La catarsis en la intimidad es feroz. Contra el jefe de Gabinete.

Santiago Caputo y Karina Milei, los polos de la interna.

“Salimos a defenderlo y nos fuimos enterando que había dicho cosas que se comprobaron que eran falsas. Quedamos todos mal”, se lamentó un miembro del Gabinete ante este diario. Los ejemplos de ese estilo son numerosos. Pocos aliados libertarios se animaron a disentir respecto a la defensa cerrada y total a favor de Adorni. Fue la orden que difundió la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

El avance de las causas sobre Adorni en los tribunales expuso las contradicciones del jefe de Gabinete. Dentro del Gobierno, ni él ni nadie habla del tema en reuniones de tres o más personas. Todos temen ser acusados después de filtrar a la prensa frases delicadas sobre el caso que paraliza la gestión.

El presidente Milei dejó de atender a dirigentes de confianza, muchos de ellos sin cargos en el Ejecutivo pero sí en otras áreas del Estado, como el Poder Legislativo. Antes solían enumerarle discrepancias o críticas directas sobre ministros o políticas que consideraban erradas. Dejó de pasar.

Los nervios y la desconfianza entre aliados no ayudan a equilibrar las tensiones hasta generar cierta armonía.

La interna por Adorni

“Yo defendí a Adorni en los medios y en mis redes”, contó a Clarín uno de los principales voceros en los medios de la Casa Rosada, que siempre hizo declaraciones para defender a los Milei sobre diversos temas que generaban polémica. Y agregó: “Le mandé a Manuel después un chat de apoyo. Nunca me lo respondió. A partir de ese momento decidí que era mejor callarme”.

Varios dirigentes que estiman al Presidente, y que incluso se enojan ante las preguntas del periodismo sobre el caso Adorni y la marcha de la gestión en general, terminan por admitir, siempre pidiendo anonimato, que Milei dejó de escucharlos como lo hacía antes.

“Con Javier mi relación es bárbara. Pero en el último tiempo siento que se alejó de todos los que nos animábamos a plantearle dudas sobre decisiones que podían afectarnos”, aseguró una fuente que conoce la intimidad del poder libertario. Y dio más detalles: “Antes me llamaba para verlo en Olivos, yo le marcaba lo que me parecía que estaba mal y él era receptivo. Siempre me decía: tomo nota de lo que pensás”, reveló. Y más aun: “Otras veces le escribía chats y me respondía que iba a analizar lo que le contaba. Ese ida y vuelta no existe más. No responde los WhatsApp ni nos convoca a verlo a Olivos como hacía antes”.

Bullrich se sacó fotos con Adorni, pero toma distancia de sus escándalos.

Adorni mismo encabezó reuniones de Gabinete o de la llamada “mesa política” en las que eludió abrir la discusión sobre su situación en la Justicia y ante la opinión pública.

Esta semana, solo adelantó a un puñado de dirigentes y legisladores que está confirmada su primera presentación ante la Cámara de Diputados para dar cuenta de los actos de Gobierno como jefe de Gabinete. También estaría dispuesto a argumentar su inocencia respecto a las acusaciones por posibles actos de corrupción o enriquecimiento ilícito.

Dirigentes afines y militantes propios de LLA advirtieron a sus interlocutores con importantes cargos en el Gobierno y el Congreso sobre lo delicado que podría ser exponer a Adorni a un ida y vuelta con los diputados. Karina Milei y los Menem, según confirmaron las fuentes, intentaron tranquilizar la inquietud con una teoría que descolocó a varios interlocutores que coincidieron en el concepto cuando Clarín les preguntó sobre ese punto en particular: “Ellos dicen que Adorni no va a renunciar ni nadie le va a pedir que se vaya porque la crisis ya pasó. Nos dijeron que los costos políticos de la Casa Rosada por mantenerse firme no aumentarán ni harán más daño a la imagen del Presidente. Es igual si Adorni se queda o si se va“.

La mayoría del Gabinete y los legisladores del bloque de LLA en Diputados no piensan lo mismo.

Bullrich se diferenció, Menem lo defendió

La senadora nacional Patricia Bullrich fue la primera en diferenciarse de Adorni por cómo sobrellevó hasta ahora las acusaciones que lo comprometen en los tribunales. Fue crítica del jefe de Gabinete, aunque afirmó que la decisión de los Milei era sostenerlo en su puesto. Pero pasaron los días y se fastidió cuando le volvieron a preguntar por el tema: “Basta, no quiero explicar más nada”, se despegó con el paso de los días.

Este fin de semana, el jefe del bloque del PRO en Diputados, Cristian Ritondo, planteó diferencias en su discurso sobre la presentación que Adorni debe dar en el Congreso, pero no dio definiciones sobre la cuestión de fondo: “Va a ser un show y eso no ayuda para nada”, dijo. Y no coincidió con los dichos del presidente de la Cámara baja, Martín Menem, que había anunciado que para la presentación del jefe de Gabinete en el Congreso aconsejaba “comprar pochoclo”: “No sé si es para comprar pochoclo porque afecta a la política”.

