De actor a leyenda: la vida íntima, el talento y la fortuna multimillonaria de Shahrukh Khan, “el rey de Bollywood”

Lo que ignoramos en casi todo un hemisferio, hace punta en el país más poblado del mundo. Y así como en India la población se multiplica en comparación a la mayoría de las naciones, sus celebridades del cine siguen el mismo camino en cuanto a sus logros.

Su mayor superestrella, Shahrukh Khan, recibió 15 Premios Filmfare. ¿Qué son? Algo así como 15 Oscar, aunque de Bollywood, la industria cinematográfica en idioma hindi.

Estatus difícil de lograr en Occidente, teniendo en cuenta que el máximo conseguido fueron cuatro, por la actriz Katharine Hepburn (1907-2003). A la estadounidense la siguen algunas figuras más contemporáneas como Meryl Streep y Jack Nicholson, con tres galardones de la reconocida Academia.

No por nada a Shahrukh le dicen el “rey de Bollywood”. Considerado a sí mismo como un “vendedor de sueños”, Khan, de 60 años, oscila entre una inseguridad personal y el éxito material.

A muestra de esto último, su patrimonio: tiene una fortuna estimada en 1.400 millones de dólares, según la lista Hurun India Rich de 2025. Un aumento alucinante, considerando que diez años atrás Forbes estimó sus ganancias –producto, entre otras actividades, del patrocinio de importantes marcas- en 26 millones de dólares.

Shahrukh Khan se crio en una familia de clase media. Foto: EFE / Paul Hilton Shahrukh Khan se crio en una familia de clase media. Foto: EFE / Paul Hilton

A pesar de estar encantado con la actuación, la intención inicial del multimillonario no era hacer películas. Sin embargo, un suceso doloroso en su vida lo llevó a optar por ese camino para apaciguar su pena.

El descubrimiento de la estrella

Apodado con las iniciales “SRK”, Khan nació en 1965 en un barrio de refugiados del Punyab (área compartida con Pakistán) en Nueva Delhi, en el seno de una familia musulmana de clase media.

Por aquel entonces, si bien estudió en la prestigiosa escuela privada St. Columba’s, ubicada en la misma ciudad, lejos estaba de lucir la extravagante riqueza que tendría de adulto.

Hoy, además de contar con numerosas propiedades en el extranjero, es uno de los dueños de un equipo de la Premier League india de críquet, los Kolkata Knight Riders.

De las obras escolares pasó a su debut televisivo con Fauji (1988), donde interpretó a un joven que se prepara para ser oficial del ejército. Pero antes de aquella aparición que lo sacó del anonimato, participó en Dil Darya, la cual finalmente salió al aire más tarde.

La forma en que lo convocaron para esa producción resulta curiosamente novelesca. El director de cine indio Lekh Tandon lo descubrió cuando el por entonces actor de 23 años acompañó a una amiga a un casting.

Tandon, que esperaba ver a la actriz, quedó impresionado por la apariencia de Khan, ideal para otro de sus personajes. El joven, luego de despedir a su amiga y mientras iba hacia el auto con el que había llegado, recibió la repentina oferta.

“Tenía el físico que yo buscaba”, contó el director al medio Rediff. Sin dudar, le propuso participar en la audición.

Khan empezó a actuar en obras escolares. Foto: EFE / Srdjan SukiKhan empezó a actuar en obras escolares. Foto: EFE / Srdjan Suki

Existía un solo impedimento: el pelo largo del muchacho. Tandon le pidió que se lo cortara. “Lo haré y entonces no me contratarán”, lo desafió con desconfianza Khan. Del otro lado le aseguraron que sería elegido. Creyendo en sus palabras, se hizo el corte para la presentación del día siguiente y quedó seleccionado.

“Cuando Shahrukh llegó a la industria, quería papeles serios. No quería ser una estrella, confesó el propio Landon. Luego de descubrir su potencial artístico, un amigo del director, que era coronel, decidió convocarlo para la mencionada Fauji.

En las vueltas que da la vida, SRK, ya consagrado y con su propia productora Red Chillies Entertainment –que estuvo detrás de la taquillera Om Shanti Om-, lo invitó a Tandon a participar como actor en su película Chennai Express (2013). Largometraje que protagonizó la megacelebridad india Deepika Padukone.

La llegada a la gran pantalla en medio del dolor

Volviendo al siglo pasado, fue con la serie Circus, en 1989, cuando el también llamado Shah Rukh pudo demostrar sus dotes de comediante. Ese atributo lo acompaña hasta la actualidad, pese a que se reconoce como una persona “insegura”.

