Dime tu fantasía y te diré quién eres: un estudio revela el vinculo entre el deseo sexual y rasgos de personalidad


Un equipo de expertos de la Universidad Estatal de Michigan identificó una conexión clara entre la personalidad y el mundo imaginario erótico. El estudio, que aparece en la revista científica PLOS One, asocia patrones mentales específicos con la frecuencia y variedad de los deseos sexuales.

La investigación contó con una muestra amplia de 5.225 adultos, cuya edad media se sitúa en los 58 años. Los autores Emily Cannoot, Amy C. Moors y William J. Chopik exploraron cómo los rasgos del modelo conocido como los “Cinco Grandes”extraversión, amabilidad, responsabilidad, emocionalidad negativa y apertura mental– influyen en la psique de las personas.

Según los resultados, las personas con altos niveles de responsabilidad y amabilidad reportan una menor cantidad de fantasías sexuales. Este hallazgo abarca diversas dimensiones, desde encuentros íntimos hasta escenarios de tipo sadomasoquista o exploratorio.

De acuerdo con el estudio, este efecto surge principalmente de facetas específicas como el respeto y el sentido del deber.

“Nuestros resultados subrayan la importancia de las dimensiones de la personalidad para comprender los pensamientos sexuales”, señalan los investigadores en las conclusiones de su trabajo. El equipo afirma que esta heterogeneidad en las experiencias permite fomentar enfoques más inclusivos para el bienestar psicológico y la práctica clínica.

El estudio detalla que la emocionalidad negativa, que suele ser vinculada con el neuroticismo, muestra un nexo directo con una mayor frecuencia de fantasías. En particular, la faceta de la depresión destaca como el predictor más consistente de una actividad imaginativa erótica constante en todas las categorías evaluadas.

El análisis de las facetas, o rasgos secundarios, permitió a los académicos una visión más profunda del comportamiento humano. Los expertos determinaron que el respeto hacia las normas y el sentido de la responsabilidad actúan como inhibidores de la producción de fantasías.

Por el contrario, factores como la organización o la productividad personal no guardan relación alguna con lo que sucede en el plano del deseo.

Las fantasías se dividieron en cuatro grandes grupos para su estudio: exploratorias, íntimas, impersonales y sadomasoquistas. Curiosamente, la apertura mental mostró una relación mínima con la frecuencia de estos pensamientos, un dato que contradice algunas nociones previas sobre la curiosidad creativa y la ensoñación sexual.

Los investigadores sostienen que el deseo sexual es una fuente de bienestar que el ámbito científico ignora con frecuencia. La actividad mental erótica suele vincularse con comportamientos que promueven la salud en la pareja, como la expresión verbal del afecto y diversos resultados relacionales positivos.

El informe también aclara que poseer fantasías agresivas no implica necesariamente una personalidad antisocial. Los autores mencionan de forma indirecta que personas sin tendencias agresivas podrían tener fantasías de ese tipo, mientras que individuos introvertidos podrían experimentar deseos de tipo voyerista, sin que esto refleje una psicopatología.

A pesar del alcance de la muestra, los científicos reconocen limitaciones en su trabajo. Los datos provienen de reportes personales, lo cual puede presentar sesgos por la vergüenza o el estigma que todavía rodea a estos temas en la sociedad. Además, la muestra se compone en su mayoría de personas blancas y con relaciones estables de larga duración.

La conclusión del informe destaca que la personalidad ayuda de forma significativa a predecir las variaciones en el deseo. Este avance permite que clínicos y educadores mantengan conversaciones informadas y positivas sobre el sexo, basadas en la realidad de que la diversidad en el pensamiento sexual es una norma y no una excepción.

Fuente: www.clarin.com

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