Hallan fósiles de un perezoso gigante de más de 10.000 años de antigüedad con su “armadura” intacta en Costa Rica

Las autoridades de Costa Rica confirmaron el hallazgo de un fósil de perezoso gigante y otro de mastodonte gigante, junto a un total de 49 piezas recuperadas, que datan de la megafauna pleistocénica que habitó el país hace al menos 10.000 años.
El Ministerio de Cultura informó que los restos fósiles fueron encontrados en una propiedad privada en la provincia de Cartago y se mantiene confidencial, ya que la investigación se originó a partir del reporte de un ciudadano.
“Este descubrimiento tiene gran valor y representa un aporte científico, además de fortalecer el acervo paleontológico nacional y posicionar nuevamente a Costa Rica en la investigación regional sobre megafauna”, aseguraron en una conferencia de prensa el viernes 13 de febrero.
Los hallazgos corresponden a la megafauna que habitó el país entre 10.000 y 40.000 años atrás. (Foto: EFE)“Por la magnitud y cantidad de material recuperado, este hallazgo se convierte en uno de los más relevantes registrados en el país en las últimas décadas”, agregaron.
Tras la inspección técnica y los análisis correspondientes en la propiedad, el equipo del Museo Nacional determinó la veracidad e inició un proceso de excavación y rescate para salvaguardar los restos.
Los Eremotherium, perezosos gigantes, medían hasta 6 metros y pesaban hasta 4 toneladas
Los estudios preliminares, a partir de análisis geológicos del terreno y de las distintas capas de sedimentación, estiman que los restos de Cuvieronius (mastodonte gigante) y de Eremotherium –un género de perezoso gigante caracterizado por sus tres dedos en las patas delanteras- podrían tener una antigüedad de entre 10.000 y 40.000 años.
A diferencia de los perezosos modernos, mamíferos de rostro simpático que tienen un promedio de longitud de hasta 70 centímetros, y pasan sus días suspendidos cabeza abajo, moviéndose lánguidamente por las copas de los árboles, el Eremotherium fue una de las criaturas terrestres más grandes del Pleistoceno.
Podía medir hasta 6 metros de largo y alcanzar una altura de 2 metros cuando caminaba en cuatro patas. Al permanecer erguido podía superar los 4 metros de altura, y su peso se estima entre tres y cuatro toneladas.
Una ilustración que recrea al perezoso gigante de la antigüedad. Foto: H.N. Hutchinson.Tenía extremidades robustas y una cola larga que utilizaba como trípode para sostenerse al alimentarse, y así podía llegar a alimentarse de árboles de mayor altura.
En el área del reciente hallazgo se realizaron 13 trabajos de excavación para extraer 49 piezas fósiles en total, entre ellas una defensa completa de 1,60 metros de longitud.
Se le llama “defensa” a la coraza interna dérmica que poseían estos mamíferos, formada por miles de pequeños huesos osteodermos incrustados en su piel.
Funcionaba como una armadura flexible que les permitía desplazarse y a su vez ser suficientemente resistente para protegerse de las garras y los dientes de depredadores, como el tigre dientes de sable.
Los restos están aún bajo estudio de un equipo multidisciplinario. (Foto: EFE)También se halló un fragmento adicional de defensa, vértebras, fémur, falanges, costillas y otros elementos óseos que continúan en proceso de identificación y estudio.
La campaña de recuperación está liderada por la geóloga Joanna Méndez Herrera, del Departamento de Historia Natural, con el respaldo de especialistas en conservación y protección del patrimonio cultural del Museo Nacional.
El equipo técnico a cargo de la investigación está conformado por 12 profesionales en geología, arqueología y biología, con el apoyo de estudiantes de la Universidad de Costa Rica en prácticas académicas.
El Megatherium fue el perezoso más grande que existió en la Tierra, con más de 6 metro de altura. Foto: Archivo ClarínEl proceso contó también con la asesoría del paleontólogo del Museo de Historia Natural de Nuevo México, Lucas Spencer, y el acompañamiento del geólogo y académico costarricense Guillermo Alvarado.
El ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez, anticipó que iniciarán el proceso de diseño y habilitación de una sala permanente de exhibición de la colección paleontológica, con el fin de que los hallazgos y el acervo fósil del país se utilice con fines educativos y científicos.
“Nuestro pasado profundo merece un espacio permanente en la memoria viva del país”, declaró Rodríguez.
Los estudios del CONICET sobre la extinción de los perezosos gigantes
“La aparición y desaparición de los perezosos gigantes”, se titula el paper en el que científicos argentinos del CONICET recopilaron datos morfológicos y moleculares, información sobre su masa corporal y ecología, registros de ADN y hasta de proteínas extraídas de los huesos fósiles de los perezosos gigantes.
Visitaron colecciones de museos de Sudamérica, Norteamérica y Europa. Un trabajo interdisciplinario en el que participaron paleontólogos y biólogos, que comenzó en 2017 y les permitió trazar un mapa de la historia de los perezosos a lo largo de los últimos 35 millones de años.
“Analizamos una inmensa cantidad de datos, y los interpretamos tan exhaustivamente que el resultado llegó a publicarse en la prestigiosa revista Science“, indicó el científico del CONICET Ignacio Soto, del Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (IEGEBA) en el artículo publicado en mayo de 2025 en el sitio web del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
Los perezosos evolucionaron según sus hábitos de vida terrestres y arborícolas, hasta su repentina extinción. Ilustración de Diego BarlettaRealizaron estimaciones del tamaño corporal de todas las especies de perezosos extintos para analizar la evolución en el tiempo. Néstor Toledo, investigador de CONICET en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), estuvo a cargo de estos cálculos de masa.
“Nos dimos cuenta que el tamaño corporal de las especies evolucionó según su estilo de vida: al principio eran terrestres y no trepaban, después empezaron a habitar en los árboles, lo que los llevó a reducir paulatinamente de tamaño para poder permanecer en ellos, hasta que se extinguieron abruptamente“, indicó Toledo.
Solo quedaron las especies actuales, que ya no son gigantes, y habitan las selvas tropicales del continente americano. La razón por la que solo sobrevivieron estas últimas especies de perezosos fue la influencia del ser humano.
Los perezosos gigantes se extinguieron durante la transición del Pleistoceno al Holoceno, alrededor de 12.000 años atrás, con algunos registros de unos 8.000 a 10.000 años en zonas específicas.
“En nuestro estudio, los perezosos gigantes venían evolucionando desde hacía millones de años de manera exitosa, sobrellevando los cambios climáticos y adaptándose a las condiciones cambiantes en variadas zonas geográficas y distintos nichos ecológicos, sobreviviendo a colisiones continentales, extremos cambios ecológicos”, detallaron.
“En la transición Pleistoceno-Holoceno, 12.000 años atrás, se expandieron los seres humanos y comenzaron a cazarlos. Esa creemos que fue la razón por la que terminaron extinguiéndose”, señaló Alberto Boscaini, también investigador del CONICET en el Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (IEGEBA) y primer autor del artículo.
“Su cronología de extinción refleja la expansión humana. Ninguna crisis climática previa los afectó de manera tan radical, lo que apunta a la presión antropogénica cómo la variable nueva y como el golpe final”, explicó Boscaini.
A partir de este trabajo se abren nuevas líneas de investigación a futuro en torno a los perezosos gigantes, que les permitirán seguir dilucidando su larga historia evolutiva.
Con información de la agencia EFE.
Fuente: www.clarin.com



