Dientes negros: qué significa este ritual de belleza de 2.000 años de antigüedad


Hace unos 2.000 años, en algunas comunidades del sudeste asiático era común teñirse los dientes de negro. Dos milenios después, un estudio profundiza sobre por qué esta práctica -hoy exótica- era significativa para nuestros precursores.

La investigación, compartida en Springer Nature por investigadores del departamento de Arqueología y Ciencias Naturales de la Universidad Nacional Australiana, se titula “Un reino con dientes ennegrecidos hace 2.000 años: rastreando la práctica del ennegrecimiento de dientes en el antiguo Vietnam”.

En ella, los especialistas determinan que la práctica se comenzó a desarrollar en Vietnam y luego se extendió al resto del Sudeste Asiático.

En cuanto a los motivos, sugiere que en distintas sociedades oscurecer los dientes podía asociarse a ideas de belleza y a la vez funcionar como signo de “civilización” o de separación simbólica respecto de animales o seres malignos, aunque los motivos variaban según lugar y época.

En el caso vietnamita, el estudio sugiere que el ritual se inserta en un contexto de transformaciones de la Edad de Hierro y de construcción de identidades locales dentro de redes regionales más amplias.

La evidencia más antigua confirmada de ese ritual en Vietnam proviene del sitio arqueológico Dong Xa, en el norte del país.

Allí, investigadores analizaron dientes humanos de la Edad de Hierro (aprox. 2157–1830 años calibrados antes del presente) y encontraron una pista clave: el esmalte y la placa dental presentaban niveles inusualmente altos de hierro y azufre, una firma química compatible con un ennegrecimiento intencional y no con un simple manchado accidental.

Según el artículo científico, el método más probable incluía sales de hierro, combinadas con sustancias ricas en taninos (compuestos presentes en diversas plantas). Esa mezcla puede producir un color oscuro estable y con brillo, algo consistente con descripciones etnográficas posteriores del ennegrecimiento dental vietnamita.

Para robustecer la hipótesis, el equipo no se limitó a medir elementos químicos: también realizó una revisión comparativa de prácticas registradas en distintas culturas y experimentos de replicación en dientes modernos, buscando qué compuestos generan resultados similares y qué huellas dejan.

Fuente: www.clarin.com

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