Isaac Newton, polímata inglés: “Cuando leemos a los clásicos caminamos a hombros de gigantes”


Isaac Newton volvió a ganar visibilidad en redes por una frase que se repite cada vez que se habla de clásicos, lectura y aprendizaje: “Cuando leemos a los clásicos caminamos a hombros de gigantes”.

La frase quedó vinculada a la idea de que nadie llega lejos en soledad, ya que siempre hay alguien en el camino en el que deben apoyarse. A pesar de mostrarse como un hombre completamente aislado, con esta frase Newton se ubicó en el lugar de una persona que reconoce el valor de aquellos que estuvieron presentes en su camino.

Además de ser una de las mentes más importantes en el área de la física y la matemática, su frase también tuvo impacto en discusiones filosóficas, de literatura e historia.

La frase de hoy, Newton: “Cuando leemos a los clásicos caminamos a hombros de gigantes”

La frase de Isaac Newton que sigue vigente en la actualidad habla sobre la lectura de los clásicos, y la importancia de incorporarlo en la vida de las personas.

Ahí está una de las claves de su vigencia, ya que Newton no plantea repetir el pasado ni convertir a los clásicos en una autoridad intocable. Su idea era central: una persona entiende mejor lo nuevo cuando sabe desde dónde viene.

No obstante, lo que propone el físico y teólogo es otra cosa: volver a ellos porque siguen ofreciendo preguntas, métodos y problemas que todavía ayudan a pensar mejor.

La relevancia de sus dichos trascendieron las áreas donde brilló, y se posicionó como una de las frases más debatidas dentro de la filosofía, la literatura o la historia. Por eso la imagen sigue funcionando en la actualidad. Nadie ve más lejos solo por mirar, sino que muchas veces ve más lejos porque se apoya en una altura que otros construyeron antes.

En ese contexto, uno de los dichos más conocidos de Newton no fue exactamente esa, sino otra muy cercana: “Si he visto más lejos, ha sido por estar subido a hombros de gigantes”.

La escribió en una carta a Robert Hooke en la década de 1670, en un momento en que las discusiones sobre descubrimientos, influencias y autoría ya ocupaban un lugar central dentro de la ciencia y de la historia.

Isaac Newton nació en Woolsthorpe, Inglaterra, y fue una de las figuras centrales de la Revolución Científica. Su nombre quedó ligado a tres campos decisivos: la mecánica, la óptica y el cálculo.

Su obra más conocida es Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (1687), donde formuló las leyes del movimiento y la ley de gravitación universal. Ese libro sigue siendo una referencia mayor en la historia de la ciencia.

Además, Newton hizo aportes decisivos en óptica, trabajó sobre la composición de la luz blanca, construyó el primer telescopio reflector funcional en 1668 y desarrolló de manera independiente los fundamentos del cálculo.

Su trayectoria no quedó encerrada en el laboratorio. También fue profesor en Cambridge, miembro del Parlamento, warden y más tarde master of the Mint, además de presidente de la Royal Society.

Sigue vigente por el peso de sus descubrimientos, pero también por frases como esta, que todavía sirven para explicar de forma simple cómo avanza el conocimiento.

Fuente: www.clarin.com

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