“Es importante promocionar la cultura que atesora Lozano”

¿Naciste en Lozano?

Toda mi vida crecí en la Finca Carenzo, en esta tierra donde vivieron los abuelos de mi abuelo materno. Soy la quinta generación, hijo de madre soltera, una lozaneña que trabajó y estudió para salir adelante.

¿Cuándo nace tu vínculo con la cultura?

Cuando era niño, en casa no teníamos electricidad y nos alumbrábamos con la luz de las velas, antes de dormir mis abuelos me contaban cuentos o relatos de sus vivencias en la finca, que se relacionaban con tradiciones y costumbres del lugar. También en las noches de agosto, se escuchaba desde anfiteatro sonar la “Zamba de Lozano”; versos que los lozaneños crecemos escuchando, una música que atesora una gran historia y que nos identifica. Mi familia siempre me llevaba a participar de las fiestas patronales, de los desfiles gauchos, esos son los recuerdos que tengo y hoy en día, me doy cuenta que siempre estuve en contacto con la cultura. Hoy en día, mi tarea de difusión cultural es a través de redes sociales y medios radiales y audiovisuales, donde comparto mi mirada sobre las costumbres, las creencias y las festividades populares.

¿Hay algún referente con que te identifiques?

Siempre digo que los que me formaron en este camino de la cultura, es la gente de la Quebrada, una de esas personas es un gran amigo de Tilcara, Eduardo Escobar. Recuerdo que en carnaval en su casa siempre se compartía un almuerzo junto a artista, chef, músicos, entre otros personajes de la cultura.

¿Cómo surge la idea de un espacio cultural?

Cuando tenía 21 años en mi casa solo vivíamos mi abuela, mi madre y yo, en un espacio bastante amplio y miraba a mi alrededor y decía “este espacio hay que compartirlo con los demás”, en que la localidad tenga un espacio para recibir a los artistas. Es importante brindar un espacio para promocionar la cultura de Lozano, y revalorizar toda la historia artística y cultural que atesora la localidad, en relación con la poesía y la música. Todo inició con un concurso de poesía en el año 2020, que tenía por objetivo promocionar los paisajes turísticos de la jurisdicción de Yala, era un evento programado para solo el jurado y los participantes, pero el día del evento teníamos un público de 40 personas.

El espacio cultural lo bautizamos “Posta Los Sauces” porque en este lugar se realizaban los antiguos trueques. En estos cinco años, se realizaron un gran número de actividades, destacando que los eventos siempre son gratuitos es una de las reglas. Creo que la cultura no es un negocio sino un espacio que debe estar abierto para todos.

Los artistas que participan y el público siempre se van maravillados por la naturaleza; el entorno verde los hace vivir otra experiencia. Hay personas que vienen desde El Carmen, Humahuaca, incluso Ledesma. Y se destaca, además, que muchas de las propuestas fueron declaradas de interés municipal, legislativo y provincial. Por supuesto que también tuvimos altibajos, pero debo agradecer a quienes estuvieron y me han apoyado en este camino como Rosana Ruiz. También agradezco a Oscar Augusto Berengan, que inspirado en los encuentros culturales, compuso la zamba “Posta Los Sauces”.

¿Que se viene para el 2026?

Durante el verano se incorporarán dos vitrinas destinadas a la exposición de objetos antiguos propios de la casa, con el objetivo de que quienes nos visiten puedan conocer y llevarse fragmentos de la historia local, y así continuar complementando las actividades culturales y patrimoniales del lugar. Además ya se encuentra programado el V Encuentro de Poetas en Lozano, en marzo, que en esta edición se propone un programa extendido de tres días, buscando fortalecer y diversificar la propuesta cultural. El espacio está siempre abierto a propuestas y los invito a comunicarse conmigo en mis redes o las redes de La Posta Los Sauces.

La Posta Los Sauces en la historia

Ubicada a orillas del río Grande a un costado del afluente el arroyo Yutumayo y frente al antiguo Camino Real. Su historia se remonta a los tiempos en que era un lugar de descanso para los arrieros, que descendían desde La Puna con caravanas de llamas y burros en cuyas alforjas cargaban de sal, charqui, retablos y alfarería. Pernoctaban uno o dos días, mientras intercambiaban el valioso mineral por productos de la zona baja, como mazorcas y harina de maíz que traían del molino de Jaire.

A mediados de los 90, la posta fue lugar de descanso para los gauchos que se dirigían a Tiraxi. Desde el 2020, renace como La Posta Los Sauces, el espacio cultural.

Fuente: eltribunodejujuy.com

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