El asombroso caso de Ann Hodges, la única persona alcanzada por un meteorito: qué pasó después


El 30 de noviembre de 1954, Ann Elizabeth Hodges se convirtió en la única persona registrada oficialmente en la historia golpeada por un meteorito mientras dormía en su casa de Alabama, Estados Unidos.

El suceso ocurrió aproximadamente a las 14:46 horas, cuando un fragmento de condrita de unos 3,8 kilogramos atravesó el techo de madera de su vivienda en la localidad de Sylacauga, rebotó en una radio de sobremesa y terminó impactando con fuerza en su cadera y mano izquierda.

Este evento astronómico no solo fue un fenómeno físico sin precedentes, sino que transformó radicalmente la vida cotidiana de una familia humilde en los Estados Unidos de mediados del siglo XX.

El proyectil, que brilló intensamente en el cielo antes de fragmentarse, dejó a Hodges con un hematoma de proporciones masivas en su cadera, pero milagrosamente no le causó heridas mortales.

Tras el impacto, se inició un conflicto legal complejo sobre la propiedad de la roca espacial entre la víctima y la dueña de la propiedad que alquilaba, Birdie Guy. Mientras Ann Hodges reclamaba el objeto por el daño físico sufrido, la propietaria sostenía que, al haber caído en su terreno, el meteorito le pertenecía por derecho.

Esta batalla judicial se extendió durante un año, desgastando la salud mental de Ann y complicando su recuperación tras el trauma del accidente. Finalmente, la disputa se resolvió mediante un acuerdo extrajudicial en el que los Hodges pagaron 500 dólares a Guy para quedarse con la piedra, esperando venderla por una suma millonaria.

Sin embargo, el interés del público y de los coleccionistas se desvaneció rápidamente con el paso de los meses. Ante la falta de ofertas de compra significativas, Ann Elizabeth Hodges decidió donar la pieza al Museo de Historia Natural de Alabama en 1956, donde permanece exhibida actualmente.

La vida de Ann nunca recuperó la normalidad previa a aquel mediodía de noviembre. El estrés derivado de la presión mediática y las constantes disputas contribuyeron al deterioro de su matrimonio, que terminó en divorcio años después.

La protagonista de este hecho insólito falleció en 1972 a los 52 años, dejando un legado que todavía hoy es objeto de estudio en congresos de astronomía. Científicos del Instituto Smithsonian confirmaron posteriormente que el objeto era una condrita ordinaria, un tipo de meteorito pétreo que no posee metales preciosos en su composición interna.

A pesar de su valor geológico, la carga emocional y legal que supuso para la familia Hodges superó cualquier beneficio económico que pudieran haber imaginado inicialmente. El caso sigue siendo citado en manuales de derecho y ciencia como el ejemplo definitivo de impacto directo documentado.

Fuente: www.clarin.com

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