Al mismo tiempo participó en el telefilm Umeed, en un rol más serio y a la vez cercano, que demostró su versatilidad. Cualidad más que probada tres años después en la miniserie Idiota, basada en la novela del ruso Fiódor Dostoievski.

Pero así como llegaron las buenas, también lo hicieron las malas. Conocía el impacto de la muerte desde los 14 años cuando falleció su padre. Este era un abogado y activista por la independencia india de Peshawar, hoy perteneciente a Pakistán.

Y la partida de su madre -una de sus mayores referentes- en 1991, golpeó aun más al veinteañero. Para no angustiarse, quedó forzado a cambiar: se mudó a Bombay –ciudad en la que desde el 2001 vive en “Mannat”, una espectacular mansión frente al mar- y un año después hizo su debut en la pantalla grande con Deewana.

“No me metí en el cine para convertirme en una gran estrella. Quería un cambio de la memoria de la madre. Empecé a creer en Dios después de su muerte, porque si existe el cielo y el infierno, entonces podría encontrarla allí”, dijo Khan en 1995 según rescató India Today.

“La considero una estrella […] Y pienso que, si estoy en el cine, en 70 mm (en referencia al formato cinematográfico), es más fácil para ella verme, contó con ternura.

El público indio desesperado por Shah Rukh. Foto ArchivoEl público indio desesperado por Shah Rukh. Foto Archivo

Meses después de la fatalidad familiar que dejó mal a su hermana mayor Shahnaz Lalarukh -que sufrió depresión y se fue a vivir a la casa de Khan- el artista decidió casarse con Gauri Chhibber. Estaban de novios hacía seis años, con dificultades incluidas.

De hecho, una anécdota cuenta que luego de una discusión de pareja, cuando todavía permanecían en Delhi, ella viajó a Bombay y él la siguió. Sin saber dónde se alojaba, la buscó y unos días después se reconciliaron en la playa Gorai.

Gauri y la superestrella india tuvieron a Aryan (1997), Suhana (2000), y, mediante gestación subrogada, a Abram (2013). Desde pequeños, los tres hijos fueron criados con la religión del padre a la par que la de la madre, que es hindú punjabí.

Khan, el villano que reinventó al héroe indio

En 1994, cuando era considerado un “héroe” del cine hindi, reinventó tal posición siendo un villano: en Anjaam se puso en la piel de un amante psicópata, por la que ganó uno de sus tantos Premios Filmfare. En 1999, cambió de lado e interpretó a un detective en Baadshah, una comedia policial.

A sus 40 años ya había hecho 50 películas, la cadena británica BBC realizó un documental sobre su vida, y le entregaron el galardón indio Padma Shri. Los reconocimientos no se detuvieron: en 2007 recibió la Orden de las Artes y las Letras por parte del gobierno francés.

Shah Rukh Khan en Swades (2004). Foto: ArchivoShah Rukh Khan en Swades (2004). Foto: Archivo

“Vendo sueños y prometo amor a millones de personas en India, que creen que soy el mejor amante del mundo. No lo soy, pero dejo correr la voz, dijo en una charla Ted con mezcla de humor y seriedad. Su estilo carismático causa una especial predisposición a la risa –según se puede observar en el público que lo escucha-, sin dejar de decir lo que considera su verdad.

Sobre su apariencia física, el protagonista de El valiente se llevará a la novia (un film que encandiló al público de Bombay) asumió que de su rostro llegaron a decir que era “feo” y “poco convencional”. Pero al mismo tiempo ocupó el puesto número diez entre los hombres más lindos del mundo, según el ranking del doctor Julian De Silva, un cirujano plástico del Reino Unido.

Es que como personalidad pública, en las redes sociales recibió muchos mensajes de odio. Pero no se deja llevar por ello y cuando puede reivindica lo que comprendió en su tierra.

A India justamente la destaca por su “inmensa espiritualidad”, donde su gente le enseñó que “ni el poder, ni la pobreza” pueden hacer la vida “más mágica o menos tortuosa”.

“Aprendí que la dignidad de un ser humano, una cultura, un país, reside en su capacidad para la gracia y la compasión, señaló en la presentación Ted. Porque, según dijo, lo que “te mueve y te permite sobrevivir es la emoción más simple y conocida por la humanidad: el amor”.

Fuente: www.clarin.com

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