José José “El Príncipe de la Canción” en 1981, sobre su alcoholismo: “Lo primero que se pierde es la dignidad. Es horrible sentirse repudiado por la sociedad”


José José “El Príncipe de la Canción” en 1981, sobre su alcoholismo: “Lo primero que se pierde es la dignidad. Es horrible sentirse repudiado por la sociedad”

En 1981, José José, conocido como “El Príncipe de la Canción”, se sentó frente al periodista Ricardo Rocha para hablar de un tema que había marcado profundamente su vida: el alcoholismo.

La entrevista estuvo lejos de centrarse en su carrera artística. El cantante eligió contar el proceso que había atravesado y explicar por qué consideraba necesario compartir su experiencia con otras personas que padecían la misma enfermedad.

“Precisamente por lo doloroso de la situación que tuve que enfrentar, considero una obligación moral”, sostuvo el cantante. Su intención, según explicó, era comunicar una síntesis de los pasos que podían ayudar a recuperar el camino perdido por el alcoholismo en hombres, mujeres, jóvenes e incluso niños.

Al recordar su recuperación, José José describió el impacto que había tenido la enfermedad en sus vínculos. “Es algo horrible sentirse repudiado por la sociedad, por los amigos, las parejas, la familia, los hijos y por la gente que íntimamente intentó sacar adelante al paciente”, afirmó.

Para el cantante, el primer punto que debía comprenderse era que el alcoholismo es una enfermedad y que el entorno familiar tenía un papel central. “El entorno familiar es la piedra angular para la recuperación”, sostuvo durante la conversación con Rocha.

José José también explicó que el avance de la adicción podía resultar casi imperceptible. Habló del comienzo con el llamado “bebedor social”, que incorporaba distintas bebidas durante una comida o una reunión y, con el paso del tiempo, convertía ese consumo en una práctica cotidiana.

El momento crítico, según su propio relato, llegaba cuando la persona comenzaba a beber desde la mañana y continuaba durante el resto del día. “En mi caso, llegué a un punto en que bebía las 24 horas del día”, confesó.

“Lo primero que se pierde es la dignidad”, afirmó al explicar las consecuencias de la enfermedad. Para José José, el consumo terminaba afectando al hogar, a la pareja, a los hijos y a la propia persona. “Quien no se quiere a sí mismo no puede querer a nadie”, expresó.

También describió los daños físicos y psicológicos que atribuía al alcoholismo. Mencionó consecuencias sobre distintos órganos y sostuvo que la dependencia mental podía persistir incluso después de una internación y de la desintoxicación. Por eso consideraba que el primer paso era precisamente la desintoxicación, que permitía recuperar condiciones para poder dialogar con la persona afectada.

Ante la pregunta de Rocha sobre las alternativas para quienes no podían afrontar una internación hospitalaria, José José destacó a Alcohólicos Anónimos. “Me parece la institución más noble del mundo”, dijo, y valoró que ofreciera ayuda desinteresada y gratuita.

Hacia el final de la entrevista, Rocha le mostró como ejemplo la historia de Terry Fox, el joven canadiense que, después de perder una pierna por cáncer, recorrió miles de kilómetros con una prótesis para recaudar fondos. José José lo contrapuso con la tendencia del alcohólico a abandonarse y no enfrentar su situación.

“Por eso sugiero a todos los hermanos que padecen esta enfermedad que recurran a Alcohólicos Anónimos”, concluyó. Y antes de despedirse dejó una última reflexión: “Ni siquiera hablamos de discos, pero lo verdaderamente importante es que tomemos conciencia de que muchos hermanos necesitan ayuda”.

Fuente: www.clarin.com

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