Doce años después de Manu Ginóbili: los Spurs vuelven a unas Finales de la NBA :: Olé

Pasaron 12 años. Pasaron reconstrucciones, temporadas perdedoras, despedidas dolorosas y una larga espera que pareció eterna para una de las franquicias más exitosas de la NBA moderna. Pero los San Antonio Spurs están de vuelta. Y de alguna manera, también está de vuelta la huella de Manu Ginóbili.
Los Spurs derrotaron este sábado (casi madrudada de domingo) por 111-103 a los Oklahoma City Thunder como visitantes en el séptimo y decisivo partido de las Finales de la Conferencia Oeste y sellaron su clasificación a las Finales de la NBA, donde enfrentarán -con ventaja de localía- a los New York Knicks a partir del 3 de junio en el Frost Bank Center de San Antonio.
La serie tuvo todos los condimentos. Oklahoma City llegaba como campeón defensor y con el mejor récord de la temporada, pero los Spurs (segundos del Oeste) se hicieron fuertes en los momentos decisivos. Tras quedar 2-3 en la serie, ganaron el sexto partido en casa por 118-91 y remataron la historia en Oklahoma con un sólido 111-103 para convertirse en los nuevos campeones de su conferencia.
La última vez que San Antonio había llegado tan lejos fue en 2014. Aquella temporada terminó de manera perfecta: con Gregg Popovich en el banco, Tim Duncan dominando la pintura, Tony Parker manejando los tiempos y Ginóbili aportando toda su magia para vencer 4-1 al Miami Heat de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh. Fue una de las mejores expresiones colectivas que se recuerden en la historia de la NBA y significó el quinto campeonato de la franquicia ( cuarto de Manu, que había sumado uno con Fabricio Oberto), además de la revancha de la final perdida un año antes frente a ese mismo rival.
Después de aquel título comenzó una transición inevitable. Primero se retiró Duncan, luego llegaron las salidas de Parker y Ginóbili, y más tarde el conflictivo adiós de Kawhi Leonard. La franquicia que había sido un modelo de excelencia durante dos décadas empezó a perder terreno en una NBA cada vez más competitiva.
Los Spurs estuvieron seis temporadas consecutivas sin clasificar a los playoffs, una eternidad para una organización acostumbrada a pelear por campeonatos. Entre 2020 y 2025 encadenaron campañas de reconstrucción, acumularon elecciones altas de Draft y, con mucha paciencia, apostaron por desarrollar jóvenes talentos mientras buscaban a la nueva cara de la franquicia.
Esa cara apareció en 2023. La lotería del Draft les entregó a Victor Wembanyama, considerado uno de los prospectos más importantes en la historia reciente del básquet. Con sus 2,24 metros, capacidad para manejar la pelota, lanzar de tres puntos y dominar defensivamente, el francés cambió el destino de los Spurs desde el primer día.
Wenby volvió a ser la gran figura en el séptimo partido. Terminó con 22 puntos y lideró otra actuación colectiva de un equipo que ya dejó de ser una promesa para convertirse en candidato real al título. Aunque no fue elegido MVP de la temporada (eligieron a Shai Gilgeous-Alexander, de OKC), para muchos su influencia en el juego y su impacto en los resultados lo convierten en el jugador más determinante de la liga.
La reconstrucción también incluyó otro cambio impensado durante años: la salida de Gregg Popovich del banco. El entrenador más ganador de la historia de la NBA dejó el cargo tras una carrera legendaria, aunque continúa ligado a la organización. A sus casi 80 años (77) suele seguir los partidos desde la tribuna y mantiene una presencia cercana, su auro contagia.
Pero este regreso también tiene un fuerte sabor argentino. Porque Ginóbili nunca se fue del todo. El bahiense continúa ligado a la franquicia, participa en distintas áreas de asesoramiento y mantiene una presencia constante cerca del equipo. No es raro verlo conversar con jugadores, compartir entrenamientos o acompañar actividades de la organización.
Entre quienes más aprovecharon esa experiencia aparece justamente Wembanyama. Desde su llegada a Texas, el francés encontró en Manu una fuente de consulta permanente. Son generaciones distintas, pero unidas por una misma filosofía de juego y por una cultura ganadora que los Spurs se esfuerzan por mantener viva.
No es casualidad. San Antonio construyó su éxito sobre valores que trascendieron a los nombres propios. La disciplina de Duncan, la conducción de Parker, la creatividad de Ginóbili y el liderazgo de Popovich dejaron una herencia que la franquicia logró conservar incluso en los años más difíciles. Hoy esa identidad vuelve a reflejarse en una nueva generación.
Se viene la final contra un equipazo: Nueva York
Del otro lado esperan los Knicks, terceros del Este, que vienen de barrer 4-0 a Cleveland en las Finales del Este y que buscarán conquistar un campeonato que se les niega desde 1973. Será una serie cargada de historia entre dos mercados completamente distintos: una de las franquicias más mediáticas de la NBA (¿los Lakers del otro lado del país?) contra una organización que hizo de la estabilidad y el trabajo silencioso su sello distintivo.
Para San Antonio, el objetivo es claro: volver a levantar el trofeo Larry O’Brien. Y aunque esta nueva aventura tenga a Wembanyama como máxima estrella, en cada rincón de la franquicia todavía se respira algo de aquella época dorada que tuvo a Manu como uno de sus máximos símbolos.
Doce años después de aquel inolvidable 4-1 sobre el Miami de LeBron, Wade y Bosh, los Spurs vuelven a las Finales. Y la ilusión, una vez más, habla en argentino. De alguna Manumanera.
Fuente: www.ole.com.ar











