El traslado que sorprendió a los paisajistas: mueven un olivo de 500 años y seis toneladas hasta un chalet


En la Comunidad Valenciana, un proyecto de paisajismo llamó la atención por la magnitud de la operación realizada: el traslado y trasplante de un olivo de aproximadamente 500 años de antigüedad y 6.000 kilos de peso a un chalet particular.
La intervención fue llevada adelante por un equipo especializado que debió coordinar una compleja maniobra para mover el ejemplar desde un vivero hasta su ubicación definitiva en el jardín de una residencia privada. El objetivo era incorporar una pieza vegetal única al diseño exterior de la propiedad.
Más allá del impacto visual del árbol, el proyecto también puso de relieve el nivel de planificación que requiere el traslado de ejemplares de grandes dimensiones, una tarea que combina conocimientos de botánica, logística e ingeniería.
La operación comenzó mucho antes de que el olivo llegara a la vivienda. Según explicó el equipo responsable, el cliente había elegido personalmente el ejemplar en un vivero un mes antes del traslado, buscando una pieza que encajara con la estética y el concepto general del jardín.
Para transportar el árbol fue necesario utilizar un camión góndola, un vehículo especialmente diseñado para mover cargas de gran tamaño. El objetivo era preservar tanto el tronco como el sistema radicular durante todo el recorrido.
Una vez en la propiedad, apareció otro desafío. El punto donde debía instalarse el olivo se encontraba a unos 50 metros del acceso principal. Esa distancia obligó a emplear una grúa de gran tonelaje capaz de elevar los 6.000 kilos del ejemplar y depositarlo con precisión en su nueva ubicación.
La elección del árbol también estuvo relacionada con un hecho inesperado. Semanas antes, una tormenta de lluvia y viento había derribado un pino que ocupaba ese sector del jardín y había provocado daños en parte de la vegetación existente. Frente a esa situación, los propietarios optaron por reemplazarlo por un olivo, una especie emblemática del paisaje mediterráneo.
El proyecto captó la atención de profesionales y aficionados al paisajismo debido a las características excepcionales del ejemplar y a la complejidad de la maniobra.
Entre los aspectos más destacados se encuentran:
Para los especialistas, este tipo de trabajos requiere una coordinación precisa y una preparación previa que permita minimizar riesgos durante cada etapa del proceso.
El proyecto también refleja una tendencia creciente en el diseño de jardines mediterráneos: la incorporación de árboles con historia y gran valor simbólico.
Según los paisajistas responsables, el jardín ya no se concibe únicamente como un espacio ornamental, sino como una extensión de la vivienda destinada al disfrute cotidiano.
En ese contexto, ejemplares como los olivos antiguos adquieren un papel central por su presencia visual y su conexión con el paisaje tradicional de la región.
La intervención buscó no solo reemplazar un árbol perdido, sino también reforzar la identidad del entorno. El olivo fue elegido por su resistencia, su carácter mediterráneo y su capacidad para integrarse de forma natural en el ecosistema del jardín.
Además, el proyecto forma parte de una visión del paisajismo que apuesta por crear espacios funcionales y armónicos, donde la vegetación tenga un papel protagonista. La llegada de un árbol de cinco siglos de antigüedad transformó por completo el sector afectado por la tormenta y convirtió al olivo en el nuevo eje visual del jardín.
El resultado final demuestra que, detrás de una imagen impactante, existe un complejo trabajo técnico destinado a garantizar que un ejemplar de semejante tamaño y antigüedad pueda iniciar una nueva etapa sin perder las características que lo convierten en una pieza excepcional.
Fuente: www.clarin.com



