Johann Ackermann, entrenador de natación y ex triatleta de élite: “Las mini boyas son como el casco de bicicleta del nadador. Pueden salvar vidas”

La natación en aguas abiertas atrae a quienes buscan entrenar o disfrutar del contacto con la naturaleza. Sin embargo, lagos, ríos y canales presentan desafíos muy diferentes a los de una piscina y exigen tomar precauciones específicas para reducir los riesgos.

En ese contexto, el científico deportivo, entrenador y ex triatleta de élite alemán Johann Ackermann lanzó una comparación que resume su principal consejo para quienes practican esta disciplina.

“Las mini boyas son como el casco de bicicleta del nadador. Pueden salvar vidas, aseguró en una entrevista con el diario de Alemania Der Spiegel. Incluso fue más allá: “Espermos que, en unos años, nadie nade sin una”.

Por qué una boya de natación puede marcar la diferencia

Ackermann, de 42 años y residente en Mallorca, España, se dedica a impartir cursos para enseñar a nadar con seguridad en aguas abiertas.

Su mensaje cobra especial relevancia durante la actual ola de calor en Europa, donde en países como Francia ya se contabilizaron 90 muertos por ahogamientos. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, indica que cada año alrededor de 300.000 personas mueren ahogadas en todo el mundo.

Las mini boyas aumentan la la visibilidad de las personas en el agua. Foto: Facebook/JohannAckerman

Para el deportista, la boya de natación debería convertirse en un elemento habitual del equipamiento de cualquier persona que nade en aguas abiertas.

Se trata de un cilindro inflable que se arrastra mediante una cuerda corta sujeta a un cinturón en la cintura del nadador. Su función principal es aumentar la visibilidad para embarcaciones, kayakistas o cualquier otra persona que se encuentre en el agua.

Pero esa no es su única utilidad. También puede servir como un punto de apoyo si aparece un calambre, agotamiento o cualquier otra situación de emergencia, permitiendo descansar mientras se recuperan las fuerzas.

El entrenador recomienda elegir modelos con compartimento estanco. De esa manera es posible transportar un teléfono celular protegido del agua para intentar pedir ayuda si fuera necesario. También existen sistemas equipados con cartuchos de dióxido de carbono (CO₂), que permanecen desinflados durante la actividad y solo se activan en caso de emergencia.

Natación en aguas abiertas: qué nivel conviene tener antes de empezar

Aunque muchas personas asocian la natación en aguas abiertas con una actividad recreativa, Ackermann considera indispensable contar con una base técnica suficiente antes de alejarse de la orilla.

Como referencia, explica que una persona debería ser capaz de nadar de forma continua durante unos 15 minutos en una piscina sin terminar completamente exhausta. Ese nivel coincide con el exigido para obtener la insignia de bronce de la Federación Alemana de Salvamento Acuático (DLRG).

Las boyas de seguridad también permiten tener un punto de apoyo en caso de emergencia.

Respecto al estilo, sostiene que no existe uno obligatorio. Sin embargo, señala que la braza (o pecho) puede facilitar la orientación, mientras que el estilo libre suele resultar más eficiente siempre que la técnica sea correcta.

También recuerda que nadar en un lago o un río nunca es igual que hacerlo en una piscina. Allí no existe la posibilidad de impulsarse desde el borde cada pocos metros, por lo que recorrer una misma distancia suele demandar más tiempo y esfuerzo físico.

Cómo prepararse antes de ingresar al agua

Parte del entrenamiento puede realizarse incluso antes de dar el salto a un lago.

Ackermann recomienda practicar la respiración bilateral en estilo libre, conocida como técnica de tres brazadas. Respirar alternando ambos lados ayuda a mantener una mejor orientación durante el recorrido.

Otra habilidad útil consiste en entrenar una técnica similar a la utilizada por los jugadores de waterpolo: mantener la mirada hacia adelante al nadar en vez de tenerla bajo el agua. De esa forma resulta más sencillo controlar el rumbo sin detener completamente el desplazamiento.

Qué revisar antes de nadar en aguas abiertas

El especialista insiste en que una de las primeras medidas de seguridad consiste en observar cuidadosamente el lugar elegido.

No todo lugar donde haya agua permite la natación, y existen sectores donde está expresamente prohibido ingresar. Ignorar esa señalización puede aumentar considerablemente el riesgo.

La mayor parte de los accidentes fatales por ahogamiento ocurre en lagos, estanques y ríos -según explica-, mientras que proporcionalmente son menos frecuentes en el mar o en los canales.

También aconseja evitar cualquier salto hacia aguas desconocidas. Debajo de la superficie pueden ocultarse rocas, troncos u otros obstáculos imposibles de detectar desde la orilla.

Ackermann recomienda elegir miniboyas con compartimento para colocar el celular en caso de emergencia. Foto: Facebook/JohannAckerman

Antes de comenzar el recorrido, recomienda planificar una ruta sencilla y calcular aproximadamente el tiempo de nado. Una estrategia práctica consiste en avanzar durante cinco minutos en una dirección, regresar y compropbar cuánto tiempo demanda el recorrido completo.

El equipamiento recomendado para nadar con mayor seguridad

Además de la boya, Ackermann considera que el resto del equipamiento también influye en la seguridad y en el rendimiento.

El traje de baño

Los bañadores o trajes de baño deben ajustarse correctamente al cuerpo y estar confeccionados con materiales que no absorban agua.

Las prendas holgadas generan resistencia adicional porque pueden llenarse de agua, favoreciendo el cansancio durante recorridos largos. Los bolsillos representan otro inconveniente por el mismo motivo.

El entrenador también recomienda optar por colores llamativos y no olvidar la protección solar cuando se nada al aire libre.

El gorro de natación

El gorro cumple una función de seguridad más importante de lo que muchos imaginan.

Los colores brillantes permiten que el nadador sea detectado con mayor facilidad. Por eso desaconseja elegir tonos oscuros como negro o gris.

También recomienda no cubrir completamente las orejas, ya que eso dificulta escuchar el entorno y puede aumentar la sensación de desorientación.

Las gafas

Las gafas deberían ofrecer un campo visual amplio para facilitar la orientación.

Ackermann propone una prueba sencilla antes de comprarlas: las juntas de goma deben adherirse al contorno de los ojos mediante un ligero efecto de succión y mantenerse en su lugar incluso antes de colocar la banda elástica.

Muchos practicantes de aguas abiertas prefieren modelos similares a máscaras de buceo porque ayudan a mantener calientes los senos nasales cuando el agua está fría.

Además, aconseja elegir lentes con un leve tinte para disminuir los reflejos producidos por el sol sobre la superficie del agua.

El traje de neopreno

Cuando la temperatura del agua disminuye, el traje de neopreno aporta dos ventajas importantes.

Por un lado protege del frío y, por otro, aumenta la flotabilidad del nadador.

Ackermann sostiene que los deportistas experimentados, siempre que toleren bien las bajas temperaturas, pueden nadar incluso en aguas de unos 12 grados Celsius utilizando un traje específico para natación y una capucha.

Aclara, además, que debe tratarse de un neopreno diseñado para nadar y no de modelos destinados al surf o al buceo.

Los errores más comunes al nadar en aguas abiertas

Uno de los principales desafíos es la orientación. En el agua resulta mucho más difícil calcular distancias que en tierra firme. Por eso propuso edificios, árboles grandes u otros puntos visibles como referencias permanentes durante el recorrido.

Foto: Facebook/JohannAckerman

También recuerda que las distancias pueden parecer engañosas: en algunos casos parecen mucho mayores de lo que realmente son y, en otros, sucede exactamente lo contrario.

Otro problema habitual son los calambres, especialmente en la pantorrilla. Los nadadores de estilo libre y los triatletas suelen ser quienes más los padecen debido al esfuerzo que realizan esos músculos durante la carrera y el ciclismo.

Si aparece un calambre, la recomendación es detenerse, mantener la calma y colocarse boca arriba para descansar. Luego se puede sujetar el pie con la mano y estirarlo suavemente hasta aliviar la contracción.

La importancia de mantener la calma ante un calambre

Para Ackermann, el mayor enemigo en una situación de riesgo no siempre es el cansancio, sino el pánico.

Explica que una persona que entra en pánico suele tomar decisiones irracionales y consumir rápidamente la energía que necesita para mantenerse a flote.

La confianza, señala, se construye de manera gradual, acumulando experiencia y avanzando paso a paso en la práctica de la natación en aguas abiertas.

Por eo recomienda comenzar siempre cerca de la orilla, en zonas de baño supervisadas, donde el agua llegue aproximadamente hasta el pecho. Esa profundidad permite salir con rapidez si aparece cualquier inconveniente o simplemente hacer una pausa.

Siempre que sea posible, recomienda practicar acompañado por personas con experiencia.

“La mejor manera de ganar confianza es practicar este deporte con personas experimentadas e ir progresando poco a poco”, concluye.

Al mismo tiempo, aclara que sentir temor no es necesariamente algo negativo. “Sin embargo, es perfectamente aceptable dejarse guiar por el miedo. Al fin y al cabo, es un mecanismo de protección del cuerpo”, afirma.

Fuente: www.clarin.com

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