El castillo de Guadalajara que sorprende por su historia y ubicación


En la sexta temporada de Game of Thrones, la exitosa producción de HBO, un joven Ned Stark (interpretado por Sean Bean) intenta rescatar a su hermana Lyanna (Aisling Franciosi) que, supuestamente, ha sido secuestrada en la Torre de la Alegría por Rhaegar Targaryen. La encontrará agonizante y contar el resto sería spoiler.

En 2016, la producción de la serie llegó hasta un castillo de la provincia de Guadalajara, en España, para filmar esta escena de unos cinco minutos. El castillo es un lugar aislado, sin poblaciones vecinas, que pasó, con éxito, por un lugar de Dorne en la ficción, la mencionada torre.

Más allá de la historia de la serie, este castillo, restaurado en parte, muestra sus muros que, hace mucho tiempo, formaron su muralla almenada, reforzada con torres en las esquinas. Los historiadores aseguran que la fortaleza resultó inexpugnable.

Además, de su fama de haber resistido todo tipo de ataques, el castillo muestra otra curiosidad: su nombre refiere a un lugar que se encuentra a varios kilómetros de distancia.

El castillo de Zafra puede confundir porque no se encuentra en el pueblo de ese nombre, que pertenece a Extremadura, sino en una planicie de la sierra de los Caldereros, a 45 km de la ciudad de Guadalajara, en la comunidad autónoma de Castilla la Mancha.

Un artículo de National Geographic destaca “su presencia altiva, como si fuera un barco rocoso que emerge en medio de la llanura”.

El sitio de turismo de Castilla la Mancha informa que, en la actualidad, pueden verse los muros que alguna vez fueron parte de la muralla y que en el patio de armas permanece el aljibe y la torre del homenaje, con una puerta de estilo gótico y arco apuntado.

En el interior del castillo hay una escalera de caracol que permite acceder a la terraza superior.

Su historia es similar a la de muchas otras fortalezas de España porque el promontorio fue aprovechado por romanos, visigodos y árabes, quienes levantaron un puesto fronterizo, bajo el control de la Taifa de Toledo, que cayó en poder de los cristianos en el año 1129.

En los siglos XII y XIII la Casa de Lara construyó el recinto amurallado, las dos torres y las dependencias que se adaptaron al largo pero estrecho sitio rocoso.

“En 1222 el rey Fernando III de Castilla no veía con buenos ojos la pseudo independencia de los Lara y mandó a sus tropas a conquistar el castillo. Pero no pudo: esa familia noble, con su pequeño ejército, resistió el asedio durante semanas. Pero el hambre pudo más, y capitularon en lo que se conoció como la Concordia de Zafra”, agrega el artículo de National Geographic.

Por el acuerdo logrado tras esa rendición, el señorío de la Casa de Lara pasó a formar parte de la corona de Castilla.

“Para soportar los asedios como el de Fernando III los Lara aprovechaban el aljibe del interior para contar con agua, pero el enigma que nadie ha podido resolver es cómo guardaban víveres y armas, y alojaban tropas en un espacio tan reducido. Una teoría entre los historiadores es que habría cuevas subterráneas, pero todavía no pudo confirmarse”, afirma National Geographic.

Agrega que “en tiempos de Felipe II, el castillo de Zafra era considerado como uno de las más fuertes de España, gracias al aislamiento —sus torres se divisan a kilómetros de distancia— y a lo ingenioso de su acceso. Pero para esa época con los reinos de Castilla y Aragón unificados, perdió importancia estratégica y comenzó un largo período de decadencia y abandono”.

Fuente: www.clarin.com

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