El misterio de la muerte de Amy Lopez en Alemania: 30 años después, detuvieron al principal sospechoso en un hogar de ancianos

Amy Lopez era una turista estadounidense que en septiembre de 1994 disfrutaba de unas vacaciones en Alemania y a quien un grupo de niños encontró muerta cerca de un castillo. El caso estuvo inmerso en el misterio durante más de treinta años. Ahora parece develarse. En las últimas horas detuvieron al principal sospechoso: lo encontraron en un hogar de ancianos.

El hombre tiene 81 años y apuntan a él como el asesino de Amy Lopez en Coblenza, en el oeste de Alemania.

Los hechos ocurrieron el 26 de septiembre de 1994, cuando el grupo juvenil halló el cuerpo de la chica, de 24 años, debajo del camino que subía al castillo de Ehrenbreitstein.

“La víctima estaba en gran parte desvestida y presentaba graves heridas en la cabeza, varias lesiones de cuchillo en el torso en signos de estrangulamiento”, recordó la fiscalía en un comunicado. Los investigadores sostienen que fue agredida sexualmente, la estrangularon, la apuñalaron y la golpearon en la cabeza.

Hasta ahora no había sido posible resolver lo que se había convertido en un caso sin esperanzas de resolución (“Cold case”, en la jerga), aunque durante años las autoridades alemanas habían apelado al público en busca de indicios.

Sin embargo, gracias a los avances tecnológicos en materia de análisis de ADN, esta semana fue detenido un hombre alemán de 81 años en una residencia de ancianos en las cercanías de Coblenza.

El sospechoso cuenta con antecedentes penales y ya cumplió varias condenas. En concreto, ya en 1999 fue condenado por un delito sexual contra una adolescente de 16 años. Pero los antecedentes se remontan a las décadas de 1960 y 1970.

El camino al castillo Ehrenbreitstein, donde fue encontrado el cuerpo de Amy Lopez. Foto Policía de Coblenza

Se presume que en el caso de la turista actuó por una motivación sexual, según los investigadores. Estos señalaron que se pudo corroborar que los rastros de ADN hallados en el cuerpo de la víctima coinciden con la huella genética del sospechoso.

Los datos genéticos del sospechoso ya habían sido incorporados a los sistemas tras el caso de la joven de 16 años. Pero no pudo establecerse un vínculo con el crimen de la turista estadounidense y la información fue borrada de los registros. Finalmente, este año el hombre entregó de forma voluntaria una nueva muestra, que bajo nuevos sistemas de análisis sí permitió relacionarlo con el caso de Amy Lopez.

La ventana de tiempo clave para el crimen de Amy Lopez


“Este asesinato sexual de la turista estadounidense Amy Lopez ocurrió hace mucho tiempo, pero el caso ha quedado grabado en el recuerdo de la gente de la región y más allá”, dijo el fiscal jefe de Coblenza, Mario Mannweiler, en la rueda de prensa.

Un caso así es “como una herida abierta que nunca se cura”, subrayó.

Amy Lopez había llegado a Alemania como parte de un viaje por Europa que le había regalado su padre, luego de su graduación. Nunca llegó al albergue estudiantil donde iba a parar en Cobenza.

El plazo de la incógnita, clave para saber quién la mató, es entre las 9 y las 10.15 de la mañana del 26 de septiembre de 1994. La Policía local ofrece una recompensa de 10 mil euros para quien aporte datos que esclarezcan el crimen.

Según las autoridades, la turista intentó escalar la fortaleza de Ehrenbreitstein por un sendero de piedras. “Fue vista allí por última vez a las 8:50 a. m. A las 10:15 a. m., su cuerpo fue encontrado en una habitación aislada de la fortaleza, la llamada Sala del General Aster”, puntualizaron desde esa fuerza.

Amy Lopez, el retrato con el que la Policía buscaba testigos del crimen de la turista estadounidense en Alemania. Foto Policía de Coblenza

El agresor se llevó pertenencias de la joven: anteojos de montura marrón, una pulsera plateada, un reloj digital Timex plateado con la correa dañada, unas zapatillas Nike blancas “Cross Trainer Low”, presumiblemente talla 39 con detalles rosas, y una riñonera blanca con cheques de viajero y billetes de dólar.

Por aquellos días iniciales de la investigación, buscaban a un atacante solitario, de entre 18 y 35 años, sin vínculos personales con la víctima, pero con antecedentes de delitos violentos o sexuales. Incluso señalaron que el joven con el que fue vista Lopez por última vez tenía el pelo corto y rubio, aunque no lograron concluir si esa persona era el autor del crimen o un testigo.

En todo caso, el asesino “probablemente tenía fuertes vínculos regionales con la escena del crimen, ya sea por trabajo, residencia o familiares. Es posible que se mudara posteriormente”, de cuerdo al perfil de búsqueda que aún está vigente en la Policía local.

Treinta y dos años más tarde, el crimen comienza a develarse, con un hallazgo clave en una residencia de ancianos. Según Mannweiler, el detenido aún no se manifestó sobre los hechos. No hubo confesión ni desmentida, pero pese a su edad está mental y físicamente sano, por lo que se espera que pueda ser juzgado.

Fuente: www.clarin.com

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