El triángulo amoroso más escandaloso de la época victoriana: la historia de amor de Effie Gray y John Everett Millais

En la Inglaterra victoriana, el matrimonio era el único objetivo de las jóvenes. Para las mujeres, significaba estatus y estabilidad; pero muchas veces también silencio y resignación. La felicidad personal rara vez era una prioridad.

En este caso, la historia de Euphemia Gray, conocida como Effie, reflejó la valentía de una joven en busca de su propia satisfacción.

Effie nació en 1828 y desde joven fue el ideal de la feminidad victoriana: bella, delicada y educada. Posaba para artistas, dibujaba y pintaba, y tenía una sensibilidad inquieta que no terminaba de cerrar frente al modelo de esposa dócil.

A los 19 años se casó con John Ruskin, un crítico de arte muy influyente, diez años mayor que ella, respetado y económicamente estable. Desde afuera, el matrimonio parecía conveniente; pero puertas adentro, fue un fracaso casi inmediato.

La convivencia ya había comenzado con un clima raro, incluso simbólicamente oscuro porque vivían en la misma casa donde el abuelo de Ruskin se había suicidado.

John Ruskin en su juventud. Foto: wikimedia.commonsJohn Ruskin en su juventud. Foto: wikimedia.commons

Pero el verdadero quiebre llegó en la noche de bodas. Effie se posó desnuda frente a su marido y el la rechazó con un notable desagrado. Ese momento marcó el fracaso de un matrimonio que no se consumó y perduró para cumplir con las normas sociales impuestas, pero en realidad era sólo un título que unía dos extraños bajo un mismo techo.

Un matrimonio sin intimidad y una acusación peligrosa

Ruskin había crecido aislado, educado por una madre extremadamente religiosa que evitó cualquier contacto con los niños. En su infancia predominó el control, la fe y una visión casi nula del mundo real. Obviamente, esas condiciones se trasladaron a su vida adulta, y consecuentemente, a su matrimonio.

Con Effie, alternaba entre cartas afectuosas y elogios con un frialdad absoluta en persona. Teóricamente la admiraba, pero la rechazaba físicamente. Esa contradicción provocó que la autoestima de su esposa se fuera desvaneciendo poco a poco. Empezó a sentirse ignorada, desvalorizada y confundida.

Cuando la pareja se trasladó a Venecia, las diferencias se volvieron más evidentes. Effie, con apenas 19 años, quería salir, socializar y disfrutar la nueva ciudad. En cambio, Ruskin prefería el aislamiento y el trabajo.

Para excusarse, eligió una acusación muy peligrosa (más en su tiempo): sostenía que Effie padecía una enfermedad mental. En el siglo XIX, ese diagnóstico podía significar la pérdida total de derechos o incluso el encierro forzado en una institución mental.

El retrato de Effie Gray. Foto: Wikipedia. El retrato de Effie Gray. Foto: Wikipedia.

Las razones del rechazo íntimo de Ruskin nunca quedaron del todo claras. Algunas teorías apuntan a su educación religiosa extrema; otras, a una profunda incomodidad al cuerpo femenino adulto. Su biógrafa sugirió que no esperaba que las mujeres reales tuvieran menstruación o vello corporal.

Existen, además, escritos del propio Ruskin en los que afirma sentirse atraído por chicas de entre 10 y 16 años, lo que alimentó hipótesis aún más alarmantes.

El flechazo de Millais: cuando por fin la vieron de verdad

Todo cambió cuando Effie conoció a John Everett Millais. Ruskin admiraba profundamente su obra y fue así como el pintor entró a sus vidas. Millais eligió a Effie como modelo para “La orden de la liberación”, y así, de a poco fue viéndola como algo más que una musa.

Durante un viaje a Escocia, mientras Millais trabajaba en un retrato de Ruskin, nació entre ellos una relación distinta. Paseos, largas conversaciones y una conexión emocional que Effie nunca había experimentado. Millais la miraba con ternura, apreciaba su inteligencia y valoraba su sensibilidad.

"La orden de la liberación", de John Everett Millais. Foto: Spartacus Educational. “La orden de la liberación”, de John Everett Millais. Foto: Spartacus Educational.

Effie por primera vez sintió que realmente la estaban viendo y ese viaje fue decisivo en su vida. Decidió dejar atrás algo más que una casa, también su anillo de boda. No fue una decisión apresurada ni descuidada, sino una decisión definitiva para su vida.

El escandaloso triángulo amoroso que concluyó en un divorcio y un amor verdadero

En 1854, Effie logró que su matrimonio con Ruskin fuera anulado por impotencia incurable. Para conseguirlo tuvo que someterse a exámenes médicos humillantes que demostraron que seguía siendo virgen.

La noticia recorrió la ciudad rápidamente convirtiéndose en un escándalo. Una mujer joven abandonando a un marido rico y respetado era inadmisible para la sociedad victoriana.

Effie perdió amistades, prestigio y espacios sociales. Aún así eligió sostener su decisión. En 1855, apenas un año después de la anulación, se casó con Millais. Juntos tuvieron ocho hijos y construyeron una vida llena de afecto, admiración mutua y colaboración.

Effie fue su musa, su compañera y una presencia constante en su obra, representada no solo como ideal de belleza, sino como mujer interesante y segura de sí misma.

Effie Gray, John Everett Millais, y sus hijas Effie y Mary en el n.º 7 de Cromwell Place. Foto: ArchivoEffie Gray, John Everett Millais, y sus hijas Effie y Mary en el n.º 7 de Cromwell Place. Foto: Archivo

Millais alcanzó el máximo reconocimiento y fue nombrado presidente de la Real Academia de Artes. Effie, por fin, encontró un lugar donde desarrollarse plenamente; aunque el estigma de su pasado persistió.

Tras la anulación, se le prohibió a asistir a eventos donde estuviera presente la reina Victoria. Solo cuando Millais murió en 1896, la monarca permitió que Effie asistiera al funeral de su esposo.

Effie falleció dos años después, a los 69 años. No está enterrada junto a Millais, pero compartieron algo mucho más peculiar en su tiempo: un matrimonio elegido, basado en respeto, deseo y admiración mutua.

Fuente: www.clarin.com

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