Explotó la turbina de un avión en pleno despegue, en Brasil: el video del momento


Los pasajeros del vuelo DAL 104 de Delta Air Lines vivieron unos segundos de pánico a bordo de un avión que los iba a llevar a Atlanta, en los Estados Unidos: la turbina de la aeronave explotó poco después del despegue.
El dramático momento, ocurrido la noche del domingo 29, quedó grabado y no deja de impactar. Sucedió en el Aeropuerto Internacional de Guarulhos, en Sao Paulo.
La conversación entre el piloto y la torre de control, que fue grabada y posteriormente compartida en los medios, deja en claro que el evento nunca desesperó al capitán. “Afirmativo, necesitamos regresar”, dijo el piloto, que luego confirmó que en todo momento existieron las condiciones adecuadas para efectuar la maniobra de retorno.
Finalmente, el avión pudo tocar tierra sin contratiempos técnicos adicionales, y los pasajeros fueron atendidos tras el pánico.
Apenas el avión cobró vuelo, el motor izquierdo emitió unos fogonazos que derivaron en una explosión, por lo tanto pequeños fragmentos del vehículo cayeron sobre el aeropuerto a modo de lluvia de restos envueltos en llamas.
Como si no bastara con el accidente, un sector verde del terreno se incendió y, aunque no pasó a mayores, requirió del servicio urgente de bomberos de Guarulhos.
Delta Air Lines canceló el vuelo, pidió disculpas a los implicados y emitió un comunicado explicativo en el que señala que la situación se debió a una falla técnica en el motor izquierdo. Otros vuelos se vieron demorados por este incidente.
Una turbina de avión, o un motor a reacción, puede explotar o sufrir una falla catastrófica por varias causas, aunque en la práctica los expertos suelen hablar de “falla no contenida del motor”.
Esto ocurre cuando alguna pieza interna, como un disco o una pala, se rompe a alta velocidad y fragmentos metálicos atraviesan la carcasa. Según la Federal Aviation Administration (FAA), estos eventos son extremadamente raros, pero pueden generar daños graves en la aeronave.
Una de las causas más frecuentes es la fatiga de materiales. Las turbinas funcionan a temperaturas extremas y giran a miles de revoluciones por minuto, lo que somete a sus componentes a un estrés continuo. Con el tiempo, pueden formarse microgrietas que no siempre son visibles en inspecciones estándar.
Si una de estas grietas crece y provoca la rotura de un componente crítico, la energía liberada puede ser suficiente para causar una explosión interna. Investigaciones de la National Transportation Safety Board (NTSB) vincularon varios incidentes a este fenómeno.
Otra causa relevante es el impacto de objetos externos, especialmente aves. Si un ave es succionada por el motor, puede dañar las palas del compresor y generar una pérdida súbita de estabilidad en el funcionamiento. Aunque los motores están diseñados para resistir estos impactos, en casos extremos el daño puede derivar en un fallo grave.
Finalmente, también existen factores como defectos de fabricación, errores de mantenimiento o problemas de diseño. Por ejemplo, el uso de piezas con fallas microscópicas o inspecciones incompletas puede dejar pasar daños críticos.
La European Union Aviation Safety Agency (EASA) señaló que la combinación de alta presión, calor y velocidad convierte a los motores en sistemas extremadamente exigentes, donde pequeños defectos pueden escalar rápidamente. Aun así, la aviación moderna cuenta con múltiples sistemas de contención y redundancia que hacen que este tipo de fallas sea muy poco frecuente en comparación con la cantidad de vuelos diarios.
Fuente: www.clarin.com



