“Esas pinturas no estaban en ningún librito”

El encuentro se concretó el lunes pasado en el Centro de Arte Joven Andino (CAJA), ante una concurrida convocatoria de público, que reunió a sus alumnos, sus colegas, personalidades de la cultura que reconocen su aporte, y público en general.
El ciclo propone charlas a fondo con maestros de la cultura de Jujuy, para conocer los detalles de su trayectoria, sus inspiraciones y poder tomar sus enseñanzas, a la vez, que se concreta el merecido homenaje.
En este caso, la convocada habló de su llegada a Jujuy, del apasionamiento que le provocaron las pinturas en los templos de la Quebrada y Puna, y de su intención cumplida con creces de preservarlas, difundirlas y enseñar a generaciones y generaciones de jóvenes y niños, la historia de nuestro arte y sus técnicas.
Es desde sus inicios la fundadora y presidenta del Museo Taller de Arte Colonial de la Fundación Recrear, institución de gran prestigio y trascendencia nacional que desde 1995 enriquece la cultura jujeña.
Conversamos con ella en este marco.
¿Cómo llega a Jujuy?
Vine a hacer una capacitación en proyectos de desarrollo rural. Yo en ese momento trabajaban en La Plata en el Ministerio de Asuntos Agrarios. De ahí me mandan a capacitarme en un curso internacional que se hacía en Jujuy. De ahí seleccionaron cuatro participantes para hacer el trabajo definitivo y presentárselo al gobernador, y yo salí elegida. A partir de eso, me propusieron venir a trabajar acá.
Y cuando volví a La Plata le conté a mi marido, allá por 1977. Él acepta venir y a los 30 días, los dos teníamos trabajo.
¿Cómo se manifiesta en usted el amor por el arte?
La culpa es de la Capilla de Susques -dice risueñamente-, aunque siempre me gustó el arte. Cuando empezó a funcionar la empresa constructora que pusimos con mi marido y dejé la actividad pública, anduve por toda la provincia haciendo escuelas, cloacas, lo que venga. En una de esas me toca ir a hacer una escuela en Susques, en donde me interesaba más los constructivo. Y en lo colonial hay arte que tiene en España su raíz mora, árabe.
Me encantaba entrar y descubrir esas pinturas maravillosas de arte colonial, incluidos los Ángeles Arcabuceros. Yo que había estudiado Historia del Arte, no había visto que eso estuviera en ningún librito.
Y entonces le empecé a preguntar a jujeños como René Olaguivel (artista local) de qué se trataba esto y me sugirió que vaya al archivo histórico, y ahí estaba todo.
Me propuse empezar a difundir esto porque empecé a entender qué significó esa pintura.
¿Qué significado encontró?
Esas pinturas eran los elementos didácticos con los que se transmitían el culto, y me empecé a preguntar quién los pintó y de dónde sacaron las imágenes. Me puse a investigar.
Como no había la tecnología que hay ahora, me preguntaba cómo las iba a estudiar si a los originales no se los puede tocar. Y pensé en reproducciones.
Entonces pensé quiénes las podían hacer. Y pensé en jóvenes a quienes les iba a enseñar a hacerlas.
Todo lo que pensó y construyó era original, no era la forma tradicional de un museo, no era la forma tradicional de estudiar, etc.
Claro, así fue que empecé en un departamento donde teníamos la sede de la empresa. Mi marido ya había abierto una fábrica de premoldeados. René Olaguivel vino a enseñar a pintar, y yo también había ido a aprender con Iberia Acosta Serra.
¿Y qué método se le ocurrió?
CÁTEDRA | DE GESTIÓN, DE TEMPLANZA Y HUELLA
No es fácil reproducir esas imágenes. Entonces, hicimos todo el relevamiento de todas las capillas del norte y muchas casas particulares que se enteraron y que nos permitieron acceder.
Metimos todo el archivo en una computadora y un plóter (dispositivo de impresión de gran formato utilizado para generar gráficos, planos arquitectónicos, etc.). Esto le contamos a todos los turistas que nos visitan. En el plóter, preparábamos la tela, y la imprimíamos.
