El actor del talento de Brando que Hollywood negó por sus granos: “Podría haber sido el más grande de la historia”

La escena es la siguiente: están Bob Rafelson -director de El cartero llama dos veces y Five Easy Pieces que hizo a Jack Nicholson– y el temible productor con “cara de búho” Lew Wasserman en el despacho de este último. Corre el año ‘62.
Rafelson era un chico que intentaba ganarse su lugar en Hollywood. Se había mudado hacía no tanto a California con su esposa, que había dado a luz a una hija, y deseaba como loco hacer carrera como realizador.
Una de sus primeras oportunidades como director se la dio Wasserman, responsable de RCA y, en consecuencia, de Revue Estudios, el “brazo televisivo de Universal” -como dice Peter Biskind en el mítico e indispensable libro para cinéfilos “Moteros tranquilos, toros salvajes: La generación que cambió Hollywood”-, recientemente reeditado por Anagrama.
Wasserman le había dado la oportunidad de dirigir la serie Channing, que va sobre la vida de un grupo de universitarios en una institución ficticia del mismo nombre que el programa.
Rafelson pidió por los dramaturgos Edward Albee y Jack Richardson y por un actor en especial para que hiciera de enemigo de Peter Fonda en un episodio: Michael Parks.
Volvemos a la escena del principio. Director y productor, cara a cara.
Con los ojos “dando vueltas detrás de las lentes”, Wasserman “brama”: “No quiero ver nunca más esas historias de degenerados, y mucho menos a un actor que tiene granos en la nuca. ¿Qué diablos tiene que ver todo eso con algo real?”.
Wasserman hacía referencia a Michael Parks.
Michael Parks en su juventud. Con el tiempo se convertiría en un actor de culto.Entonces Rafelson, encolerizado, observa el escritorio lleno de premios del productor, toma una estatuilla y pregunta: “¿Y esto es real?”, y la arroja por los aires. “¿Me estás diciendo que no contrate a un actor con granos? Me cago en todo, Wasserman!”.
El productor adopta un “gesto paternal”, toma a Rafelson del hombro y lo acompaña hasta fuera del estudio.
Al momento de atravesar la puerta, Rafelson “se dio cuenta de que su brillante carrera podía haber terminado. Buscó un baño y vomitó”, detalla Biskind en su libro.
En el ‘63, Parks terminaría apareciendo en dos episodios de Channing como Dante Donati.
El actor de culto
Las marcas de acné o de viruela acompañaron a Parks toda su vida. Pero eso no fue un impedimento para que se convirtiera en uno de los actores más admirados del Nuevo Hollywood. “La piel de Parks estaba lejos de ser perfecta”, confirma Biskind por si quedaba alguna duda.
Michael Parks en Then Came Bronson.Después de probar una serie de trabajos de lo más insólitos y de atravesar varias tragedias familiares, Parks forjó una carrera en su juventud y adultez temprana que sería reivindicada por referentes del Hollywood de dos generaciones posteriores a la suya. El tiempo le daría el mote de actor de culto.
Brilló arriba de una Harley-Davidson roja en Then Came Bronson en 1969, una serie de 26 episodios en la que interpreta a un motoquero que intenta buscar respuestas tras el suicidio de un amigo. Por su pelea con los productores de ese programa, Parks creía que estaba en la infame lista negra de Hollywood a la que iban a parar todos los sospechosos de apoyar al comunismo durante la posguerra.
Parks aparece en incontables episodios de series americanas de los sesenta, setenta y ochenta, incluidas Perry Mason, The Colbys y Twin Peaks, y trabajó con grandes directores de la época, como John Huston o Don Siegel.
A su vez, desarrolló una carrera como cantante, con más de tres álbumes de estudio lanzados en diferentes décadas.
Michael Parks como Earl en Kill Bill.Cuando ya rozaba la ancianidad, cineastas jóvenes en los noventas y dos mil, como Quentin Tarantino, Robert Rodríguez y Kevin Smith, lo acogieron, regalándole algunos de sus roles más reconocidos, siempre secundarios.
El hombre que pudo ser Brando
Josh Roush, su compañero de reparto en Tusk, de Kevin Smith, escribió sobre Parks cuando se enteró de su muerte el 9 de mayo de 2017.
“Si hubiera cooperado con el sistema de estudios, podría haber sido el actor más grande de la historia, pero entonces habría perdido todo lo que lo convirtió en Michael Parks”, sentenció.
Destacó de él que logró sobreponer su nombre a la muerte de un hermano por ahogamiento y a vivir por años en casas flotantes tras ser excluido de la industria.
Parks en 2014. De adulto trabajó con varios referentes de las nuevas generaciones. Foto: APTarantino lo definió como uno de sus actores favoritos de siempre. “En Then Came Bronson, Michael ofreció actuaciones al estilo Brando, la interpretación más natural que he visto en una serie de televisión”, dijo el director a Variety. Con él actuó en Kill Bill, Grindhouse y Django: Sin cadenas.
Smith reconoció la alegría que le daba a Tarantino ver a Parks en una película. Esto dijo sobre una proyección de su película Red State: “Sentado drogado para ver la película con Parks y Tarantino, Smith describió la alegría del director de Pulp Fiction, diciendo: ‘Fue fantástico que estuviera tan metido en esa película porque cuando la ves puedes ver su influencia en todas partes, número uno, y número dos, es una gira de Michael Parks para forzar la actuación, y Quentin era un gran fan de Michael Parks’”.
A ninguno de ellos les importaban sus granos.
Fuente: www.clarin.com



