Josh Brolin, el rudo que nadó con tiburones, fue Thanos en Avengers, debutó en Los Goonies y su madrastra es Barbra Streisand

No es la primera vez que lo entrevistamos, y ante la imagen de tipo rudo, recio y adusto que es la que por lo general siempre se ha preocupado por dar en el cine, Josh Brolin es casi tan bueno como la perra Lassie.

-¿Cómo estás? ¿Qué sabés sobre la Argentina? ¿Visitaste mi país alguna vez?

-Josh Brolin: No. Me gustaría. ¿Me pagarías por el vuelo?

Josh Brolin, el rudo que nadó con tiburones, fue Thanos en Avengers, debutó en Los Goonies y su madrastra es Barbra Streisand

-Josh Brolin: Bueno, veo que no va a suceder…

Rudo no, amable sí

El actor que encarnó a Thanos en las dos últimas -hasta ahora- de los Avengers, que fue un Hombre de negro y protagonizó la ganadora del Oscar Sin lugar para los débiles, de los hermanos Coen, está del otro lado del Zoom gracias a que coprotagoniza La caída de la ballena y la distribuidora de la película que estrenó el jueves consiguió la entrevista.

Brolin es Mitt Gardiner, un experto en buceo que ni bien comienza el filme se suicida arrojándose al mar: padece un cáncer terminal, no quiere seguir ningún tipo de tratamiento y prefiere entregarse al océano.

Josh Brolin junto al ascendente Austin Abrams, que interpreta a su hijo. Fotos Disney

Meses después, su hijo Jay (Austin Abrams, la reciente Resident Evil: Noche cero) es quien se arroja al mar, pero con traje de buzo. Desea recuperar los restos de su padre, cuyo cadáver nunca encontraron. Y con lo que se encuentra Jay es con una ballena de toneladas de peso, que… se lo traga.

-¿Qué tan de cerca has visto una ballena?

-Si te referís a si hemos buceado con ballenas, no, no lo he hecho. Sé que Austin lo ha hecho.

Nadando con tiburones

-¿Y sabés cómo bucear? ¿O has hecho alguna investigación sobre buceo?

-No, no hice nada ahora. Aprendí a bucear por una película llamada Into the Blue (Azul extremo en la Argentina), que fue en el 2004. Y pasé un par de meses, sumergido entre 60 y 80 pies -de 18 a 24 metros- en la mayoría de los días y con un montón de tiburones, no de ballenas, sí tiburones cabeza de martillo, un par de tiburones tigre. Sí, estaba alrededor de un montón de tiburones, pero no ballenas, desafortunadamente. Vi un montón de ballenas. Estábamos fuera de Santa Bárbara, así que llevamos barcos a las islas del Canal. Ahora mismo hay una gran migración, lo cual es muy mágico de ver, pero nunca he estado en el agua con ellas.

En "Whalefall" es un experto en buceo, un tanto revulsivo.

-En la película, el padre que interpretás en los flashbacks es un progenitor que intenta transmitirle algo a su hijo, incluso cuando su forma de hacerlo los aleja aún más.

-Sí, eso es el infierno. Es el infierno de la crianza, y de ser padre. Lo he experimentado. Mi hijo tiene 38 años. Lo he experimentado con él. Hablamos de eso ahora como adultos. Y esos momentos son como hitos que se dan cuando tu hijo tiene 13 años y de repente sos el enemigo.

Y no importa lo que digas, por más que sea adecuado para el crecimiento de cualquier ser humano. Es lo peor. Y lo ves, especialmente en este filme. Austin y yo hablamos sobre esto: a nuestros personajes les gusta estar en el barco, y aun así se está creando una tensión, e intentamos sobrepasar esa tensión con estas intimidades que estás creando en tu cabeza. “Oh, si hago esto, esto va a funcionar”. Y tiene el efecto opuesto. Así, como la escena en el barco, se vuelve peor y peor, y peor y peor.

Literalmente, es terrible para mí. Y creo que es por eso que me conmovió tanto el libro, cuando lo leí. Porque empezás a pensar en la relación con tu padre, y en donde estabas reactivo, donde no necesariamente necesitabas ser reactivo.

Sí: la ballena se traga a Jay. Y en el set reproducían la voz (y los latidos) de su personaje cuando Jay está en el estómago del cetáceo.

Y ahora, una vez que maduraste un poco y te suavizás, esperás tener una relación mejor, que creo es la que tengo ahora.

-¿Creés que el significado de lo que llamaríamos “legado” ha cambiado con el tiempo?

-No lo sé. No me gusta pensar en el legado. El legado, desde un punto de vista diario, es como ¿qué podés hacer para acercarte a la gente que está alrededor tuyo? Y creo que cuando era más joven, especialmente siendo un padre joven, porque yo tenía 20 años cuando mi hijo nació, sos más reactivo a las cosas e intentás navegar tu propia vida. E intentás descubrirlo todo de nuevo, es una gran improvisación. Pero no sé qué es el legado, no me importa, porque lidio, me enfrento a todo esto diariamente. Tal vez por eso me gusta más la palabra misericordia, para referirme a eso que uno tiene con los suyos.

