El crimen de la jubilada de 83 años que daba de comer a indigentes: detuvieron en Retiro a la principal sospechosa


María Cristina Trejo tenía 83 años. Vivía sola en su casa de barrio Argüello, en la ciudad de Córdoba. No tenía familiares en la provincia y dedicaba parte de su tiempo a darles de comer a indigentes. En esa vivienda, debajo de una cama, apareció muerta a comienzos de este mes. Tenía golpes en la nuca y en la cara. Cuando abrieron la puerta, llevaba varios días sin vida. El asesino había dejado dos rastros evidentes: dejó abierta la llave de gas y se robó el teléfono de Trejo.
Ahora, una mujer de 22 años -la principal sospechosa- quedó detenida en la Ciudad de Buenos Aires. La encontraron en Retiro. Había abandonado la provincia pocas horas después del homicidio y había subido a las redes varias fotos desde las calles porteñas.
La captura estuvo a cargo de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad, que trabajó en conjunto con efectivos de la Policía de Córdoba. La mujer fue localizada cuando caminaba por Paraguay al 700, luego de una investigación que permitió reconstruir su recorrido hasta Buenos Aires.
Según informaron fuentes policiales, uno de los elementos que permitió seguirle el rastro fueron las publicaciones que realizaba en redes sociales. Los investigadores detectaron fotografías tomadas en distintos puntos de la Ciudad, entre ellos Palermo, y montaron un operativo que terminó con su detención.
Al momento del procedimiento llevaba un teléfono celular, una tablet, seis dólares y billetes de distintos países, entre ellos reales brasileños, pesos uruguayos y colombianos, liras turcas, dólares australianos y rupias indonesias. Ahora permanecerá alojada en una dependencia de la Policía de la Ciudad hasta que la Justicia disponga su traslado a Córdoba.
El caso había causado una fuerte conmoción en la capital cordobesa. María Cristina Trejo era conocida entre los vecinos porque acostumbraba ayudar a personas en situación de vulnerabilidad e incluso les daba de comer.
La preocupación comenzó cuando una hermana, que reside en otra provincia, dejó de poder comunicarse con ella. Vecinos que intentaron escribirle al celular recibieron respuestas que les resultaron extrañas y comenzaron a sospechar que otra persona estaba utilizando el teléfono.
Al mismo tiempo, un intenso olor a gas proveniente de la vivienda motivó el ingreso de algunos vecinos al inmueble, quienes luego dieron aviso a la Policía y a los bomberos. Allí encontraron el cuerpo de la mujer debajo de la cama, con golpes en la cabeza y la cara y manchas de sangre en distintos ambientes.
Desde el comienzo, los investigadores advirtieron que el celular de la víctima había desaparecido y sostuvieron la hipótesis de que el autor del crimen habría abierto las llaves de gas para intentar provocar una explosión que eliminara pruebas.
La causa, a cargo del fiscal Luis Micheli, continúa para determinar las circunstancias del homicidio y el vínculo que mantenía la joven detenida con la víctima.
Fuente: www.clarin.com



