El canciller visitó en Singapur un astillero que reparará un buque contratado por las Malvinas para el proyecto Sea Lion


El astillero que visitó este jueves en Singapur el canciller Pablo Quirno tiene relaciones comerciales con las Islas Malvinas.
Concretamente hizo un contrato para reparar el barco petrolero estrella que está asignado para ser plataforma de extracción, almacenamiento y descarga en el proyecto Sea Lion en 2028, cuando la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration comiencen a extraer el crudo de la cuenca norte del archipiélago.
Es el Aoka Mizu, de la empresa Bluewater Energy Services (de Países Bajos), que está en la lista de sanciones argentinas elaborada por el gobierno de Javier Milei contra las compañías cuyas operaciones son consideradas ilegales por Argentina.
Clarín intentó consultar sobre este viaje al canciller Quirno y aún espera respuesta.
Se trata de una trama muy opaca, que el Gobierno deberá explicar. De mínima, la visita de Quirno a Seatrium demuestra lo difícil que resulta mantener de manera congruente —como ya le pasó al kirchnerismo en el pasado— un esquema de sanciones internacionales contra las empresas que operen en Malvinas en una economía internacional entrelazada.
El Canciller no ha dicho si su visita al astillero fue un descuido que entra en contradicciones con las sanciones previstas en los últimos meses en torno a la nueva política sobre Malvinas, o es una jugada estratégica en la industria para desestabilizar las operaciones de Bluewater, Seatrium y cortarles el contrato con Navitas y Rockhopper.
Como anticipó Clarín, Argentina pedirá la semana próxima ante el Tribunal Internacional del Mar medidas cautelares para que se le ordene a Londres avanzar con actividades hidrocarburíferas en aguas en disputa. Un cambio histórico, de 180 grados en la política de diálogo que mantenía con el Reino Unido en los inicios de la administración libertaria.
En cuentas de redes sociales cercanas al oficialismo vinculaban la visita de Quirno a Seatrium y se entusiasmaban con un eventual desplome en la bolsa de Londres relacionado a empresas que mantienen actividades unilaterales con las Islas Malvinas. Retuiteaban la reunión de Quirno en Singapur, con Marlin Khiew, vicepresidente de Seatrium, cuyos astilleros recorrió.
“Allí se encuentra el FLNG Golar Hilli Episeyo, de Golar, una planta flotante que convertirá el gas natural de Vaca Muerta en GNL para su exportación. Será reacondicionado por Seatrium para operar frente a Río Negro”, escribió el ministro argentino desde Singapur, que hoy está de fiesta porque se corre ahí el Gran Premio de la Fórmula 1. En las fotos, el canciller va vestido de ocasión, ropaje de seguridad y casco. Algunos de sus acompañantes llevan los dos dedos pulgares en alto, como hacen Trump y Milei.
Tal como publicó ya este diario, usando banderas de las Islas Marshall, el Aoka Mizu es el primer buque destinado hacia 2027 por Navitas Petroleum a la extracción inicial de 55.000 barriles de crudo diario, que piensan elevar hasta 180.000 barriles diarios. Y como se publicó también este diario, En un desafío a las sanciones argentinas, Rockhopper Exploration agregará una segunda unidad flotante, la OSX-1, para producir, almacenar y luego descargar petróleo. Es un acuerdo de compra de 44 millones de dólares por esta segunda unidad flotante cuyas siglas en inglés, al igual que la de Aoka Mizu, es de FPSO.
La compleja relación del astillero que visitó Quirno y el buque estrella flotante para la industria petrolera en las Malvinas está detallada en los sitios especializados de la industria hidrocarburífera.
En julio de este año, el sitio Upstream informó que Seatrium, de Singapur, había sido elegido “para reacondicionar el buque Aoka Mizu, que será utilizado en el proyecto petrolero Sea Lion, al norte de las Islas Malvinas”. Y lo consideró “una pieza clave en los preparativos para poner en marcha la explotación de hidrocarburos en el Atlántico Sur”.
Las adaptaciones que precisa para ser unidad flotante para Navitas Petroleum (con un 65% del negocio) y su socia Rockhopper Exploration (el otro 35%) es lo que la llevaron al contrato con Seatrium.
“La decisión de trasladar los trabajos de reacondicionamiento a Asia se tomó después de que la empresa descartara realizarlos en Medio Oriente, en el contexto de la guerra con Irán. El cambio de destino implicó un costo adicional estimado en US$ 45 millones para el desarrollo inicial, según informó Rockhopper en mayo”, reportó Upstream.
“El desarrollo petrolero es uno de los principales focos de tensión entre la Argentina y el Reino Unido por la disputa de soberanía. Buenos Aires considera ilegales las licencias otorgadas por las autoridades isleñas y cuestiona la explotación unilateral de los recursos naturales en el área en disputa”, indicaba la publicación y luego son todas dudas.
El conglomerado Seatrium aparece en una suerte de proceso de desmantelamiento y venta de sus varias instalaciones. Ello incluye la que quedaría con las adaptaciones del Aoka Mizu. Se habla de una Malasia, otra en Indonesia.
Entre tanto, el consultor en temas de energía y minería Diego Berazategui, exdirector ejecutivo de la Cámara de Comercio Argentina en Australia, que suele retuitear a Quirno, proponía mirar este viernes “las cláusulas de rescisión de contratos por sanciones. Para mí es obvio que el contrato con Aoka Mizu se les cayó”.
Detrás de sus sugestivos comentarios estaba el hecho de que, a pesar de su contrato con Seatrium, el buque petrolero Aoka Mizu no había ingresado aún al astillero Seatrium en Singapur, y permanecía en una isla de Indonesia, amarrado. Podría ser efectivamente que haya problemas de contrato o que sea una forma de Navitas de reducir costos operativos, logísticos y otros riesgos hasta que “mejore” el momento en el conflicto anglo argentino por las Malvinas.
Fuente: www.clarin.com



