El hallazgo de un dinosaurio del tamaño de un perro reabre un debate entre científicos


Un descubrimiento en la Sierra de la Demanda, en el norte de España, volvió a poner en discusión cómo evolucionaron algunos grupos de dinosaurios.

Tras casi tres décadas de investigación sobre fósiles hallados en 1998, un equipo internacional presentó en la revista Papers in Palaeontology una nueva especie: Foskeia pelendonum, un dinosaurio del tamaño de un perro que vivió hace unos 125 millones de años, durante el Cretácico inferior.

Con apenas 50 centímetros de longitud y un cráneo de poco más de cinco centímetros, este dinosaurio se convirtió en uno de los más pequeños registrados hasta el momento. A pesar de su tamaño, los estudios revelaron características anatómicas sorprendentes.

Detrás del hallazgo del dinosaurio hay un protagonista. Se trata de Paul-Emile Dieudonné, un paleontólogo del CONICET e investigador en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN) en la Patagonia, quien fue el primer autor del trabajo.

Nacido en Francia y formado entre España y su país natal, Dieudonné comenzó a estudiar estos fósiles en 2013, cuando aún eran considerados poco prometedores. “Era un material muy chico, muy incompleto, que al principio no parecía tan prometedor”, explicó.

Durante más de una década fue reuniendo evidencia: en 2016 ayudó a definir mejor el grupo de los rhabdodontomorfos; en 2020 analizó la dentición, sorprendentemente afilada; y en 2023 el estudio histológico terminó de confirmar que estaban ante una especie distinta.

Para analizar el cráneo, de apenas 5,5 centímetros, el equipo utilizó microtomografía computada y reconstrucciones tridimensionales, tecnología clave para trabajar con fósiles tan pequeños.

Durante años, los investigadores sospecharon que los huesos pertenecían a crías de un taxón ya conocido. Sin embargo, los análisis demostraron que correspondían al menos a cinco individuos de distintas edades, incluido un ejemplar adulto.

Los restos del dinosaurio fueron encontrados en el yacimiento de Vegagete, cerca de Villanueva de Carazo (Burgos), una zona con más de 200 localizaciones paleontológicas registradas y epicentro de la llamada Ruta de los Dinosaurios.

Los investigadores sostienen que este dinosaurio, perteneciente al grupo de los Rhabdodontomorpha, era un animal pequeño que tenía una forma de crecer muy particular: cuando era joven caminaba sobre sus cuatro patas, pero al ir creciendo pasaba a caminar solo sobre las dos traseras.

Debido a su tamaño, no podía correr durante mucho tiempo, así que su mejor defensa era dar piques cortos y muy veloces para escapar de los depredadores.

Este hallazgo es fundamental porque resuelve un misterio científico. Durante un tiempo, los expertos dudaron de si estos fósiles pertenecían realmente a este grupo o si eran de otra especie distinta que se creía extinta en Europa.

Con este descubrimiento, se confirma que este tipo de dinosaurios herbívoros no solo vivían allí, sino que su evolución fue mucho más variada de lo que se pensaba. Es como encontrar una pieza clave de un rompecabezas que obliga a los científicos a repensar la historia de cómo estos animales cambiaron su tamaño y su cuerpo para sobrevivir.

“Sabíamos que estos huesos eran excepcionales por su morfología, diminuto tamaño y su estado de conservación. Pero nadie imaginó que revolucionaría las ideas vigentes sobre la evolución de los dinosaurios. Es un gran honor para nuestro museo albergar el holotipo de un dinosaurio tan asombroso”, dijo Fidel Torcida Fernández-Baldor, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes.

El pequeño dinosaurio hallado en España, lejos de pasar desapercibido, se convirtió así en protagonista de una discusión científica que, seguramente, seguirá teniendo nuevos capítulos.

Fuente: www.clarin.com

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