Henri Kagan, Nobel de Química 2026, sobre su época de estudiante: “No aprobé el examen de ingreso en mi primer intento“

El francés Henri B. Kagan recibió hace algunos días el premio Nobel de Química 2026 “por el descubrimiento de efectos no lineales y autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica”. Lo obtuvo en conjunto con el japonés Kenso Soai, cuyo trabajo también fue de alto impacto en la industria farmacéutica.

Pero antes de ser reconocido en todo el mundo, ser profesor de Química en la Universidad París-Saclay y de convertirse en pionero en el campo de la catálisis química asimétrica, Kagan era un estudiante como cualquiera.

En una entrevista para la revista de la Sociedad de Química Francesa de 2013, el químico recordó sus épocas de estudiante en la École Nationale Supérieure de Chimie de Paris (ENSCP), en el Liceo Claude Bernard, a la que entró con la idea de ser ingeniero y trabajar en la industria.

El camino de la química lo tomó a finales de la década del cuarenta, al momento de decidir la especialidad antes de rendir el examen de ingreso. Una prueba que tuvo resultados inesperados.

“No aprobé el examen de ingreso en mi primer intento, pero lo conseguí en el segundo”, reconoció Kagan. Desde ahí todo fue para mejor.

“Los años de estudios en la ENSCP fueron muy agradables y enriquecedores. Reinaba un excelente espíritu de grupo entre los alumnos. Teníamos profesores excelentes”, reflexionó.

Henri Kagan, Nobel de Química 2026, sobre su época de estudiante: “No aprobé el examen de ingreso en mi primer intento“

Al finalizar sus estudios en la ENSCP, Kagan demoró su incorporación a la industria y emprendió la realización de una tesis. Una decisión que, explica, tomó debido a que su incorporación al servicio militar permaneció en suspenso durante algunos meses.

“Mientras esperaba a que se aclarara mi situación respecto a las obligaciones militares, y para no perder el tiempo, me planteé comenzar la preparación de una tesis”, explicó Kagan. No sabía qué rama de la química elegir. Fue ahí cuando le recomendaron que hablara en el Collège de France, donde conocería a su tutor de tesis, Jean Jacques, que lo iniciaría en el universo que hoy domina a la perfección.

“Jean Jacques me propuso trabajar en la química y la estereoquímica de los ácidos biliares, así como en diversos derivados y análogos de los esteroides. Obteníamos buenos resultados, pero yo reflexionaba sobre temas que permitieran desarrollar nuevos conceptos”, recordó el químico. Al final fue Jacques quien, gracias a su “mentalidad muy abierta”, lo instó a publicar en soledad.

Un Nobel sin grietas

Kagan es un científico muy apreciado y respetado por sus pares en Francia. El reconocimiento llega con décadas de retraso y viene a reparar “una gran injusticia” que la comunidad química francesa llevaba años señalando, manifestaron a EFE dos de sus colegas de la Academia de Ciencias de Francia, Bruno Chaudret y Odile Eisenstein.

El comité sueco anuncia a Kagan y Soai como Nobel de Química 2026. Foto: EFE

Kagan hizo prácticamente toda su vida científica alrededor de París. Nacido en Boulogne-Billancourt en 1930, se formó como químico y, tras una estancia posdoctoral en la Universidad de Texas (EE.UU.) y varios años en el Centro Nacional francés para la Investigación Científica (CNRS), llegó a la entonces Universidad Paris-Sud de Orsay (actualmente París Saclay), donde pasó buena parte de su carrera y creó su propio grupo de investigación.

Allí fue profesor hasta su jubilación y siguió vinculado a la química como profesor emérito. Kagan se casó en 1960 con Claude Vignon, con quien tuvo tres hijas.

En París-Sud coincidió con investigadores de varias generaciones, entre ellos Odile Eisenstein, química emérita de la Universidad de Montpellier y del CNRS, que recuerda cómo, siendo todavía una joven científica, iba a buscarle para hablar de química y encontraba siempre la puerta abierta.

Kagan podía ser ya una autoridad, pero, según ella, nunca se comportó como tal: “Siempre estaba disponible. Tenía una gran amabilidad y me dedicaba todo el tiempo que yo quería”, rememora.

Como dijimos, el químico francés fue uno de los grandes pioneros de la catálisis asimétrica, que permite favorecer una de las dos formas especulares que pueden adoptar determinadas moléculas: una puede ser la que necesitamos para fabricar un medicamento y la otra ser inactiva o incluso tóxica.

Pero su aportación fue más allá, ya que demostró que una diferencia inicial minúscula entre ambas podía ser amplificada por la propia reacción química. “Es algo completamente fundamental en catálisis”, afirma Eisenstein.

En 2001, la Academia sueca premió los trabajos sobre catálisis asimétrica de William S.Knowles, Ryoji Nojori y K.Barry Sharpless, pero aquel reconocimiento no hacía referencia a los efectos no lineales que ahora están en el centro del galardón a Kagan.

“Es la comunidad de químicos la que lamentaba que no estuviera incluido. Él nunca, nunca dijo una palabra sobre ello”, cuenta Eisenstein.

Chaudret también estima que Kagan debería haber sido distinguido entonces, aunque el premio actual reconoce un aspecto diferente de su trabajo. “Es de una modestia excepcional. Nunca mencionó ese problema. Eramos nosotros quienes lo mencionábamos, no él”, dice, y añade: “Es realmente un sabio en el sentido del siglo XIX, alguien que tiene un conocimiento absolutamente fabuloso de la ciencia”.

Información de “Un Nobel sin grieta”: EFE

Fuente: www.clarin.com

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