Entró al golf por azar, desafió el prejuicio de deporte elitista y terminó enseñando en Jujuy


El primer contacto de Santiago con el golf no fue planificado. De chico vivía cerca del campo militar en Alto Padilla donde se instaló el primer trazado del deporte en la capital jujeña.
“Veía que tenían unos elementos raros y preguntaba qué era eso. Eran palos de golf. Me dijeron: ‘vení, juntá las pelotas’, y ahí empezó todo”, recuerda.
Ese espacio improvisado fue decisivo: no solo marcó su inicio sino también el del propio golf moderno en Jujuy. Poco después conoció al histórico profesor cordobés Anguila González —formador del Pato Cabrera y Eduardo Romero—, quien lo impulsó a competir.
“A los 16 años me dijo ‘jugá profesional’, yo no entendía nada, pero entré a torneos, cobré premios y pensé ‘esto es la mía’”, cuenta entre risas.
Romper un mito social: del caddie al profesor de golf
La historia personal avanzó en paralelo a la transformación cultural del deporte. El golf tenía una barrera simbólica. “Elitista, caro y para adultos”, puntualizó. Santiago fue testigo de ese prejuicio y lo desafió desde adentro. “Siempre decían que el golf es para viejos o para ricos. Hoy está demostrado que los que mejor lo juegan son los chicos y las mujeres”, afirma.
Tras un parate obligatorio, incluyendo servicio militar y el cierre de la primera cancha, volvió como profesor. Desde los años 80 dirige escuelas, torneos y cursos que formaron a profesionales, estudiantes y familias enteras. “Estoy enseñando la cuarta generación: hijos, nietos y bisnietos de los primeros jugadores. Eso te dice lo que significa este deporte para Jujuy”, remarca.
Lo que deja el golf cuando ya no se compite
“El golf me educó. Yo terminé la primaria, después no pude estudiar, pero gracias al golf me relacioné con empresarios, médicos y profesionales. A veces me preguntan ‘¿qué universidad hiciste?’ y yo digo ‘la universidad del golf’”, sintetizó Guerrero.
También sostiene que es un deporte que acompaña toda la vida: “Hay jugadores que tienen 80 o 85 años y siguen en la cancha. Te renueva la mente, te mantiene activo y te ordena”.
“Me despierto en el club, almuerzo en el club y vuelvo al club. Hay gente que nace para lo que hace, y yo nací para enseñar golf”, cerró.
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Fuente: www.todojujuy.com



