Dejar de luchar con la incertidumbre: el primer paso para crecer personalmente, según expertos


La incertidumbre suele vivirse como una amenaza ya que genera ansiedad, miedo y una sensación de pérdida de control. Sin embargo, la psicología sostiene que, bien gestionada, puede convertirse en una oportunidad clave para el crecimiento personal y emocional.
Según explica la psicóloga española Raquel López, estos períodos de duda surgen cuando la persona enfrenta situaciones nuevas o fuera de su control, tanto en el ámbito laboral como en el personal, familiar o social.
El problema no es la incertidumbre, sino cómo se interpreta y se afronta. Cuando se prolonga y no se gestiona bien, puede derivar en estrés crónico, insomnio, falta de concentración e incluso ansiedad o depresión. Aprender a convivir con ella es clave para el bienestar.
El primer paso es dejar de luchar contra la incertidumbre. Aceptarla como una condición natural de la vida permite reducir la resistencia interna que muchas veces amplifica el malestar emocional.
Desde la psicología, se plantea que el cambio —aunque incómodo— es un motor esencial del desarrollo personal. Quienes intentan tener todo bajo control suelen sufrir más frente a escenarios inciertos, porque la realidad rara vez responde a planes rígidos.
Aceptar no implica resignarse, sino reconocer que no todo depende de uno. Ese cambio de enfoque abre la puerta a nuevas posibilidades y decisiones más alineadas con las necesidades reales del momento.
Uno de los errores más comunes es sobredimensionar los problemas. La incertidumbre suele ir acompañada de interpretaciones catastróficas que aumentan la sensación de amenaza.
Reevaluar la situación implica preguntarse si el escenario es realmente tan grave como parece o si la mente está anticipando consecuencias sin fundamentos concretos. Este ejercicio ayuda a bajar la carga emocional.
En paralelo, resulta clave identificar qué aspectos están bajo control y cuáles no. Focalizar la energía en lo que sí puede modificarse devuelve una sensación de autonomía y reduce la ansiedad.
Cuando todo parece incierto, pensar en grandes soluciones puede resultar abrumador. Por eso, la psicología recomienda dividir los problemas en partes más pequeñas y manejables.
Avanzar paso a paso permite recuperar confianza, generar sensación de progreso y evitar la parálisis que suele provocar la duda constante.
Además, darse tiempo es fundamental. Forzar respuestas inmediatas suele generar más estrés. Muchas soluciones aparecen cuando se baja la urgencia y se permite que el proceso madure.
La psicología propone algunas claves concretas para aprovechar los momentos de incertidumbre en lugar de sufrirlos:
Aplicadas de forma constante, estas estrategias ayudan a reducir el impacto emocional de la duda y a tomar decisiones más conscientes.
Fuente: www.clarin.com



