Elena Ortega, periodista: “Impacta ver dónde nació Elvis, en una casa sin agua ni luz”


La historia de Elvis Presley suele contarse a partir de su descomunal fama, los discos vendidos y la mansión de Graceland, donde vivió el rey del rock hasta el 16 de agosto de 1977, el día de su muerte.

Sin embargo, la periodista Elena Ortega compartió sus sensaciones al descubrir los orígenes de este ícono de Estados Unidos. Aquel inicio fue nada menos que en una pequeña casa de la ciudad de Tupelo, en Misisippi, donde el cantante nació y pasó sus primeros años de vida en condiciones muy humildes.

La experiencia quedó reflejada en Ruta 61, un viaje sonoro siguiendo el Misisipi, un libro en el que la periodista reconstruye la historia musical de una región que dio origen al blues, el jazz, el country, el gospel y el rock & roll.

Durante poco más de dos meses, Ortega recorrió más de 5.000 kilómetros por carreteras secundarias, pueblos, ciudades y escenarios legendarios vinculados a algunos de los artistas más influyentes del siglo pasado.

A lo largo de la ruta es todo contraste absoluto. Lo de los barracones de los esclavos es estremecedor, te pone la piel de gallina. Y luego llegar a Graceland supone otro gran contraste: ver los orígenes humildes de Elvis, cómo vivía en Tupelo, en una casita sin agua corriente ni luz, y cómo acabó en aquella mansión, afirmó la amante de las letras en declaraciones a National Geographic.

En aquella entrevista situó a la vivienda entre uno de los momentos más significativos de su recorrido por la Ruta 61, la histórica carretera estadounidense que acompaña al río Misisipi y que está considerada una de las grandes cunas de la música moderna.

Aunque la Ruta 61 es menos conocida a nivel internacional que la famosa Ruta 66, para Ortega posee una riqueza cultural difícil de igualar. Su trazado sigue buena parte del recorrido del Misisipi, un río de más de 3.700 kilómetros que atraviesa Estados Unidos de norte a sur y cuya influencia se extiende mucho más allá de la geografía.

Según explica la autora, la fertilidad de las tierras cercanas al río impulsó el desarrollo de los grandes campos de algodón. A la par apareció una compleja historia social marcada por la esclavitud, las migraciones y los profundos cambios culturales que terminaron moldeando la identidad musical del país.

De esos territorios surgieron artistas como Elvis Presley, B.B. King, Louis Armstrong, Muddy Waters, Bob Dylan, Prince y muchos otros.

Entre todas las historias que encontró durante el viaje de 73 días, la de Elvis fue una de las que más la impresionó.

“Se refleja muy bien el sueño americano”, sostuvo Ortega en referencia al traspaso de la pequeña casa al lujo de Graceland. Para ella, recorrer ambos lugares permite comprender la magnitud de la transformación vivida por Presley: desde una infancia marcada por las limitaciones económicas hasta convertirse en uno de los artistas más famosos e influyentes de todos los tiempos.

El fenómeno que rodea al músico sigue vigente décadas después de su muerte. Durante su recorrido, la periodista organizó parte de su itinerario para coincidir con la llamada “semana de Elvis”, una de las celebraciones más importantes dedicadas al cantante. Allí pudo observar de cerca la devoción que todavía despierta entre personas de distintas generaciones y nacionalidades.

Vio que el fenómeno sigue latente y que es “de otro nivel”. Así lo aseguró al observar la llegada de visitantes de todas partes del mundo, incluidos numerosos fanáticos japoneses, atraídos por la figura del artista y por la cultura rockabilly –un subgénero del rock and roll-.

La autora también asistió a festivales musicales, visitó museos y mantuvo conversaciones con músicos locales a lo largo del recorrido. Una de las cuestiones que más le llamó la atención fue la cercanía de los artistas con el público.

En ciudades como Nashville descubrió una escena musical en la que resulta habitual conversar con intérpretes que actúan en bares o que combinan la música con otros trabajos mientras intentan abrirse camino.

Y a todo esto, Ortega confesó que el el viaje transformó su forma de escuchar música. Después de recorrer los lugares donde nacieron tantos géneros y artistas fundamentales, afirmó que ya no escucha una canción de blues, jazz o rock de la misma manera.

Fuente: www.clarin.com

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