Menem fue el máximo defensor de Adorni: “Pongo las manos en el fuego por él”, había afirmado. El discurso oficial sobre el jefe de Gabinete es errático y no logra penetrar ni convencer a la opinión pública desencantada con la actitud que tomó el Gobierno al respecto.

La decisión, más allá de todo, es que el jefe de Gabinete no renunciará. Este escenario llama la atención en los tribunales. Ocurre que cada testigo o nueva prueba que recolectan los investigadores del caso, el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita, fue negativa o neutra para la situación procesal del imputado. Nadie despejó sospechas ni lo favoreció con sus dichos. Lo mismo con la documentación que se reunió al respecto.

¿El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, está informado sobre la marcha del expediente? Habría intentado conocer detalles, pero las autoridades de Comodoro Py le habrían hecho saber que no obtendría nada relevante si indagaba en los despachos con ese objetivo.

Adorni pasó las últimas dos semanas juntando fotos de apoyo de los Milei y de otros funcionarios. Son eso, fotos. Abrazos, la visita junto a Karina Milei a un yacimiento petrolero en Vaca Muerta. La gestión no logra reencauzarse.

Santiago Caputo, alineado

Viejos adversarios del jefe de Gabinete, como Santiago Caputo, se alinearon para ayudar al funcionario a enfrentar a los medios y, por ende, a la opinión pública. Al inicio de este affaire, el mismo Adorni sembró sospechas sobre lo que creía era víctima de una “operación” de sus rivales internos en el Gabinete.

Adorni no descartó que sus penurias se debían a acciones que Caputo instaló en los medios. El asesor fundamental del Presidente estaba cenando en un restaurante con aliados de LLA cuando se enteró de esos dichos del jefe de Gabinete: “No lo puedo creer”, soltó, cansado de la interna eterna que lo enfrenta a Karina Milei y los Menem.

El viernes pasado, Adorni sorprendió, incluso a los propios, porque decidió romper su silencio usando su cuenta de X para hablar de modo explícito sobre las sospechas que lo atosigan desde hace casi un mes. ¿Transparentó los interrogantes que perduran sobre cómo generó su patrimonio? ¿Presentó las facturas que demuestran que él pagó el vuelo en jet privado a Punta del Este para pasar unos días de vacaciones, tal como había prometido en una entrevista con Luis Majul?

No. Solo respondió tuits con ironías o chistes a usuarios de esa red que hacían alusión a la investigación que llevan adelante Lijo y Pollicita.

Los “tuitazos” generaron estupor en el Gabinete, aunque se afirme lo contrario en público. Volver a referirse a sus pesares judiciales con supuestas bromas al respecto fue una decisión personal de Adorni, y no un consejo tomado por los expertos en comunicación de la Casa Rosada.

El caso del jefe de Gabinete provocó que las peleas feroces entre Karina Milei, los primos Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem, unidos los tres para derrotar políticamente al asesor presidencial Caputo, se exacerben todavía más. Siempre en privado, desde el sector que lidera Milei (Karina), repiten que tienen un plan para que Caputo deje el poder durante los días en los que se juegue el Mundial de Fútbol. El propio Presidente usó su cuenta de X para desmentir que se desprendería de su asesor más influyente.

La semana que acaba de terminar hizo aflorar viejas internas en las redes y los programas de streaming que influyen sobre los libertarios. La pelea mayor entre Karina Milei y Santiago Caputo se trasladó como nunca antes a X, TikTok e Instagram. Los enemigos parecían ser los viejos amigos. Antes los unía el kirchnerismo. Todo se descontroló y las acusaciones son entre militantes de la supuesta misma causa. Los desunió Adorni y otras variables que afectan al oficialismo: ya no se juntan ni contra el “espanto K”.

Este caos tiene consecuencias directas en la gestión. El jueves pasado, los jefes de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) inauguraron la sede del nuevo Centro Nacional Antiterrorista (CNA), un nuevo organismo que nació por un acuerdo con el mismísimo FBI de los Estados Unidos. En ese acto estuvieron presentes, e incluso hablaron, tanto el embajador de los Estados Unidos, Peter Lamelas, como el representante del FBI en la Argentina.

El CNA se creó para que los agentes federales norteamericanos unan esfuerzos y recursos contra el terrorismo trabajando en conjunto con las fuerzas de seguridad federales de la Argentina. Por consecuencia de la interna que enfrenta a Karina Milei con Santiago Caputo (quien controla políticamente a la SIDE), la secretaria general de la Presidencia le ordenó a la ministra de Seguridad Nacional, Agustina Monteoliva, que no fuera a ese evento. Así pasó.

Ninguno de los ministros que le responden a la hermana del presidente, salvo tal vez el canciller Javier Quirno, participaron de ese acto de importancia internacional. El FBI y la SIDE no lograron vencer las diferencias internas del Gobierno, por lo que ni el jefe de la Policía Federal, ni el de la Gendarmería, y tampoco el de Prefectura, estuvieron en el acto que debería haber sido el primer paso para recibir el apoyo del FBI para controlar posibles actos terroristas en la Argentina.

Fuente: www.clarin.com

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