Hallaron una hoja perdida del Palimpsesto de Arquímedes, uno de los manuscritos más importantes de la antigüedad


Investigadores del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia identificaron una página perdida del Palimpsesto de Arquímedes. El hallazgo ocurrió en el Museo de Bellas Artes de Blois, en el centro del país. Por varias décadas este folio permaneció perdido.

Víctor Gysembergh, experto del Centro Léon Robin para la Investigación del Pensamiento Antiguo (CNRS/Universidad de la Sorbona), reconoció la pieza. El descubrimiento se hizo público a través de un artículo en la revista científica Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik el pasado 6 de marzo, según detalló el CNRS en un comunicado.

Esta hoja es fundamental para la reconstrucción de textos clave de la antigüedad. El Palimpsesto de Arquímedes es un manuscrito griego del siglo X. Contiene tratados originales del sabio de Siracusa.

Durante la Edad Media, escribas -funcionarios educados y cultos en la antigüedad- borraron el contenido original para reutilizar el pergamino en escritos religiosos. Esta práctica de reciclaje de piel animal fue habitual debido a su alto costo.

La página recuperada corresponde al folio número 123 del documento original. Una de sus caras muestra pasajes del tratado “Sobre la esfera y el cilindro“, específicamente las proposiciones 39 a 41 del Libro I. Gran parte de este texto antiguo todavía es legible a simple vista.

“La comparación con las fotografías de Heiberg permitió la confirmación de la identidad del folio número 123 sin ambigüedad alguna”, indicó Gysembergh. Estas imágenes, tomadas en 1906, constituyen el único registro previo de la hoja antes de su desaparición de las colecciones documentadas.

El reverso del pergamino presenta una situación distinta. Contiene una iluminación del siglo XX que representa al profeta Daniel entre leones. Según los registros, un antiguo dueño añadió esta pintura cerca de 1942 para “aumentar el valor de mercado” de la pieza en el comercio de arte.

El historial del manuscrito incluye estancias en Jerusalén y Constantinopla. En 1996, el Ministerio de Cultura de Francia autorizó su venta a un coleccionista privado. El cuerpo principal de la obra reside actualmente en el Museo de Arte Walters, en Baltimore, Estados Unidos.

Para el futuro inmediato, los científicos tienen planes técnicos precisos. Gysembergh adelantó que realizará “una campaña de imágenes multiespectrales combinada con fluorescencia de rayos X“. Este método permitirá la lectura del texto de Arquímedes que la pintura del profeta Daniel oculta en la actualidad.

La institución subrayó la trascendencia del folio para el patrimonio universal. El CNRS calificó al documento como “uno de los manuscritos más importantes que sobreviven de la antigüedad”. El éxito en Blois impulsa una nueva revisión de todo el palimpsesto con tecnologías de última generación.

El uso de luz en distintas longitudes de onda garantiza la seguridad del pergamino. Esta técnica no requiere contacto físico con el material histórico. Los expertos esperan que este hallazgo abra la puerta a nuevos fragmentos de literatura y filosofía antigua hasta ahora desconocidos.

Fuente: www.clarin.com

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