El intendente denunciado por abuso en Misiones se toma 30 días de licencia y una concejal que se pasó a LLA quedó a cargo del municipio


El Concejo Deliberante de Caraguatay, en Misiones, aceptó el lunes el pedido de licencia del intendente acusado de haber abusado sexualmente de una empleada municipal en su despacho. Mario Darío Peyer (47) decidió alejarse de su cargo por 30 días mientras la Justicia avanza con la investigación.

Al frente del Poder Ejecutivo local quedó la presiente del Concejo, Norma Gularte, quien había llegado al cargo integrando la lista de Peyer pero hace unos meses oficializó su pase a La Libertad Avanza (LLA). Es por eso que, transitoriamente, los libertarios estarán por primera vez al frente de un municipio de Misiones.

Dirigentes y militantes de ese espacio político se instalaron el lunes frente al Concejo Deliberante de Caraguatay y se vivieron momentos de tensión porque en la vereda de enfrente se ubicaron los seguidores de Peyer, que dudan de la veracidad de la acusación y sospechan que detrás hay una movida para destituirlo.

La causa penal es tramitada por el Juzgado de Instrucción de Puerto Rico, a cargo de Manuel Balanda Gómez, quien ya citó a declarar como testigos a todos los concejales, entre ellos a Gularte, quien habría presenciado una situación que podría encuadrar en la figura del acoso por parte de Peyer en una de las sesiones.

La abogada Liliana Rolón, quien se constituyó como querellante, se mostró conforme con el proceso que lleva adelante el magistrado. En ese sentido, dijo que “se están respetando las formalidades”, aunque dejó en claro que “si Peyer fuera un ciudadano común la Justicia ya hubiera ordenado su detención debido a la gravedad de los delitos que se le imputan”.

La abogada indicó que el alcalde está acusado de “abuso sexual con acceso carnal agravado, amenazas y abuso de poder”.

Rolón reveló que la víctima del abuso trabaja en la Municipalidad de Caraguatay desde hace cinco años y siempre estuvo adscripta al Concejo Deliberante. “Lo curioso del caso es que su contrato venció hace dos meses, no fue renovado, pero ella sigue cobrando”, afirmó.

Días después de recibir la denuncia de la víctima, una empleada de 30 años, el juez Balanda Gómez secuestró el celular de Peyer y dispuso allanar su casa y la Municipalidad. Además, se realizó una requisa en la camioneta del Municipio que solía utilizar a diario.

Según el relato de la víctima, todo comenzó el año pasado, luego que se reintegrara a sus funciones tras una licencia por maternidad.

Sostuvo que el 8 de julio el intendente la convocó a su despacho y le pidió que le contara lo que había sucedido en la sesión del Concejo el día anterior.

La joven le dijo que había tenido un cruce con un asesor de uno de los ediles, y que en esas circunstancias Peyer la tomó de las manos y le dijo “quedate tranquila, no te preocupes”, situación que la puso muy incómoda y la llevó a retirarse del lugar rápidamente.

El hecho más grave se produjo en la mañana del 6 de septiembre, muy temprano. La mujer contó que Peyer se acercó al Concejo con obsequios por el día de la secretaria.

El alcalde ingresó a su oficina y ella se acercó para recibir una caja de bombones. Según la denuncia, en esas circunstancias, el alcalde la aprisionó contra su cuerpo. Apenas ella intentó alejarlo, el hombre la arrinconó y dio una cachetada mientras cerraba con llave la puerta de acceso a la oficina.

La víctima dijo que Peyer empezó a manosearla. “Yo lo empujo y le digo que está por venir mi marido, pero él me dice que eso es lo que a él le gusta”. Agregó que el intendente la empujó sobre el escritorio y golpeó la cabeza contra el mueble.

La joven intentó pedir ayuda, aseguró, pero el alcalde le tapó la boca y la violó. “No pude hacer nada”, afirmó ante el juez la víctima, totalmente angustiada por revivir lo sucedido.

En su presentación indicó que no fue la única agresión que sufrió. Tres semanas después de ese episodio el intendente asistió a la sesión del Concejo Deliberante y se sentó junto a la víctima.

“Ese día empezó a tocarme por debajo de la mesa. Yo me corrí para evitar la situación y la presidenta del Concejo le llamó la atención sin saber lo que había ocurrido días antes”, recordó.

Fuente: www.clarin.com

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