El mejor detective vuelve en plena gracia


Desde 1887, Sherlock Holmes no dejó de mutar. Más de 260 adaptaciones en cine y televisión, un Récord Guinness como el personaje humano literario más representado en pantalla y una vigencia que atraviesa generaciones. Ahora, Prime Video propone volver atrás: antes de Baker Street, antes de la cocaína, antes de la arrogancia inquebrantable. El joven Sherlock imagina a un Holmes veinteañero, brillante pero inexperto, envuelto en una conspiración internacional que lo obliga a convertirse en aquello que el mundo recordará.

Hero Fiennes Tiffin asume el riesgo de encarnar a un mito en construcción. Zine Tseng interpreta a la princesa Gulun Shou’an, académica y experta en artes marciales, un personaje nuevo dentro del canon holmesiano. Con más de un siglo de adaptaciones a sus espaldas, Sherlock Holmes vuelve a empezar. Esta vez, sin la seguridad del mito, pero con la potencia de quien todavía tiene todo por aprender. Prime Video apuesta a que el origen, lejos de agotar la leyenda, la reactive. Y en esa juventud inestable, quizás resida la clave de su permanencia. En diálogo con PERFIL, ambos reflexionan sobre el peso del legado, la vulnerabilidad del genio y la ambición de crear una serie imposible de ver “en segunda pantalla”.

—Sherlock es uno de los personajes más influyentes en la historia del relato moderno. ¿Qué aman ustedes de contar historias al punto de convertirlo en su profesión?

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Hero Fiennes Tiffin: Me gusta pensar que contar historias es la forma más antigua de entretenimiento. Antes de cualquier pantalla, alguien veía algo y sentía la necesidad de contarlo agregándole matices, emoción, un poco más de color. Es algo muy innato. Disfrutamos narrar y también escuchar. Y cuando actuamos, lo que hacemos es experimentar algo con otro actor para que el público lo viva a través de nosotros. Eso me parece mágico.

Zine Tseng: Para mí es compartir una experiencia. Cuando estoy en una escena y mi compañero siente lo mismo, y juntos construimos un momento perfecto para que otros lo atraviesen con nuestras emociones, nuestra respiración, nuestra mirada… eso es muy poderoso. También amo el mundo imaginario, esa ficción que solo existe en ese instante.

—¿Qué aporta esta versión juvenil al universo de Holmes? ¿Qué decidieron no traer de otras adaptaciones?

Hero: Lo más evidente es que es un Sherlock joven. No somos los primeros en explorar un origen, pero siempre es interesante preguntarse cómo alguien se volvió tan extraordinario. Sherlock no es “normal”: sobresale intelectualmente, es distinto, a veces poco relatable. En esta etapa es más humano, más vulnerable. Tiene rasgos que hoy quizá asociaríamos con alguien en el espectro, pero no buscamos diagnosticarlo sino entender qué lo hace diferente. Al verlo crecer, el público puede conectar más con él.

—Hay algo que me interesa especialmente: ¿descubrieron sobre sus personajes algo que no estuviera en el guion? Algo íntimo que nadie más sepa, pero que haya sido clave para construirlos.

Zine: Sí. Y fue muy divertido. Para mí lo más importante tenía que ver con la tierra. Con el territorio en Oxford, con el Reino Unido y con la tierra de donde proviene mi personaje. Esa tensión no está explícita como una acción concreta, pero los actores no podemos interpretar “ideas”, solo acciones. Entonces esa idea la transformé en impulsos: cómo pisa el suelo, cómo mira a las figuras de poder, cómo construye vínculos. Todo nace de esa relación íntima con el territorio y la identidad.

Hero: Hay cosas que me daría miedo revelar porque influyen en aspectos posteriores de Sherlock. Pero sí puedo decir algo que aparece relativamente temprano: hay un recuerdo doloroso que lo persigue. Algo que no puede perdonarse. Como cualquier persona que atraviesa una pérdida, se pregunta qué podría haber hecho distinto. Esa culpa lo impulsa. Creo que su obsesión por resolverlo todo, por no dejar cabos sueltos, por exigir justicia, nace de ahí. No quiere que nadie escape a la verdad porque él mismo siente que falló en su propio pasado.

