El BCE vuelve a subir las tasas por el impacto inflacionario de la guerra con Irán

El Banco Central Europeo elevó las tasas de interés por primera vez en casi tres años al concluir que ya no puede esperar a que finalice la guerra con Irán mientras se intensifican las presiones inflacionarias.

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La tasa de depósito subió a 2,25% desde 2%, en línea con lo previsto por economistas e inversores, que anticipan otro incremento de 25 puntos básicos en septiembre. El BCE reiteró que no se comprometerá de antemano con futuras decisiones, aunque afirmó que sigue bien posicionado para afrontar la actual incertidumbre.

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“Las perspectivas siguen siendo inciertas, con riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento económico”, señaló la entidad en un comunicado. “Las implicaciones totales de la guerra para la inflación y el crecimiento a medio plazo dependerán de la intensidad y duración del shock de los precios energéticos, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda ronda”.

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La subida anunciada el jueves constituye la primera respuesta de política monetaria de un gran banco central al incremento de los precios del petróleo provocado por el conflicto en Oriente Medio. Con la guerra entrando en su cuarto mes, las autoridades de la eurozona temen que la inflación se esté extendiendo más allá de la energía y no pueda ser contenida únicamente mediante un eventual acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán.

Esas preocupaciones se reflejan en las nuevas proyecciones trimestrales del BCE, que muestran que los precios al consumidor avanzarán más rápidamente este año de lo previsto anteriormente antes de regresar al objetivo de 2% en 2028. Sin embargo, las previsiones también evidencian el dilema que enfrenta la institución, ya que apuntan a una desaceleración del crecimiento económico debido al impacto de la inflación y de los mayores costos de financiamiento sobre el poder adquisitivo.

“La guerra en Oriente Medio está afectando la actividad económica y las encuestas apuntan a una desaceleración, especialmente en el sector servicios”, afirmó la presidenta Christine Lagarde en una conferencia de prensa en Fráncfort. “El aumento de los precios de la energía impulsará aún más la inflación durante el verano y la mantendrá muy por encima del objetivo hasta la primera mitad de 2027”.

El BCE estuvo cerca de actuar ya en abril y hasta algunos de sus miembros más moderados habían sugerido antes de la reunión de esta semana que prácticamente no existía una alternativa.

Los responsables de política monetaria aún tienen muy presente la experiencia de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania provocó una inflación récord y el BCE fue acusado de reaccionar con lentitud. Durante ese episodio, la tasa de depósito alcanzó finalmente 4% antes de que comenzara un ciclo de recortes a partir de mediados de 2024.

En esta ocasión, los funcionarios observan con especial atención las expectativas de inflación, que han aumentado considerablemente. Algunos temen que las presiones se intensifiquen debido a los daños sufridos por la infraestructura energética del Golfo y a las fricciones en las cadenas globales de suministro.

Otras economías del Grupo de los Siete muestran menos disposición a actuar. El Banco de Canadá mantuvo sin cambios los costos de financiamiento el miércoles. La próxima semana, la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra también podrían optar por mantener las tasas estables, mientras que el Banco de Japón seguiría adelante con el ciclo gradual de endurecimiento monetario iniciado el año pasado.



Fuente: www.perfil.com

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