Como el malvado Thanos en "Avenger: Infinity War".

La relación de Josh con su propio padre

Josh mismo sabe de lo que habla. A su padre, el también actor James Brolin, lo menciona como una persona “inaccesible”, al que le ha cuestionado estar lejos de él, fundamentalmente por haberle dedicado tanto tiempo a su carrera profesional. Hay versiones que aseguran que Josh fue expulsado de su casa y durmió en el sofá de su padre y comenzó a interesarse en la actuación en una época en la que su vida era “increíblemente autodestructiva”.

Cuando su padre James se casó con su tercera esposa -Barbra Streisand-, Josh ya tenía 30 años, por 1998.

Josh, que se casó tres veces -la segunda, con la actriz Diane Lane- y estuvo seis meses comprometido con Minnie Driver, que fue pareja de John Cusack y Matt Damon,

Junto a Diane Lane, con quien estuvo casado.

Cuenta qué lo decidió a aceptar en La caída de la ballena su papel, un rol importante, pero no estrictamente protagónico. “La relación entre padre e hijo que aparece en el libro, que leí en Italia, mientras filmaba La guerra de los últimos“, de Ridley Scott, también recientemente estrenada. Y no le gusta la idea de que la ballena sea considerada la villana de la película. Según el actor lo que le sucede a Jay abarca un arco que va desde la relación entre él y su padre como los denodados esfuerzos que realiza para salir del estómago de la ballena, salir a la superficie y regresar a tierra firme.

Va al mar todos los días

-¿Tenés alguna relación con el mar? La película esboza una crítica al turismo que afecta a la naturaleza.

-Voy al mar todos los días con mis hijos. El mar lo es todo. Sabés, me encantan el desierto, las montañas, en California donde vivo tenemos lo que te imagines, pero para mí el mar es todo. Crecí cerca de Monterrey, vivo cerca del mar. El mar es emocionante, impredecible, perturbador. Pero la gente no lo respeta. La otra mañana estuve en la playa recogiendo basura mientras paseaba al perro. Así que me siento como mi personaje, que cuestiona a las personas que creen que pueden hacer lo que quieran con el mar, porque total, es grande, pueden tirar lo que quieran y eso no generará un impacto. Pero sí. Lo hace.

Como Llewelyn Moss en la ganadora del Oscar "Sin lugar para los débiles", de los hermanos Coen.

Tres veces trabajó con Austin Abrams

-Con Austin Abrams trabajaste por primera vez en “Escuadrón Antigángster” (“Gangster Squad”, 2013) e hicieron “La hora de la desaparición” (“Weapons”). ¿Cómo fue trabajar con él sin haber estado tanto tiempo en la pantalla? ¿Cómo lo hiciste?

-Sí, habíamos trabajado juntos aquella vez. Y no lo recuerdo tan bien como él, que me ha dicho “recuerdo cuando conociste a mi hermana y eras agradable con ella”, que era cuando rodamos Escuadrón antigángster. Así que este es el tercer filme juntos. Y me gusta mucho él. Le respeto mucho como actor.

Creo que hizo un trabajo increíble en este filme. Creo que podría haber sido fácilmente redundante, ¿sabés? Viajar de un tramo digestivo a otro, de un estómago a otro… -sonríe-. Pienso que hizo un trabajo realmente bueno, así que mi respeto por él es alto. No me gusta el nivel de tensión que tuvimos que tener. No se sentía bien, pero creo que era necesario. Quizá fue la confianza que tuvimos uno con el otro por lo que pudimos ir aún más lejos con esto. No lo sé. Pero no quisiera hacerlo de nuevo.

Josh Brolin mantiene a sus 58 años un estado físico envidiable.

Es que la relación padre e hijo está marcada por cierta, digamos, incomunicación, y cuando se hablan se dicen cosas no necesariamente agradables.

“En una película sobre una ballena no sabés cómo va a ir”, dice. Y agrega que su propia voz, como la del padre de Jay, se reproducía mientras Abrams se ponía en personaje dentro del decorado que representaba el estómago de la ballena. “También grabaron los latidos de mi corazón para que él pudiera escucharlos”, algo que le debe haber servido al joven actor de Resident Evil: Noche cero para consustanciarse, al menos de manera psicológica, cuando actuaba mientras el decorado giraba y se agitaba durante el rodaje con él adentro.

Porque Brolin y Abrams no compartieron el set en esas escenas donde, claro, su personaje no aparece. Su parte había terminado antes de que Abrams continuara con las secuencias más exigentes del rodaje.

La actualidad de Brolin dice que estrenará la tercera parte de Duna el mismo día que llegue a los cines la nueva de los Avengers, Doomsday, y que aceptó por estos días volver a interpretar a Matt Graver en Sicario 3.

Y allí veremos, de nuevo, mostrar su rostro de pocos amigos, esa cara que para nada coincide con la del afable Josh Brolin real. Por más que sea para otra cámara.

Fuente: www.clarin.com

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