Detectan dos indicadores de longevidad en la sangre gracias a un estudio con adultos mayores: “Son determinantes para la supervivencia”

La revista científica Aging Cell, especializada en la investigación del envejecimiento, publicó los resultados de un nuevo estudio sobre longevidad, realizado por un grupo de científicos del Instituto de Fisiología Molecular de Duke en Durham, Carolina del Norte.

El estudio fue dirigido por Virginia Byers Kraus, profesora medicina, cirugía ortopédica, patología y docente de la Universidad de Duke. Kraus tiene una experiencia continua de más 30 años como reumatóloga y es autora de múltiples papers sobre musculoesquelética traslacional, enfocada en la osteoartritis, la más común de todas las artritis.

En el marco de su colaboración con el Instituto de Fisiología Molecular de Duke (DMPI), esta vez se centró en la búsqueda de indicadores de supervivencia futura de los adultos mayores.

Virginia Byers Kraus, líder de la investigación del Duke Molecular Physiology Institute. Foto: www.medicine.duke.edu

Realizaron análisis de sangre a 1.271 personas, todas mayores de 71 años, y hubo un patrón en todos los resultados.

“Dos marcadores de longevidad fueron descubiertos en la sangre: se trata de pequeñas cadenas de ARN, conocidas como ‘piARN’, cuya presencia puede predecir con precisión la probabilidad de supervivencia de los adultos mayores en los próximos dos años”, manifestó Kraus.

Los misteriosos piARN y su rol en la longevidad de adultos mayores

“Sabemos muy poco sobre los piARN en la sangre, una forma de ARN cuyas características y origen aún se desconocen del todo, pero se cree que participa en la producción de células del sistema inmunitario“”, sostuvo la líder de la investigación.

Cabe recordar que el ARN o ácido ribonucleico es una molécula esencial en todas las células vivas, y de ciertos virus, responsable de dirigir la síntesis de proteínas a partir de la información del ADN.

La experta explicó que los piARN son cadenas de pequeños ARN no codificantes que se unen a proteínas de la familia Piwi, una clase de moléculas genéticas que regulan el desarrollo, la regeneración y la respuesta inmunitaria en el cuerpo humano.

Participaron más de 1.200 adultos mayores en el estudio. Foto ilustración Shutterstock.

Su función principal es el silenciamiento de los transposones, también llamados “genes saltarines”, que protegen la integridad del genoma al prevenir mutaciones y asegurar la descendencia.

Para investigar la relevancia de estos “ARN pequeños” y su relación con la longevidad humana, se propusieron tres objetivos. El primero fue validar los factores epigenéticos que subyacen a la supervivencia de los adultos mayores: se refieren a los factores ambientales como dieta, estrés y ejercicio, que modifican la actividad de los genes sin alterar la secuencia del ADN.

En segunda instancia, desarrollar y validar “modelos de predicción de supervivencia para su posible aplicación clínica”, y por último, identificar posibles dianas farmacológicas -componentes moleculares con los que interactúan los fármacos para producir un efecto terapéutico al alterar funciones celulares- que prolonguen la longevidad.

¿Se puede predecir la supervivencia humana?: el debate en torno a los indicadores de longevidad

“La combinación de unas pocas piARN resultó ser el predictor más fuerte de supervivencia en adultos mayores, más fuerte que la edad, los hábitos, el estilo de vida o cualquier otro parámetro de salud que examinamos”, indicó Kraus.

Detalló que análisis de sangre basado en genética predijo una supervivencia de dos años con una precisión de hasta el 86% entre cientos de personas mayores.

El descubrimiento se centra en la relación de los piARN con la longevidad. Foto ilustración Shutterstock

“Lo que estamos observando es que tener niveles bajos de algunos piARN específicos es un indicador positivo de supervivencia. Y lo que es aún más sorprendente es que esta potente señal proviene de un simple análisis de sangre”, prosiguió la experta.

“Cuando están presentes en cantidades más altas podría ser una señal de que algo en el cuerpo no funciona correctamente. Comprender el motivo podría abrir la puerta a nuevas terapias que promuevan un envejecimiento saludable“, proyectó.

Utilizaron también técnicas de inteligencia artificial para cruzar cientos de parámetros y observaron que seis tipos de piARN podrían estar estrechamente relacionados con la supervivencia humana.

“Este sorprendente descubrimiento requiere de mayor investigación, en particular para comprender mejor los mecanismos implicados y su rol en el envejecimiento. Creemos que apenas estamos empezando a comprender su poder”, afirmó Kraus.

“Pronto podremos medir el riesgo de supervivencia a corto plazo con un simple análisis de sangre, sencillo y mínimamente invasivo”, completó.

El artículo publicado por Kraus se encuentra disponible en el archivo virtual del National Center for Biotechnology Information (NCBI), una división de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (NLM).

Con información de la agencia ANSA.

Fuente: www.clarin.com

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