El piloto que intentó apagar los motores de un avión con 80 pasajeros a bordo, fue preso y hoy se dedica a ayudar a otros

Casado y padre de dos hijos, Joseph David Emerson, también conocido como Joe Emerson, tenía 21 años de experiencia de vuelo y había ascendido al rango de capitán cuando su vida cambió en 30 segundos. Su carrera de piloto terminó de manera dramática tras haber puesto en riesgo la vida de los 83 pasajeros del vuelo 2059 de Horizon Air, operado para Alaska Airlines.
El incidente ocurrió el 22 de octubre de 2023, y desde entonces estuvo a la espera de una sentencia judicial, que finalmente llegó a fines de 2025. Aquel día se desató un inesperado caos en la aeronave que despegó de Everett, rumbo a San Francisco.
Emerson estaba fuera de servicio, y viajaba sentado como pasajero en el asiento auxiliar de la cabina junto a los pilotos, colegas suyos. Según su propio relato y los documentos judiciales, de pronto tiró sus auriculares y les dijo: “No estoy bien”.
Un avión de Alaska Airlines sobrevuela el Reagan National Airport en Arlington, Virginia. (Foto: Reuters)Luego intentó accionar las palancas de emergencia para apagar los motores del avión. Afortunadamente, la tripulación actuó con rapidez, restableció los sistemas y aseguró la aeronave, un Embraer 175.
Declararon emergencia a bordo y desviaron el vuelo a Portland, donde pudieron aterrizar de manera segura. Emerson fue sujetado por los auxiliares de vuelo y trasladado a la parte trasera del avión, donde él mismo pidió ser arrestado.
Una vez en tierra, fue acusado de 83 cargos estatales de intento de homicidio, uno por cada persona a bordo, y un cargo federal adicional por poner en peligro el avión.
Hongos alucinógenos, 40 horas sin dormir y un trauma reciente: el caso de Joe Emerson
Emerson tenía una larga trayectoria en la aviación. Se había destacado como piloto instructor, piloto de verificación de competencia, experto en prevención y recuperación de incidentes, miembro del equipo de proyectos manuales y representante de seguridad.
En sus inicios como piloto, su vocación de toda la vida. (Foto: FB/clearskiesahead)Comenzó su carrera en Horizon Airlines en 2001 y posteriormente se incorporó a Virgin America, para luego regresar a Alaska Airlines como primer oficial. En 2019 ascendió al rango de capitán, y a lo largo de las dos décadas jamás incumplió con los requisitos de certificación médica de la FAA.
Solía volar con su esposa y sus dos hijos los fines de semana. Pero recientemente se había tomado un descanso de su labor en el aire, debido a la muerte del piloto Scott Henry Pinney, quien falleció de manera repentina a los 36 años por un paro cardíaco. Era su mejor amigo desde la infancia, y quien había oficiado su boda.
En diálogo con The New York Times, Emerson contó que buscó ayuda profesional para transitar el duelo, y su psicóloga le recomendó que consultara un psiquiatra porque requería medicación antidepresiva.
“La vida y la muerte de Scott me afectaron profundamente. Me sugirieron que un posible diagnóstico podría ayudarme con la prescripción de un ISRS, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, un tipo de medicamentos que tratan la depresión, los trastornos de ansiedad y otros trastornos psicológicos”, detalló el propio expiloto en una de las audiencias del juicio.
Joseph Emerson volando junto a su esposa y sus dos hijos. (Foto: FB/clearskiesahead)“Investigué y descubrí que el uso de un ISRS no eran una opción de tratamiento para mí como piloto, porque si hubiera ejercido esa opción, me habrían retirado mi certificado médico; me habrían puesto en tierra sin garantía de volver a volar, y eso tendría importantes consecuencias económicas para mi familia”, reveló.
“Hablé de esto con mi terapeuta, le pregunté si sin ese tratamiento era seguro seguir volando y trabajando. La respuesta fue rotunda: sí, era muy seguro volar, así que seguimos procesando el duelo y mis traumas sin medicación”, indicó.
Sin embargo, tres años después confeso que “sintió la necesidad de adormecer sus sentimientos” y acudió al consumo de drogas. Durante el interrogatorio, Emerson reveló que había probado hongos psicodélicos por primera vez dos días antes del vuelo, y admitió no haber dormido durante 40 horas.
Luego de las pericias toxicológicas correspondientes, sus abogados argumentaron que sus acciones no obedecieron a ninguna intención criminal, sino a una alucinación inducida por el pánico, alimentado por su precario estado mental.
El expiloto aseguró que sufrió una crisis nerviosa inducida por hongos alucinógenos. (Foto: FB/clearskiesahead)“En pocas palabras: el capitán Emerson pensó que estaba en un sueño; y trató de accionar esas palancas como un esfuerzo único por despertar y regresar a casa con su familia”, manifestaron sus defensores.
La esposa del expiloto, Sarah Stretch, lo apoyó durante todo el proceso legal. “Me entristece que esta situación le haya tenido que pasar a mi marido y a las personas afectadas, pero sé que esto generó un movimiento para ayudar a miles de otros pilotos y personas en situaciones de salud mental”, expresó Stretch en diálogo con CBS News Bay Area en diciembre de 2023.
Entre los testimonios recabados durante la audiencia, la pasajera Alison Snyder declaró vía Zoom que “debido a las acciones de Joseph Emerson ese día, nunca volvería a sentirse segura en un vuelo”.
