Cuáles son las principales razones por las que podrías perder la ciudadanía española


La nacionalidad española no es, en todos los casos, un derecho irrevocable. La legislación vigente establece una serie de supuestos en los que una persona puede perderla, ya sea por adquirir otra nacionalidad, por renuncia expresa o por incumplir determinadas obligaciones legales.
Estos escenarios varían según se trate de españoles de origen o de personas que hayan adquirido la nacionalidad posteriormente, por ejemplo, por residencia.
Uno de los casos más habituales se produce cuando un ciudadano español emancipado reside en el extranjero y adquiere voluntariamente otra nacionalidad. En ese supuesto, puede perder la nacionalidad española si no declara, en un plazo de tres años, su voluntad de conservarla.
No obstante, existen excepciones importantes: adquirir la nacionalidad de países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal no implica automáticamente la pérdida de la nacionalidad española por esta causa.
También pueden perderla quienes, estando emancipados y viviendo fuera de España, utilicen durante tres años exclusivamente la nacionalidad que tuvieran antes de la emancipación. De nuevo, la ley permite conservarla si se manifiesta formalmente esa voluntad dentro del plazo establecido.
Otro supuesto contempla a los españoles emancipados con doble nacionalidad que residan habitualmente en el extranjero y renuncien de forma voluntaria a la española.
Además, en el caso de personas nacidas en el extranjero que sean españolas por ser hijos de padre o madre españoles —también nacidos fuera de España—, la ley exige que, en el plazo de tres años desde la mayoría de edad o emancipación, declaren su intención de conservar la nacionalidad. Si no lo hacen, pueden perderla.
La normativa también prevé situaciones particulares para quienes adquirieron la nacionalidad española, por ejemplo, por residencia.
Podrán perderla si, tras obtenerla, utilizan durante tres años la nacionalidad a la que habían renunciado en el proceso de adquisición.
Asimismo, la pérdida puede producirse cuando una persona entra voluntariamente al servicio de armas o ejerce un cargo político en un Estado extranjero en contra de la prohibición expresa del Gobierno español.
Por último, existe un supuesto especialmente relevante: cuando una sentencia judicial determine que la nacionalidad fue obtenida mediante falsedad, ocultación o fraude. En ese caso, la pérdida puede ser declarada por vía judicial.
Para aquellos que pierdan su condición de ciudadanos bajo estas normativas, el camino de recuperación no es sencillo pero existe. El interesado deberá residir legalmente en España por un tiempo determinado y declarar formalmente ante el encargado del Registro Civil su voluntad de recuperar la nacionalidad.
Sin embargo, este beneficio suele estar sujeto a la aprobación de las autoridades competentes, quienes evaluarán si las causas que motivaron la pérdida han sido subsanadas o si persiste el riesgo de un nuevo incumplimiento.
Fuente: www.clarin.com



