En 191 palabras, el particular mensaje de Gallardo: “Uno se va pero no se va nunca” :: Olé

26/02/2026 22:32hs.

“Voy a ser muy breve. Simplemente agradecer. Gracias a la gente sobre todo por una noche más de amor incondicional, retribuir todo ese cariño a veces es muy difícil, así que lo quiero transmitir desde acá, gracias. Gracias a ustedes por el respeto que han tenido conmigo, sobre todo la mayoría de los que estuvieron acompañándome durante tantos años en estos dos ciclos en los que estuve, incluso algunos otros en mi época como jugador, gracias por ese respeto. Y a River, nada, decirle que mañana tal vez estaré buscando a mi hijo por el colegio, que viene acá, así que no me voy a despedir. Esas son las cosas que tiene este lugar mágico, que se va pero no se va nunca, en ese sentido voy a estar muy pendiente de lo que pase en este club el tiempo que esté afuera. Gracias nuevamente, que tengan un buen año, ya no sé… Estamos a principio de año, falta mucho, le deseo de todo corazón al club, al plantel y a la dirigencia que se pueda reponer y volver a ponerse de pie para lo que viene. Muchísimas gracias, muy amables”.

El mensaje del Muñeco en su último partido en River.

Con un discurso atravesado por la gratitud y lejos de cualquier estridencia, Marcelo Gallardo le puso punto final a su segundo ciclo al frente de River. Fiel a su impronta, priorizó el agradecimiento por encima de todo y evitó ahondar en los motivos de una salida que se resolvió en cuestión de horas . No hubo análisis tácticos ni balances numéricos: predominó la emoción contenida y un profundo sentido de pertenencia.

EFE/ Juan Ignacio RoncoroniEFE/ Juan Ignacio Roncoroni

El Muñeco volvió a dejar en claro el lazo que lo une con el club, incluso más allá del cargo. Su referencia a “no despedirse” y a seguir ligado a la vida cotidiana de River expuso algo que trasciende resultados: una identidad construida durante años, primero como futbolista y luego como el entrenador más influyente de la historia moderna de la institución.

 EFE/ Juan Ignacio Roncoroni EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

Entre tanta formalidad y protocolo de despedida, hubo una frase que expuso el costado más humano de Gallardo. Cuando mencionó que al día siguiente tal vez estaría buscando a su hijo por el colegio “que viene acá”, rompió por un instante la solemnidad del momento y recordó que, detrás del entrenador multicampeón, hay un padre y un hombre atravesado por la vida cotidiana.

Esa referencia íntima reforzó la idea de pertenencia que marcó todo su mensaje. Gallardo no habló desde la distancia de quien se marcha, sino desde la cercanía de quien siente que el club forma parte de su rutina, de su familia y de su historia personal. En esa naturalidad, en ese gesto simple, terminó de construir una despedida sin dramatismos pero profundamente emocional.

 (AP Photo/Gustavo Garello) (AP Photo/Gustavo Garello)

Está claro: su segundo ciclo no logró replicar la contundencia de la etapa anterior, aquella que lo llevó a conquistar América y a moldear un equipo con impronta propia. Esta vez, los altibajos futbolísticos, las derrotas y la irregularidad en los momentos decisivos marcaron el pulso de un proceso que terminó desgastándose. Sin embargo, el reconocimiento de los hinchas se mantuvo intacto hasta el último día.

Gallardo se fue agradeciendo. Y en ese gesto también dejó un mensaje hacia adentro: el deseo de que el plantel, el nuevo cuerpo técnico y la dirigencia logren “volver a ponerse de pie”. Una frase que funciona como diagnóstico y, al mismo tiempo, como desafío para lo que viene. River inicia una nueva etapa, pero lo hace con la huella todavía fresca de un entrenador que hace años es parte estructural de su historia.

Fuente: www.ole.com.ar

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