En Honduras hallaron una bomba de racimo de la época de la URSS: “De haber explotado, hubiera provocado severos daños”


En el este de Honduras, un grupo de militares se encontraba llevando a cabo una misión rutinaria, cuando de repente se topó con un elemento extraño.

Tras el arribo de especialistas al lugar, se comprobó que se trataba de una poderosa bomba de origen ruso, que habría estado en poder del Gobierno sandinista cuando este luchaba contra un grupo rebelde.

Finalmente, los militares tomaron una decisión para evitar que el artefacto se activara y provocara destrozos en la población.

En San Andrés de Bocay, una comunidad hondureña que pertenece al departamento de Olancho y que se ubica en la frontera que separa al país de Nicaragua, militares de las Fuerzas Armadas hallaron un peligroso objeto.

Personal del Décimo Sexto Batallón de Infantería, bajo las órdenes del Destacamento Militar de Protección Ambiental, estaba realizando patrullajes orientados a la protección de los recursos naturales cuando, entre las malezas, encontró un artefacto explosivo de “alto poder”, según informó en X el portavoz de las FF. AA., capitán Mario Rivera.

Tras el descubrimiento, como medida preventiva, los militares aseguraron el área y tramitaron el arribo de especialistas en explosivos, quienes, al llegar al lugar, determinaron que el elemento era una bomba de racimo RBK-250 de fabricación rusa, de 250 libras y 30 submuniciones antitanque.

De acuerdo con las estimaciones preliminares de las Fuerzas, este artefacto podría haber permanecido en el sector desde la década 1980, por lo que su origen habría tenido lugar en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

El Ejército no explicó cómo fue que el explosivo llegó al lugar, ni tampoco a quién pudo haber pertenecido.

No obstante, se cree que puede haber sido parte de la ayuda que la URSS le brindó al Ejército de Nicaragua en su lucha contra los “Contra”, organizaciones armadas nicaragüenses que lucharon contra el Gobierno sandinista y que tenían centros de operaciones en zonas cercanas a la frontera con Honduras.

Luego del hallazgo, para evitar daños a la población, el Equipo de Destrucción de Municiones y Explosivos de las Fuerzas Armadas llevó a cabo la detonación de la bomba.

Según el portavoz Rivera, “de haber explotado en la zona, hubiera provocado “severos daños en un radio de acción efectivo de varias decenas de metros”.

Este tipo de artefactos están prohibidos por un tratado internacional debido a su letalidad, pues almacenan cientos de pequeños proyectiles que pueden dispersarse en áreas equivalentes a varios campos de fútbol.

Además de su poder al ser disparadas desde aviones o en tierra, las bombas de racimo representan una amenaza pues las submuniciones que no estallan al impacto permanecen activas por años como minas antipersonas.

De hecho, han muerto varios hondureños en el este de su propio país, al pisar minas sembradas que dejaron los “Contras”, quienes recibían asistencia en la base militar de El Aguacate, Olancho, entre otras instalaciones de apoyo logístico.

Tras el episodio, las FF. AA. de Honduras reafirman su compromiso de garantizar la seguridad en la zona, previniendo posibles incidentes y salvaguardando la integridad de la población.

Con información de agencias.

Fuente: www.clarin.com

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