Gigante en el desierto de California: así es el puente ferroviario de madera más grande del mundo


En el corazón del desierto de California, dentro del condado de San Diego, se erige una de las estructuras ferroviarias más asombrosas del planeta: el Goat Canyon Trestle.

Este enorme puente de madera, ostenta el título de ser el más grande del mundo y representa un hito arquitectónico de inicios del siglo XX.

Este tramo ferroviario del oeste de los Estados Unidos comenzó mucho antes de la existencia de este monumental puente de madera. A inicios del sligo XX, los trenes ya trasitaban esta agreste zona del desierto californiano mediante un complejo sistema de túneles.

El problema es que la estabilidad de este trazado de vías subterráneas se vio comprometido el 15 de marzo de 1932, cuando un fuerte sismo provocó el derrumbe total del Túnel 15.

Ante esta situación y frente a la imposibilidad de reabrir el paso por la montaña, los ingenieros apostaron por una colosal obra elevada, la misma debería soportar el peso de las formaciones y las hostiles condiciones climáticas del desierto.

La construcción se inició ese mismo año y, en una muestra de eficiencia técnica para la época, se completó a mediados de 1933. La obra permitió restablecer el flujo logístico de pasajeros y carga de manera casi inmediata.

Lo que hace verdaderamente único al Goat Canyon Trestle no es solo su imponente tamaño de 229 metros de largo, sino su método constructivo. A pesar de su robustez, la estructura se ensambló utilizando vigas de madera unidas mediante pernos y conexiones especiales, prescindiendo totalmente del uso de clavos.

Esta técnica permitió una flexibilidad necesaria para resistir las vibraciones del paso del tren. Durante casi dos décadas, el puente funcionó con un éxito absoluto, superando las expectativas de quienes dudaban de la durabilidad de la madera en un entorno tan árido.

A partir de 1951, la línea ferroviaria comenzó a experimentar un declive comercial y operativo. El aumento de los costos de mantenimiento y la competencia de otros medios de transporte marcaron el inicio de una etapa de abandono progresivo.

Hoy en día, aunque las vías ya no reciben el tránsito regular de locomotoras, el puente se ha convertido en un destino de culto para entusiastas del senderismo y la historia industrial. Su presencia en el paisaje de Carrizo Gorge sigue asombrando a los visitantes, quienes contemplan cómo una estructura de 61 metros de altura y 229 de largo que ha logrado resistir el paso del tiempo.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior