El auto que Diego Maradona compró cuando se fue del Napoli, está intacto y en manos de una piloto :: Olé

El mundo de los fierros nunca fue ajeno a Diego Maradona, pero hubo un año en particular en el que estuvo íntimamente ligado a ellos. Allá por 1991, el 10 cerró su ciclo en el Napoli, regresó a Buenos Aires a meses de haber sido suspendido por la FIFA y se metió de lleno con los autos.
Corrió en el Turismo Carretera e, incluso, ganó una carrera de la mano de Oscar Aventín, quien lo invitó a su Ford como acompañante y le ofreció subirse al podio junto con él. Sin embargo, en ese lapso de tiempo también adquirió un emblemático coche que, tres décadas después, permanece intacto.
Se trata de la Coupé Fuego GTA Max que el ex capitán de la Selección Argentina estrenó en aquel entonces y actualmente está en manos de Aixa Franke, una piloto que compitió en categorías como Fiat 600 Light, Top Race y Fórmula Nacional. “El dueño vigente me contactó por un video que vio en mis redes sociales y solo lo utilizó para exposiciones”, explicó la corredora en diálogo con Olé.
Los papeles certifican su vínculo estrecho con el Barrilete Cósmico. De hecho, están guardados en la guantera y aseguran que salió a la calle el 14 de junio. “Supe que le había pertenecido por el informe histórico de la patente. Él fue el primer titular”, sostuvo.
El vehículo parece haber quedado atrapado en el tiempo. A tal punto que, de no ser por el color sepia, aquella foto vintage en la que se lo puede apreciar al pibe de Fiorito al volante con Claudia Villafañe de copiloto podría ser actual.
“Está muy bien conservado y guardado en una cochera de Belgrano. Hasta la fecha tuvo cuatro propietarios. Tiene tracción delantera, 120 caballos, caja de cinco velocidades y muy poco uso: solo 67.622 kilómetros de uso. Creo que un fanático suyo se muere si llega a estar cerca”, reconoció.
El modelo fue uno de los más solicitados de la época. Y el dato se desprende de la propia marca que lo fabricó. Según explicó en su sitio oficial, la demanda en aquel entonces “obligaba a sus afortunados compradores a registrarse en una lista de espera” para acceder a ella.
Gracias a su impronta, el campeón del mundo convirtió sus pertenencias en reliquias que muchos quisieron conseguir, incluso con el paso del tiempo. Y sus autos muestran, una vez más, que tampoco fueron la excepción.
Fuente: www.ole.com.ar








