El dúo rapero cordobés de padre e hija que es furor en redes sociales y ya conquista las calles españolas improvisando sobre lo que ve

“Mirá, son los de los videos de Instagram”, escuchan seguido Luciano Mondino Basualdo y su hija Freya Mondino Urbizaglia cuando salen a caminar o a comprar por Valencia. Los frenan para pedirles fotos y se sorprenden al ver que esa nena de apenas cinco años, que todavía sonríe con vergüenza cuando le hablan, es la misma que en los videos improvisa unas rimas y enternece a todos.
Los dos se volvieron virales en TikTok e Instagram por los videos en los que aparecen rapeando juntos. Él tira una base de beatbox, arranca una rima y ella le sigue el juego como si lo hubiera hecho toda la vida. A veces le responde, otras veces lo “batalla” y en algunos clips directamente lo deja sin palabras.
Sus publicaciones suman cientos de miles de reproducciones y miles de comentarios de usuarios que no sólo se enternecen con la relación que tienen, sino también con el talento de Freya, que, aún cursando jardín, ya se anima a decir, convencida: “Soy la mejor rapera”.
Detrás de esos videos está Lukian, nombre artístico del padre, un rapero cordobés de 30 años que escucha rap desde los ocho y escribe sus propias letras desde los 14. Junto a Marcia, su pareja, mamá de la nena y también cantante y artísta, dejaron Córdoba Capital en 2023 para instalarse primero en Gandía y después en Valencia, donde hoy viven y construyen esta pequeña fama inesperada mostrando en redes cómo improvisan juntos.
Lukian suma 209 mil seguidores entre Instagram y TikTok. Foto: Gentileza Luciano BasualdoEl rap se aprende en casa
En entrevista con Clarín, Luciano cuenta que la historia de su hija con la música empezó mucho de que explotaran en redes. “A los dos años agarraba el micrófono y hacía ‘ye, ye, ye, ye’. Y a los tres empezó a rapear”, recuerda. No es raro porque desde bebé, la mini artista acompañó a sus papás a todos lados.
Antes de mudarse a España, Lukian y Marcia brindaban talleres artísticos en distintos barrios cordobeses donde enseñaban hip hop, música y teatro para chicos y adolescentes que se encontraban en situaciones vulnerables. Freya iba siempre con ellos, como una alumna más. Primero en brazos. Después, caminando entre ensayos, parlantes y escenarios.
“Ella mamó todo eso desde muy chiquita”, cuenta el papá. “Yo hacía shows, daba talleres, rapeaba en la calle, en trenes o en bares cuando no salían fechas, y ella siempre estaba conmigo”.
Todavía recuerda la primera rima que inventó sola, cuando apenas tenía tres años. “La gatita, que es muy bonita, que se llama Tita, que vive en Argentina”, improvisó Freya y volvió a cantarla en la llamada con este medio. Él se ríe al acordarse, pero también se emociona. Porque aunque siempre supo que su hija tenía algo especial, jamás imaginó que tanta gente iba a enamorarse de ella.
Se volvieron virales sin querer
La viralidad llegó de casualidad, el verano pasado, durante una tarde en la playa. Lukian escuchó a unos chicos hacer beatbox, se acercó a improvisar y Freya, sin que nadie se lo pidiera, se le plantó enfrente para responderle las rimas. Se armó una batalla entre los dos mientras Marcia grababa desde un costado.
“Tuvimos una batalla y Freya la rompió toda. Yo me quedé mirándola y pensando: ‘No puede ser’”, recuerda. Después subieron el video y explotó. En pocos días sumó cientos de miles de reproducciones y desde entonces no dejaron de crecer.
A partir de ahí, empezaron a grabar escenas de su vida cotidiana. No hay luces, producción ni un estudio armado. Las rimas aparecen mientras pasean por Valencia, cuando vuelven de hacer las compras, durante un viaje en tren o incluso en el supermercado, con Freya subida al carrito y Lukian improvisando a su lado. Entonces ella se concentra, lo mira y le responde con lo que se le va ocurriendo a partir de lo que ve alrededor.
Por eso los videos parecen tan atractivos. Porque no hay poses ni frases aprendidas. Todo sale ahí, en el momento. “El carisma que tiene es increíble. Y encima los videos salen en la primera toma”, cuenta Lukian. “Hay días en los que se despierta y sola empieza a tirar rimas. Viene, me batalla, me pide el micrófono”.
“Yo creo que la gente conecta con esto de ver a un papá presente, que ama a su hija, que la acompaña, pero también con la lucidez y el talento que ella tiene”, explica el padre orgulloso sobre el cariño que reciben de la gente.
Una infancia feliz, libre y con recuerdos lindos
Los mensajes les llegan desde todas partes del mundo. “Hay gente que me escribe para decirme que me admira como papá, que ella es una estrella, un diamante, que se merece todo”, cuenta. Incluso algunos le preguntan dónde pueden mandarle plata para comprarle un helado a Freya.
Hace poco, las redes también les dejaron una anécdota que los hizo reír. Facebook les pagó a Freya 200 dólares por los videos y Lukian decidió dárselos. “Le dije: ‘Esta plata te la ganaste vos. ¿Qué querés hacer?’”.
Él imaginó que iba a pedir un juguete o una muñeca, pero la respuesta volvió a sorprenderlo. “Quiero un chaleco, yogures, frutas y verduras”, le dijo ella. “Para mí fue una locura”, cuenta entre risas. “Tiene cinco años y ya se administra sola”.
Sin embargo, Luciano insiste en que lo importante no son las reproducciones o recompensas materiales. “Ella puede ser lo que quiera. Si quiere rapear, buenísimo. Y si mañana quiere hacer otra cosa, también. Nosotros la vamos a apoyar siempre”.
Tal vez esa forma de verla tiene que ver con su propia historia. Luciano no entra en demasiados detalles, pero admite que tuvo una infancia dura y que eso marcó la manera en la que hoy cría a su hija.
“Mi hija no va a pasar ni un uno por ciento de las cosas que yo viví”, dice. “Quiero darle una infancia feliz, libre, con recuerdos lindos. Enseñarle que la felicidad está en jugar, reírse, respetar, salir adelante y pelear por los sueños”.
En la casa de los Mondino, además, la música está prendida casi todo el día. Uno de los artistas que más escuchan juntos es J Balvin. “Para nosotros es el número uno del mundo”, dice el cordobés, que incluso llegó a conocerlo en un casamiento. “Hubo un momento muy duro de mi vida en el que estaba realmente mal y su disco Colores me sacó adelante”.
Mientras tanto, ellos siguen armando videos con un celular, una base de fondo y una nena que cada vez que escucha una rima se entusiasma. “Estamos haciendo nuestro propio Quinto Escalón, con el celular apuntándonos y rapeando con el corazón”, compara Luciano fue la competencia de freestyle rap callejero más influyente de Argentina de donde surgieron artistas como Duki y Lit Killah.
Y quizá tenga razón. Sólo que, en vez de una plaza llena de adolescentes, acá hay un papá orgulloso y una hija de cinco años que lo admira, improvisa, enternece y hace creer que todo puede pasar.
Fuente: www.clarin.com