Una vez impresa, la pegábamos sobre los marcos tallados, le hacíamos el dorado a la hoja, y así pasaba a los pintores que, con la foto del original, terminaban el trabajo. Por eso nos salen perfectas.
La primera colección está en el museo y es de 1996. Decidimos no venderla a esa. Además, se le hace una ficha técnica donde dice el año en que la hicimos.
Todas son piezas numeradas. En la ficha va además la historia de la imagen, y en el sello el nombre de los chicos que la pintaron, que tallaron, etc.
En algún momento participaron de estos talleres y de las creaciones chicos de la Fundación Dar.Lo. Cab., en otros momentos, alumnos de la Escuela Marina Vilte, y alumnos del profesorado de Artes, entre otros grupos que se fueron sumando al proyecto. ¿Cómo se trabaja actualmente?
Después de la pandemia tuvimos que cerrar la sede de Salta de la fundación, y en Jujuy quedamos sólo como museo porque los chicos no podían venir tampoco, más la situación económica, se hizo difícil. Entonces levantamos el acelerador en este país que está tan complicado.
Quedamos con dos chicas nada más trabajando en el museo, y seguimos dando charlas a colegios que vienen, sobre lo que significan las pinturas, los elementos didácticos, quienes las pintaron, le hablamos de la primera academia en Cuzco, etc.
¿Hoy qué balance hace de este trabajo que hizo?
La historia es lo que me deslumbró, y encontrar esas pinturas en esas capillitas que parecían perdidas, sobre todo la de Susques. La curiosidad de saber cómo llegaba eso ahí. Lo mío empezó por lo constructivo, no por el arte, pero luego me pasó para el otro lado.
Dimos clases en el Hogar de Belén, en el Hogar de Guadalupe. Un día me toca el timbre un chico, que me dijo que él era de uno de esos hogares para contarme que vive de lo que le enseñamos y enseñando en escuelas del norte a tallar; Ricardo Tabarcacci de Purmamarca también pasó por aquí; etc.
GRAN CONVOCATORIA | EL PÚBLICO QUE LA ACOMPAÑÓ.
Es decir, dotamos de un oficio a muchos jóvenes, porque para gran parte de ellos, no fue un pasatiempo, sino que quedó para sus vidas. Todo eso fue un extra, al sueño y al deseo de hacer conocer el patrimonio.
¿Tiene idea de cuántas pinturas se hicieron en estos más de 30 años de la Fundación?
Sí, porque está todo numerado y documentado. Hicimos 10.903 colecciones entre Jujuy y Salta (la sede en esta provincia duró desde 2014 al 2020.
“Maestros y discípulos”
En el primer encuentro del ciclo que organiza la Secretaría de Cultura de la Provincia, Berta Alonso dio cátedra de la templanza con la que, a lo largo de su vida, emprendió cada uno de los proyectos culturales que son legado en Jujuy. Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del titular de la cartera, José Rodríguez Bárcena, y el coordinador Luis Canciani. Alonso contó la historia del Museo de Arte Colonial y la Fundación Recrear que por su gestión comenzó a funcionar en 1995, y continúa en la actualidad; y que en Salta tuvo su sede desde el año 2014 al 2020.
La fundación cumplió todo lo que se había propuesto. Implementó un modelo de gestión que trasciende la mera exhibición de objetos, enfocándose en la “recreación” como un acto de recuperación de la identidad mestiza que define al Noroeste Argentino (NOA). Su labor se centró en tres ejes principales: la investigación del patrimonio, la difusión educativa y la formación de recursos humanos en oficios de arte.
En la jornada del lunes, la acompañaron muchos de sus discípulos, que tras la conversación moderada por la periodista María Eugenia Montero, tomaron los micrófonos para manifestarle a la arquitecta sus inolvidables experiencias en el taller, que a varios les cambió la vida, y los hizo encontrar su vocación. También colegas, artistas y gestores, tomaron la palabra para manifestar la admiración por su trabajo. Sin dudas, el feed back final transformó este homenaje en algo realmente muy genuino. Tuvo gran cantidad de reconocimientos. Uno de los últimos hace cuatro años fue de Fadam (Federación de Directores de Museos), por el cuidado del patrimonio. Las exposiciones de Recrear recorrieron el país.
Fuente: eltribunodejujuy.com