—En la serie, Holmes no es todavía el luchador seguro que conocemos. ¿Fue importante mostrar esa fragilidad?

Hero: Totalmente. Parte de la diversión de una historia de origen es ver los tropiezos. Mi Sherlock no sabe pelear demasiado bien. Recibe muchos golpes, sobre todo en la primera temporada (ríe). Eso lo vuelve más real. Nos permite entender que la habilidad física que tendrá más adelante no aparece de la nada.

Zine: Y ahí mi personaje funciona como contraste. Gulun Shou’an sí está entrenada. Practiqué mucho: espadas dobles, palos, cuchillos, combate cuerpo a cuerpo. Guy Ritchie mezcla estilos, así que el entrenamiento fue intenso. Incluso aprendí armas que no llegaron a verse en pantalla, pero que ayudaban a que el movimiento se sintiera auténtico.

—Zine, tu personaje no existe en el canon de Conan Doyle. ¿Eso fue una liberación?

Zine: Absolutamente. Fue más divertido que estresante. No tenía comparaciones previas. Pude construirla desde cero: su relación con la tierra, con Inglaterra, con su origen. Hay una idea muy fuerte sobre el territorio que la atraviesa. Los actores no podemos “actuar ideas”, solo acciones, pero esa noción de pertenencia y conflicto me ancló emocionalmente.

—Hero, ¿descubriste algo de Sherlock que no estuviera explícito en el guion?

Hero: Hay cosas que prefiero que el público descubra viendo la serie. Pero sí hay un elemento importante: Sherlock carga con un recuerdo doloroso de su pasado. Algo que no puede perdonarse. Como cualquiera que atraviesa una pérdida, se pregunta qué pudo haber hecho distinto. Creo que ese trauma explica su obsesión con la verdad, con no dejar piedra sin mover. Quiere justicia porque no soporta la idea de que alguien escape sin rendir cuentas.

—La relación con Moriarty aquí comienza de otro modo. ¿Cómo dialoga eso con el mito?

Hero: Es interesante porque no arranca desde el antagonismo clásico. Hay curiosidad mutua. Se reconocen como enigmas el uno para el otro. Eso complejiza el futuro conflicto.

—¿Sintieron el peso de interpretar a un personaje con más de 260 adaptaciones?

Hero: Claro que hay presión. Pero prefiero pensarlo como formar parte de una buena compañía. Soy fan de Sherlock. Quiero que esta serie esté a la altura porque yo también soy parte del público que ama estas historias.

Zine: Yo, en cambio, quería robar toda la atención (ríe). Hoy consumimos series mientras hacemos otra cosa. Mi ambición es que nadie pueda mirar El joven Sherlock de reojo. Que te obligue a dejar el teléfono.

—Guy Ritchie vuelve al universo de Holmes después de sus películas con Robert Downey Jr. ¿Cómo fue trabajar bajo su método?

Zine: Es un caos controlado. Puede cambiar líneas en el último momento. Y mantener un acento británico impecable mientras todo eso ocurre es un reto enorme.

Hero: Exacto. Le gusta darte indicaciones inesperadas. Eso mantiene todo vivo. Pero hacerlo en otro idioma, como Zine, es aún más impresionante.

—Sherlock Holmes ostenta un Récord Guinness como el personaje humano literario más adaptado. ¿Creen que todavía hay algo nuevo por decir?

Hero: Siempre. Mientras haya preguntas sobre cómo se construye un genio, habrá historias. La clave no es repetirlo sino entenderlo desde otro ángulo.

Zine: Y agregar personajes que expandan su mundo. Nuestra serie no intenta competir con las anteriores, sino sumar una capa emocional.

—Si tuvieran que definir en una frase qué hace distinta a esta versión, ¿cuál sería?

Hero: La vulnerabilidad como origen del genio.

Zine: La construcción emocional antes que el mito.

*Desde México



Fuente: www.perfil.com

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