FOPEA relevó 17.000 tuits con insultos y ofensas de Milei desde que es Presidente

Javier Milei usó el 15% de sus tuits para insultar, ofender o estigmatizar a personas, empresas y entidades, incluyendo a 62 periodistas y 14 medios de comunicación, desde que asumió como Presidente, hasta septiembre de 2025, según un informe del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA).

La investigación contabilizó 16.806 insultos, en ese período, según el informe titulado “El insulto como estrategia. Un análisis de 113.000 tuits de Milei”, realizado por el Data Journalism Visualization Bootcamp de FOPEA.

Allí plantea que Milei “marcó el inicio de una forma de comunicación plagada de ofensas hacia quien piensa diferente”.

Ante las críticas que generó esa forma de comunicación, en agosto de 2025 el Presidente aseguró que dejaría de insultar. “Pero esa promesa la cumplió sólo a medias”, ya que en noviembre “las ofensas se redujeron a casi la mitad con relación al mes en el que se formuló la promesa”, al pasar de 522 a 278 insultos mensuales, destaca esta investigación.

El informe del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA).El informe del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA).

“En la anatomía del mensaje se observan varios ejes discursivos. Más de la mitad (54%) contienen adjetivos despectivos hacia otras personas o grupos (“inútil”, “mogólico”, etcétera), como expresiones verbales ofensivas. Asimismo se detectó contenido estigmatizante (“ensobrado”, “mentiroso”, “chorro”). La estigmatización es un proceso social más amplio que apunta a etiquetar y marginar a un grupo de personas basándose en prejuicios, que fomentan la discriminación y la exclusión social”, sostiene el informe de FOPEA.

Las principales palabras usadas por el presidente Milei para ofender fueron Kuka (2.286 menciones), como término despectivo hacia el kirchnerismo; casta, en referencia no solo a la clase política que no comulga con las ideas presidenciales, sino también a todo aquel que se oponga a los planes del gobierno (1.815). Además, usó las palabras delincuente (1.023 veces), mandril (904), corrupto (654), ensobrado (644), violento (540), degenerado (507), mentiroso (502) y terrorista (495), entre las principales palabras despectivas en sus mensajes originales o retuiteados, a través de la red social X (exTwitter).

“Se detectó la presencia de tres patrones del lenguaje que en escenarios políticos anteriores no habían sido identificados como una tendencia constante y sobre los cuales discurren los insultos”, plantea el informe. Y destaca, en primer lugar, “la animalización del lenguaje”,con palabras como mandril, domado, burro, rata, cerdos, gorilas, parásitos y plaga. Luego, “la sexualización”, a través de palabras como vaselina, envaselinados y culo. Y en tercer lugar, “lo repulsivo”, con términos como basura, maloliente, inmundicia y putrefacto.

Ataques a periodistas

Una constante de la comunicación presidencial fue el ataque a periodistas y medios de comunicación, con frases como “No odiamos lo suficiente a los periodistas” o “Los trolls pagos son los periodistas”.

Milei fue “desde la descalificación personal (tildar de ‘idiota’ a alguien), hasta la deslegitimación profesional, la acusación criminal (‘son corruptos’) la deshumanización (‘son basura’), la amenaza indirecta (‘atenerse a las consecuencias’) y la incitación al ataque”, sostiene el informe de FOPEA.

Allí se registra el hostigamiento de Milei contra 62 periodistas y comunicadores, entre el 10 de diciembre de 2023 y el 15 de septiembre de 2025, como Jorge Lanata, Carlos Pagni, Jorge Fontevecchia, Hugo Alconada Mon, Alejandro Alfie, Ignacio Ortelli, Natasha Niebieskikwiat, Diego Sehinkman, Diego Leuco, Marcelo Bonelli, Luciana Geuna, Jorge Fernández Díaz y Marcelo Longobardi, entre otros, así como contra 14 medios de comunicación.

Los 62 periodistas y comunicadores atacados por Milei, según el informe de FOPEA.Los 62 periodistas y comunicadores atacados por Milei, según el informe de FOPEA.

El término “ensobrado” fue básicamente dirigido a periodistas; aunque también “mandril” y sus derivados, como “mandrilandia” o “Mandrelli”, que usó muchas veces por ejemplo contra Marcelo Bonelli y María O’Donnell, entre otros.

El uso del término “mandril” fue usado por Milei, La Derecha Diario y otros tres usuarios ligados al ecosistema libertario, que “concentraron el 68% del volumen total de amplificación”, lo cual “excede los patrones normales de distribución en redes sociales, sugiriendo cierta coordinación en la amplificación viral del término ‘mandril’, con algunos perfiles que funcionan como propagadores del lenguaje polarizante y multiplicadores exponenciales del alcance del contenido agresivo”.

Esa red de “amplificadores” de agresiones basadas en el término “mandril” estuvo formada por 171 usuarios, que representaron el 85% del total y “sostuvieron la viralidad y garantizaron resistencia ante posibles suspensiones de cuentas individuales”.

Es importante destacar que el uso como insulto del término “mandril” y sus derivados remite a un primate que pertenece a la familia de los monos y cuyas hembras tienen el trasero rojo, “que es un engrosamiento de la piel en las nalgas. Es una muestra de disposición sexual. Los mandriles viven en las selvas tropicales de África y son un ejemplo de dimorfismo sexual muy pronunciado”.

De hecho, varias veces Milei acompañó el insulto “mandril” con la imagen de un pote de “Adermicida”, sugiriendo que sus críticos calmen el ardor en la cola con esa crema.

“En el caso de los periodistas, el 70% de los tuits dirigidos a actores del campo mediático contienen términos despectivos o estigmatizantes”, asegura el informe de FOPEA. Y esos mensajes son amplificados por “un enjambre de cuentas que repiten, insultan y logran una escalada de difusión. El patrón es siempre el mismo. Como consecuencia, la autocensura ganó terreno”

“El precio del silencio es elevado. Aunque la libertad de expresión no muere de un día para otro, lo que ocurre es que se van apagando voces a modo de goteo. Se trata de un mecanismo de silenciamiento que exige su propia investigación”, concluye el informe, que fue realizado en el ámbito de Data Journalism Visualization (DJV) Bootcamp de FOPEA, por Sandra Crucianelli, Rosa Morales, Natalia Gorbarán, Nicolás Rivera y Ramón Gutiérrez, con la mentoría de Andrés Snitcofsky y el liderazgo del DJV de Irene Benito, bajo supervisión de Amelia Corazza y Paula Moreno Román.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior