Descubren impactantes redes ocultas de hongos bajo tierra que conectan árboles, plantas y ecosistemas enteros


Debajo de nuestros pies existe un mundo invisible que podría ser mucho más importante para la salud del planeta de lo que imaginábamos.

Científicos de distintas partes del mundo están estudiando enormes redes subterráneas de hongos capaces de conectar árboles, plantas y ecosistemas completos, funcionando como una especie de “internet natural” que transporta nutrientes, agua y carbono.

Los protagonistas de este hallazgo son los llamados hongos micorrícicos, organismos que viven asociados a las raíces de las plantas y mantienen una relación beneficiosa para ambas partes.

El intercambio funciona como una alianza natural: las plantas capturan dióxido de carbono de la atmósfera mediante la fotosíntesis y transforman parte de ese carbono en azúcares. A cambio, los hongos utilizan sus extensas redes subterráneas para obtener agua y nutrientes esenciales, como fósforo y nitrógeno, que luego entregan a las plantas.

Gracias a este mecanismo, enormes cantidades de carbono quedan almacenadas bajo tierra, contribuyendo a reducir la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Una investigación liderada por la bióloga y ecóloga Toby Kiers revela que estas estructuras desempeñan un papel fundamental en la regulación del clima y en la capacidad de los suelos para almacenar carbono. Sin embargo, también advierten que las actividades humanas están poniendo en riesgo este delicado sistema.

Las investigaciones también demostraron que estos hongos no son simples intermediarios pasivos. Según los estudios de Kiers, las redes fúngicas desarrollan estrategias complejas para gestionar recursos y maximizar sus beneficios.

Por ejemplo, cuando determinados nutrientes escasean, algunos hongos pueden almacenarlos temporalmente antes de entregarlos a las plantas. Del mismo modo, si una planta reduce el suministro de carbono, el hongo puede disminuir el flujo de nutrientes, generando una especie de negociación biológica constante.

Este comportamiento llevó a los investigadores a comparar estas redes con verdaderos sistemas económicos naturales que operan de manera invisible bajo la superficie terrestre.

Ante este escenario, Kiers impulsa junto a la organización SPUN (Society for the Protection of Underground Networks) un ambicioso proyecto internacional destinado a cartografiar las redes de hongos más importantes del planeta.

El objetivo es identificar las zonas donde estas estructuras capturan mayores cantidades de carbono y promover medidas de conservación que permitan protegerlas frente al avance de actividades que puedan dañarlas.

Los investigadores consideran que preservar estos ecosistemas ocultos podría convertirse en una herramienta clave para combatir el cambio climático y restaurar suelos degradados.

Aunque permanecen invisibles para la mayoría de las personas, estas inmensas redes subterráneas podrían ser uno de los aliados más importantes de la naturaleza en la lucha por mantener el equilibrio ambiental del planeta.

Fuente: www.clarin.com

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