Día Mundial del Oso Polar: las 6 curiosidades que pocos conocen sobre esta especie


Cada 27 de febrero se celebra el Día Mundial del Oso polar, fecha que fue elegida para concientizar acerca de la importancia de proteger a esta especie y su hábitat natural frente al cambio climático.
Además, este día coincide con el período en que las madres osas y sus crías permanecen en sus guaridas. De acuerdo con Polar Bears International, la organización dedicada a cuidar a los osos polares y su hogar en el hielo marino, la efeméride lleva a reflexionar sobre los desafíos que enfrentan en sus primeros días de vida.
A continuación, algunos de los datos más curiosos acerca de los osos polares que pocos conocen, según Greenpeace, la organización ecologista internacional.
Si bien a simple vista los osos polares parecen completamente blancos, no lo son. Estos animales tienen la piel negra, al igual que su nariz, y el pelaje que los cubre es transparente, es decir, libre de pigmentos.
“Cada cabello dispersa y refleja la luz visible, esto hace que parezcan de color blanco, aunque no lo son”, explica Greenpeace.
La mordida de esta especie tiene 86.83 kilogramos-fuerza (Kgf) por centímetro cuadrado, superando la de un tiburón, un tigre de Bengala y un león africano.
La de los humanos, por otro lado, es de 11.39 kilogramos-fuerza (Kgf) por centímetro cuadrado.
Los pies de los osos polares no solo sirven para desplazarse, sino que también es una de sus formas de comunicación, además del lenguaje corporal y vocalizaciones, de acuerdo con Polar Bears International.
A cada paso que dan, se desprende de sus pies un olor que deja un rastro químico perfumado que permite que se comuniquen entre sí a través de un extenso territorio.
A pesar del peso y tamaño de esta especie, al correr pueden alcanzar una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora. Con esta habilidad podrían hacer competencia con un caballo galopando.
La función de ese tercer párpado en los osos polares es reducir la cantidad de radiación ultravioleta que entra en sus ojos.
Desde Greenpeace explican que así se protegen de la ceguera de la nieve, una pérdida temporal de la visión causada por el brillo de la luz reflejada por grandes superficies de nieve y hielo.
Otro de los datos curiosos de esta especie es que no se mojan porque tienen dos capas de pelaje.
El pelo externo de los osos polares forma una capa protectora que evita que, cuando están en el océano, la humedad llegue al pelaje interno.
Entonces, después de nadar, lo único que necesitan es sacudirse rápidamente para continuar con su día.
Fuente: www.clarin.com



