Durante años les dijeron que se parecían y un ADN reveló que las cuatro eran hermanas: “Fue el regalo más grande”

Durante casi 60 años, sus vidas avanzaron por caminos separados sin saber que, en realidad, formaban parte de la misma historia. Kristelle Harrington y Rachelle Dyer, hoy de 59 años, y Lisa Holley Vann, de 57, y Shannon Nicholl, de 55, crecieron creyendo que su familia estaba completa. Ninguna imaginaba que existían otras hermanas esperando ser descubiertas.
La historia comenzó en 1966, cuando una joven llamada Janice dio a luz gemelas. Ante la imposibilidad de cuidarlas, tomó una decisión de darlas en adopción. Así, Kristelle y Rachelle crecieron en Seattle, ciudad en estado de Washington, lejos de su madre biológica y sin información sobre sus orígenes.
Dos años más tarde, y a más de 4000 de kilómetros de distancia, Janice volvió a ser madre. En Virginia Beach nacieron Lisa y Shannon, fruto de un matrimonio y una nueva etapa de su vida.
Ellas crecieron juntas, sin saber que su madre había tenido otras dos hijas antes. “Lisa y yo no teníamos ni idea de que nuestra madre hubiera dado a luz a gemelas”, contó Shannon en el programa Good Morning América. Por esa razón, nunca buscó hermanas ni sospechó que su familia pudiera ser más grande.
Cuando la vida comenzó a juntarlas
El destino comenzó a acercarlas en 2004, cuando Rachelle se mudó de Seattle a Virginia Beach, donde empezó a moverse en el mismo círculo social que Shannon luego de que una amiga en común las presentó al notar su parecido físico, aunque ninguna imaginaba que aquel encuentro casual unía a dos hermanas biológicas.
Después de coincidir en varias reuniones, el vínculo volvió a cruzarse cinco años después cuando Rachelle y Shannon coincidieron en un concierto del cantante de country, Kenny Chesney, junto a otro amigo en común.
Durante el espectáculo, se tomaron una foto, que con el tiempo se transformaría en una pieza clave de esta historia. Aunque solamente se agregaron en Facebook, cada una siguió con su vida durante casi una década,
La foto tomada en el concierto que compartieron, una pieza clave para completar su historia. Foto: Captura de videoLas coincidencias no terminaron ahí. Shannon había sido maestra en prácticas en la escuela primaria Tallwood, el mismo establecimiento donde tiempo después Rachelle comenzó a enseñar. El parecido volvió a llamar la atención del personal de la escuela, que no podía creer lo similares que eran en gestos, voz y forma de expresarse.
El ADN que reveló un vínculo familiar impensado
En 2017, el esposo de Rachelle le propuso realizarse una prueba de ADN para conocer más sobre su ascendencia. Ella aceptó y recibió los resultados un año después, aunque en ese momento no prestó atención a las posibles coincidencias familiares.
Recién dos años después, impulsada por el director de la escuela donde trabaja y en el marco de un proyecto sobre antepasados, decidió revisar esas conexiones.
Al analizar los resultados, encontró a una prima llamada Tracy, quien le reveló la verdad de que tenía dos medias hermanastras en Virginia Beach, entre ellas, Shannon. En ese instante, Rachelle recordó la foto del concierto y comprendió que ya había conocido a una de sus hermanas sin saberlo.
Como ya se conocían, la noticia fue más fácil de contar y planearon una cena especial para conocerse cara a cara, primero entre tres hermanas y, días después, con la llegada de la cuarta, para conocerse y unir juntas las piezas de una historia compartida.
Fue un momento emocionante en el que las gemelas finalmente encontraron la respuesta a la pregunta que las había acompañado desde niñas, si existían otros hermanos en algún lugar.
El primer encuentro fue una cena especial en febrero 2019. Foto: Fcb Kristelle R HarringtonEl ADN confirmó que las cuatro mujeres eran hijas de Janice, quien no llegó con vida para ver el encuentro de todas sus hijas. “Siento que llegué un año y medio tarde porque fue cuando falleció nuestra madre biológica”, expresó Rachelle en GMA.
Aunque se quedarán con las ganas de hacerle muchas preguntas a su madre, todas coinciden en que ella ayudo a que se conozcan: “Las cuatro sentimos que ella tuvo mucho que ver en esto, uniéndonos en este momento de nuestras vidas. Todas lo necesitábamos”.
“Mis dos hijos vinieron a la cena y cada vez que los cuatro nos reíamos se tapaban la boca con las manos porque no podían creer lo mucho que nos parecíamos”, recordó Shannon, quien considera que encontrar a sus hermanas fue “el regalo más grande que puedas imaginar”.
Descubrieron que son hermanas gracias a una prueba de ADN. Foto: Fcb Kristelle R HarringtonDesde aquel día, las hermanas comenzaron a recuperar el tiempo perdido. Compartieron vacaciones —la primera en Nueva York—, salidas y largas charlas. Cada una presentó a su familia y abrió su historia personal para reconstruir, entre risas y lágrimas, los años que no vivieron juntas.
Fuente: www.clarin.com



