El Gobierno vuelve a tantear a los gobernadores en la búsqueda de apoyo para la reforma laboral


El Gobierno inició conversaciones con bloques opositores en la previa a la discusión por la reforma laboral pero, como sucedió con el Presupuesto, también hará lo propio con los gobernadores. Este martes el ministro del Interior, Diego Santilli, visitó Chubut en el marco de una gira por varias provincias para ir sumando adhesiones para el debate parlamentario de un proyecto que el Ejecutivo considera sustancial para el éxito del modelo económico.
El titular de la cartera política viajó durante la tarde hasta la provincia patagónica para reunirse con el gobernador Ignacio “Nacho” Torres, que se ha mostrado ocupado frente a los preocupantes incendios que se registran en la zona cordillerana.
Según deslizan en la cartera ubicada en la planta baja de la Casa Rosada, se trata, a la postre, del inicio de una gira que incluirá a 10 provincias durante todo enero. La recorrida tiene por ambicioso objetivo lograr acuerdos que permitan, en primer término, aprobar en el Senado la denominada “modernización laboral”. De acuerdo al cronograma informado por las fuentes oficiales consultadas, el ministro visitará la semana próxima ñas provincias de Mendoza y Chaco -dónde mantendrá sendas reuniones con los radicales Alfredo Cornejo y Leandro Zdero, respectivamente- y recibirá en Casa de Gobierno al mandatario pampeano Sergio Ziliotto.
Durante el encuentro en tierras chubutenses, el mandatario local le agradeció al funcionario el apoyo del Gobierno para contener los incendios “intencionales” en Epuyén, pero también le transmitió su intención de avanzar en el acuerdo por “el flujo de la caja de jubilaciones provincial” similar a los anudados entre la Nación y Entre Ríos, Córdoba, La Pampa y Chaco. También el mandatario insistió en que presentará una demanda ante la Corte Suprema por la deuda del 2018 con la caja de jubilaciones provincial que asciende a más de $50 mil millones.
En el entorno del mandatario del PRO, en tanto, deslizaron que aún “no tomó una definición” respecto a la reforma laboral pero un diputado aliado, como el petrolero Jorge “Loma” Avila, ya alertó que no votaría el proyecto tal como llegó desde el Ejecutivo.
Y pese a la férrea oposición de la CGT y de la bancada peronista, en el oficialismo son moderadamente optimistas en la media sanción de la normativa. “Hoy el principal rechazo que tenemos por parte de los sindicatos en la quita de la ultra-actividad y la prelación (dar prioridad al acuerdo de empresa sobre el convenio de actividad) pero seguimos conversando”, explicó un funcionario consultado por este diario.
Con la salida de Guillermo Francos de la jefatura de Gabinete, hoy el vínculo con la mesa chica cegetista ha recaído en el secretario de Trabajo, Julio Cordero, y en el asesor presidencial Santiago Caputo. De hecho, en la central obrera se vienen quejando por la falta de diálogo del Ejecutivo en víspera de una reforma de tal magnitud.
Este martes hubo reunión en el despacho de Lule Menem, el articulador político de Karina Milei, quien recibió al ministro de Salud, Mario Lugones, y al el titular de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), Claudio Stivelman. Este último funcionario, al ser consultado por Clarín, rechazó que el encuentro haya tenido por objetivo avanzar con el viejo reclamo sindical por las millonarias deudas con las obras sociales.
Por ahora, la Casa Rosada armó un scrum con la mesa política, pero teniendo a Santilli, Martín Menem y Patricia Bullrich como los pilares en las conversaciones con la oposición. Pese a que aún no se publicó el decreto de la convocatoria a sesiones extraordinarias, se descuenta que el Ejecutivo llamará a discutir la reforma laboral en febrero próximo.
La estrategia inicial sugiere que el oficialismo aceptaría cambios al proyecto original en el Senado con la intención de que Diputados la apruebe sin modificaciones y así evitar que vuelva a la Cámara alta, que es la intención de fondo para cumplir con los plazos.
Hay confianza en el oficialismo de que tendrán los votos para aprobarla en la Cámara baja, ya que a los habituales aliados del PRO y de los bloques provinciales que vienen votando con La Libertad Avanza también aspiran a sumar el apoyo de los radicales, que también impulsaron reformas más centradas en lo sindical. Por eso resulta fundamental, sostienen en LLA, ir aceitando los mecanismos de diálogo con los gobernadores para contar con su respaldo -y el de los legisladores que les responden- en el debate parlamentario del mes entrante.
Fuente: www.clarin.com



