David Bisbal, cantante, 47 años: “Estoy intentando tratar de envejecer nueve meses por año”

Antes de salir a cantar ante miles de personas, David Bisbal cierra los ojos. El corazón se acelera, pero encuentra tranquilidad en las veces que ha fallado. “Encuentro la seguridad en las miles de veces que me equivoco antes, ensayando”. Si una frase no sale como esperaba, sabe que puede recuperar el control en la siguiente.

El cantante almeriense comparte sus reflexiones en el podcast de Uri Sabat, donde repasa su trayectoria, la disciplina que sostiene su trabajo y su forma de entender el éxito. La conversación también se detiene en los hábitos con los que se prepara para las giras, la pérdida de su padre y el lugar que ocupa su familia.

David Bisbal, cantante, 47 años: “Estoy intentando tratar de envejecer nueve meses por año”

La confianza también se construye fallando

Bisbal no entiende la preparación como una garantía de que todo saldrá perfecto. La concibe como una forma de aprender a reaccionar cuando algo se tuerce. “Creo que equivocarse hoy en día te da la seguridad para el futuro”. Haber pasado por ensayos difíciles y conciertos menos satisfactorios le permite subir al escenario sin convertir cada error en una amenaza.

“Entonces, quitarte presión con los errores que has cometido ensayando es un muy buen ejercicio”. La experiencia no elimina los nervios, pero ayuda a reconocerlos y seguir adelante.

Esa seguridad requiere constancia incluso cuando faltan las ganas. El cantante admite que hay días en los que preferiría estar con sus amigos o su familia antes que entrenar o recibir una clase de canto. Sin embargo, encuentra una recompensa que va más allá del trabajo. “La alegría de tu casa al mismo tiempo te la llevas al escenario”.

Con el tiempo, también ha cambiado su manera de valorar los resultados. Foto: IG/davidbisbal

El éxito más allá de las listas

Con el tiempo, también ha cambiado su manera de valorar los resultados. “Hace mucho tiempo aprendí que el éxito no se mide por los números uno, ni por las visualizaciones, ni por nada de eso después”. Un abrazo o el comentario de alguien que aprecia su trabajo pueden llegar a ser más satisfactorios.

Eso no significa que, en lo personal, haya dejado de exigirse. Cuando termina una actuación, analiza dónde ha podido mejorar, aunque reciba felicitaciones. “Me bajo de un escenario y sé dónde se me ha ido la voz, dónde he podido hacerlo mejor, dónde he tropezado”.

Por ese motivo decide sigue formándose. “Sigo dando clases de canto”. Las giras obligan a adaptar el esfuerzo a escenarios, condiciones de sonido y niveles de cansancio diferentes. Su objetivo es disponer de recursos para afrontar también ese cuarto concierto consecutivo en el que la voz ya no responde como en el primero.

También menciona a su familia y a sus compañeros de trabajo. Foto: IG/davidbisbal

Al pensar en el fracaso, su preocupación se dirige a quienes le acompañan. “Para mí, fracasar en el 2026 sería decepcionar a mis seguidores”. También menciona a su familia y a sus compañeros de trabajo.

Cuidarse forma parte del oficio

Los vuelos, los cambios horarios y la dificultad para dormirse después de un concierto condicionan su rutina. Bisbal explica que la alimentación y el ejercicio forman parte de su preparación para sostener ese ritmo.

Bisbal resume su intención de cuidarse y afrontar el paso del tiempo. Foto: IG/davidbisbal

“Mi trabajo no empieza con una clase de canto o entrando en un estudio, mi trabajo empieza comiendo y haciendo deporte”. El descanso, en cambio, resulta más difícil de organizar. “Para nosotros, para los cantantes, lo que más necesitamos es dormir para cantar”.

Bisbal resume su intención de cuidarse y afrontar el paso del tiempo. “Estoy intentando tratar de envejecer nueve meses por año”, cuenta que le dice con sorna a su familia. Los viajes y las exigencias de las giras complican ese propósito, pero sigue buscando maneras de sentirse bien y dar lo mejor de sí en cada concierto.

Dentro de esa agenda, sitúa a su familia y a los amigos que se han convertido en parte de ella por encima de la música. También ha aprendido que una amistad puede mantenerse aunque las obligaciones reduzcan la frecuencia de las llamadas o los encuentros.

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El niño de Almería sigue presente

El tono se vuelve más íntimo cuando recuerda la enfermedad de su padre y el momento en que dejó de reconocer a sus nietos. Ante ese deterioro, sintió que debía sostener a su madre y al resto de la familia. “Tengo que ser fuerte y tirar para adelante como sea”. Tras su pérdida, encuentra consuelo en haber podido acompañarlo. “Por lo menos pude despedirme y recuerdo su voz”.

Esa conexión familiar enlaza con sus raíces. “Soy el niño de Almería”, afirma al recordar al muchacho que cantaba en casa con sus padres y su hermano. “Siempre llevo un trozo de Almería conmigo”. Después de tantos escenarios, aquel infante sigue formando parte de su manera de vivir la música.

Fuente: www.clarin.com

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