Para todos los que estaban a bordo saber que el motivo por el que habían aterrizado en otro lugar era que alguien casi había logrado que el avión cayera en picada, fue más que aterrador. El trauma que le generó a los pasajeros también se incluyó en el juicio, y se tuvo en cuenta la potencialidad trágica de que Emerson hubiese logrado bajar las palancas.
La cobertura mediática continuó y se debatió sobre las políticas de la FAA, que en ese momento impedían o suspendían los vuelos de los pilotos si tenían ciertos diagnósticos de salud mental, o estaban tomando ciertos medicamentos asociados a determinados diagnósticos.
“Mentir para volar”: la sentencia judicial de Joseph Emerson
En el documental Lie To Fly (“Mentir para volar”), Emerson revivió todas las circunstancias de aquel día en un testimonio conjunto con su esposa, ocho meses después de que se conociera la sentencia.
Allí reveló que si un juez le dictaba la pena máxima, hubiera enfrentado hasta 20 años de prisión. Pero, tras conocerse el contexto de sus acciones, los 83 cargos de intento de homicidio fueron reducidos a “imprudencia temeraria“.
En septiembre de 2025 el acusado se declaró culpable del delito grave de interferencia con tripulantes y auxiliares de vuelo, y también de los 83 delitos menores estatales.
En noviembre último llegó el veredicto final. Por los 83 cargos estatales, fue sentenciado a 50 días de prisión, cuyo tiempo ya había sido cumplido, recluido durante la espera de la sentencia.
Además de la condena federal, una corte estatal en Oregón lo sentenció previamente a cinco años de libertad condicional, 664 horas de servicio comunitario y más de 60.000 dólares en concepto de restitución para Alaska Air Group.
La jueza Amy Baggio dijo durante la audiencia: “Los pilotos no son perfectos, son humanos, y todas las personas necesitan ayuda a veces“.
Además se le exige que se mantenga a 7,6 metros de distancia de cualquier aeronave en funcionamiento, participar en servicios de salud mental y no ingerir ningún intoxicante. La FAA revocó indefinidamente los certificados de piloto y médico de Emerson, impidiéndole regresar a la aviación profesional.
El caso de Joe Emerson generó conmoción y cambios en la industria de la aviación. Foto: www.clearskiesaheadnonprofit.orgSegún la investigación del periódico The New York Times, en 2010 la FAA aprobó ciertos antidepresivos para pilotos con depresión leve o moderada, pero tal como relató Emerson, aquellos que declaraban que estaban en tratamiento farmacológico, durante meses eran puestos en tierra para monitoreo, y el proceso de aprobación para volver a volar podía tomar mucho tiempo, sin garantía de éxito.
Al pensar en el impacto potencial en sus carreras, algunos pilotos ocultaban sus diagnósticos. En noviembre de 2023, poco después de conocerse el caso de Emerson, la FAA anunció la creación de un Comité de Normas de Aviación sobre Salud Mental de Pilotos (ARC), destinado a abordar las barreras que impiden a los pilotos reporten problemas de salud mental.
El comité, compuesto por expertos médicos y representantes de la aviación y del sector laboral, revisará y recomendará mejoras basadas en los avances recientes en la atención de la salud mental, desde capacitación, apoyo a la investigación, contratación de más profesionales que puedan asistir a los pilotos.
El cambio de vida de Joe Emerson: la fundación “Clear Sky Ahead”
Actualmente Emerson vive con su Stretch y sus dos hijos pequeños en Pleasant Hills, California. Se mantuvo alejado del público tras su liberación en diciembre de 2023, y creó una fundación junto a su esposa, Clear Sky Ahead (Cielos despejados por delante), enfocada en la prevención de crisis de salud mental en el entorno aeronáutico.
El equipo de la fundación: amigos y familiares llevan las riendas de “Clear Sky Ahead”.Para solventar la economía familiar cambió de rubro: desarrolla actividades de limpieza y tratamiento de superficies, y asiste a programas de formación para convertirse en consejero en materia de abuso de sustancias.
Además pagó íntegramente la suma reclamada por Alaska Air Group y mantiene su compromiso de no reincidir en conductas similares, conforme a las condiciones judiciales impuestas.
La sentencia contemplaba además que la mitad de las horas de servicio comunitario pudieran cumplirse en la organización sin fines de lucro que fundó tras el incidente.
“Nos proponemos mejorar la salud de los profesionales de la aviación y la seguridad del sistema del espacio aéreo nacional, mediante la financiación de la investigación, la educación y el apoyo”, declaran en el sitio web de Clear Sky Ahead.
Joe Emerson nunca podrá volver a volar, pero ayuda a otros pilotos en casos similares de duelo y trauma.Y agregan: “El sistema aeromédico actual genera riesgos al disuadir a los profesionales de la aviación de buscar ayuda o atención médica por temor a perder sus medios de vida”.
Joe asegura que está decidido a “pagar su deuda con la sociedad” por el resto de su vida. Se mantiene activo en las redes sociales, y organiza eventos sociales todos los meses. Aunque no podrá volar nunca más, se propone que otros colegas puedan seguir en el aire de manera segura para todos.
“Nuestra misión es fomentar una cultura de bienestar en la comunidad aeronáutica: a través de la educación, capacitamos a los profesionales para abordar los síntomas y buscar la atención necesaria sin miedo al estigma; al mejorar la alfabetización sanitaria y reducir las barreras de acceso, nos esforzamos por construir un futuro más seguro en los cielos”, proyecta.
Fuente: www.clarin.com



