Durante tres años se llevaron 1.008 motores de una fábrica de autos: el faltante llegó a US$ 2,3 millones


Una fábrica de autos descubrió tras una auditoría interna que le faltaban 1.008 motores, valuados en 2,3 millones de dólares. El caso dejó bajo sospecha a empleados de la planta y expuso un sistema de robo que habría funcionado durante tres años sin ser detectado.

La historia comenzó lejos de la línea de producción. Lo que llamó la atención de las autoridades no fue un faltante detectado en la fábrica ni una denuncia interna, sino la situación económica de dos trabajadores cuyo patrimonio resultaba difícil de explicar.

Con el avance de las averiguaciones apareció una sospecha inesperada. Parte de ese dinero podría estar relacionado con motores eléctricos que habían desaparecido de una empresa alemana durante años sin que nadie lograra dimensionar la magnitud del problema.

La investigación terminó revelando un caso que sorprendió tanto por la cantidad de material involucrado como por el tiempo que permaneció oculto.

Según la reconstrucción realizada por los investigadores, los motores no desaparecieron de una sola vez ni mediante una operación espectacular. El material habría salido de la fábrica de manera gradual a lo largo de varios años.

Esa circunstancia fue clave para que los faltantes pasaran desapercibidos. Cada unidad representaba una pérdida relativamente pequeña dentro del enorme volumen de producción que manejaba la planta.

Cuando las autoridades consiguieron reconstruir lo ocurrido, la cifra resultó mucho más alta de lo imaginado inicialmente. Las estimaciones hablan de alrededor de 1.000 motores eléctricos retirados de forma irregular.

La investigación sostiene que buena parte de esas unidades terminaron siendo revendidas fuera de la empresa, aunque el recorrido exacto de todos los motores continúa bajo análisis.

La auditoría que descubrió un faltante de 1.008 motores valuados en US$ 2,3 millones

El caso salió a la luz tras una auditoría interna realizada en marzo en la planta que Kia posee en Penukonda, en el sur de la India. Allí los responsables detectaron una diferencia inesperada en el inventario y comenzaron a reconstruir el movimiento de los motores producidos en la fábrica.

La revisión terminó confirmando la desaparición de 1.008 unidades completamente ensambladas, con un valor estimado de 2,3 millones de dólares.

Según la investigación, las sustracciones habrían comenzado en 2022 y continuaron durante al menos tres años sin ser detectadas. Los investigadores sostienen que los motores eran retirados mediante documentación falsificada, incluyendo facturas y permisos de ingreso y salida adulterados. Para concretar los traslados también se habrían utilizado camiones con matrículas falsas.

La planta de Kia opera desde 2019 y fabrica modelos como Sonet, Syros, Seltos y Carens. Su capacidad de producción oscila entre 300.000 y 400.000 vehículos al año, por lo que el faltante pasó inadvertido durante un largo período.

Sin embargo, el promedio de más de 330 motores desaparecidos por año terminó revelando una de las mayores irregularidades detectadas en la historia reciente de la compañía.

La atención se concentró sobre dos trabajadores vinculados a la fábrica. Ninguno había despertado sospechas públicas hasta que comenzaron a aparecer indicios relacionados con su situación económica.

Según trascendió, ambos acumulaban bienes y movimientos financieros incompatibles con los ingresos habituales de sus puestos de trabajo. Ese dato llevó a profundizar las averiguaciones. A partir de allí comenzaron a aparecer conexiones entre el dinero investigado y el material desaparecido de la planta industrial.

Los agentes estimaron que el patrimonio bajo sospecha rondaba los dos millones de euros, una cifra que terminó convirtiéndose en una de las claves del caso.

Fuente: www.clarin.com

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